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La Familia Real con el Papa Benedicto XVI durante su última visita a España en 2011EFE

Casa Real  Las anécdotas de las otras visitas del Papa: de los dibujos de la Princesa Leonor al protocolo singular

  • En su último viaje a España, antes de subirse al avión de regreso, Juan Pablo II rodeó con las manos los rostros de Don Juan Carlos y Doña Sofía y los besó en la mejilla

España ha recibido ocho visitas de Papas en los últimos 50 años y todas ellas dejaron numerosas anécdotas y curiosidades, porque hasta en el viaje mejor organizado siempre queda un hueco para la espontaneidad, los imprevistos o los gestos más allá del protocolo. Como hizo Juan Pablo II en la visita de 1982, cuando nada más bajar la escalerilla del avión, se arrodilló y besó tierra española, o en su último viaje, en 2003, cuando antes de emprender el vuelo de regreso, rodeó con sus manos los rostros de Don Juan Carlos y Doña Sofía y los besó en la mejilla.

Juan Pablo II conoció a los Reyes en 1978, cuando asistieron a la misa del inicio de su pontificado y les recibió en una breve audiencia, pero tres años después, en 1981, el Santo Padre volvió a recibir a Don Juan Carlos y Doña Sofía en el Vaticano y estuvo hablando con ellos 50 minutos. Al Papa, lector de San Juan de la Cruz y Santa Teresa de Ávila, se le iluminaba la cara cuando le hablaban de España; estaba muy interesado y no paró de preguntar.

El 23-F y los atentados

Además, tres meses antes se había producido el intento de golpe de Estado del 23-F, y la forma en la que lo abortó Don Juan Carlos le había dado al Rey un enorme prestigio internacional. Al Papa el golpe le sorprendió en Tokio, donde pidió a sus colaboradores que le mantuvieron informado de la evolución de los acontecimientos y desde Japón rezó por España, según se supo después.

La Familia Real y los familiares del Rey con Juan Pablo II en su última visita a España en 2003EFE

Doce días después del largo encuentro con los Reyes, Juan Pablo II sufrió un atentado -resultó gravemente herido en el abdomen, el brazo derecho y la mano izquierda-, por lo que su esperada visita a España, la primera de la historia, no pudo hacerse en octubre de 1981 y se retrasó a octubre de 1982. Al final, el Papa llegó a Madrid tres días después de que se celebraran elecciones generales y ganara por primera vez el PSOE, y se decidió que a los actos acudieran los dos gobiernos, el saliente de Leopoldo Calvo-Sotelo, y el entrante de Felipe González.

Aunque toda España se volcó con la visita, lo que no se pudo evitar fue que ETA matara en esos días, y el 4 de noviembre de 1982 la banda terrorista asesinó a tiros en Madrid al general de división Víctor Lago Román, jefe de la División Acorazada Brunete, y al conductor de su vehículo, el soldado Juan Carlos Villalba González.

El gesto del escalón

Los Reyes ofrecieron una recepción a las autoridades en honor del Papa en el Palacio Real, a la que asistieron los líderes políticos -incluido el del Partido Comunista, Santiago Carrillo- y todos los presidentes de las Comunidades autónomas, excepto el del País Vasco, Carlos Garaicoechea. Durante el discurso en el Salón del Trono, Don Juan Carlos se había propuesto dejar siempre a Juan Pablo II en un escalón superior, pero el Papa le tiró de la manga con insistencia para que se pusiera a su altura. Aunque en un primer momento el Rey cedió y subió el escalón, en cuanto pudo Don Juan Carlos volvió a colocarse en el inferior.

Además de las deferencias que el Rey quiso tener con Juan Pablo II, como el gesto del escalón, el protocolo también es diferente cuando la visitas de Estado las protagoniza un Papa. Al Santo Padre, por ejemplo, se le recibe con honores militares pero él es el único Jefe de Estado que no pasa revista a las tropas. Este cambio de protocolo provocó alguna confusión en la última visita de Benedicto XVI a España, la de 2011, porque Don Juan Carlos se dejó llevar por la práctica habitual, y Doña Sofía le tuvo que corregir.

Encuentros con la Familia Real

En casi todas las visitas, ya fueran de Juan Pablo II o de Benedicto XVI, el Santo Padre se ha reunido en privado con la Familia Real, cuyo tamaño ha ido cambiando con el paso del tiempo, y en algunas ocasiones se han sumado a la audiencia los familiares del Rey, como hicieron en su día las Infantas Doña Pilar y Doña Margarita con sus hijos y los Duques de Calabria. En la primera de las visitas, la reunión con la Familia Real coincidió con el 44 cumpleaños de Doña Sofía, que recibió la felicitación del Santo Padre.

Las Infantas Leonor y Sofía, de 5 y 4 años, saludan a Benedicto XVI en 2011EFE

Para los españoles más jóvenes, como es el caso de la Princesa de Asturias y la Infanta Sofía, la próxima visita de León XIV será la primera que vivan plenamente conscientes porque eran demasiado pequeñas la última vez que un Santo Padre, Benedicto XVI en 2011, visitó España.

Los dibujos de las Infantas

En aquella ocasión las dos hijas de Don Felipe y Doña Letizia su sumaron a la audiencia del Papa y la Familia Real, que se celebró en el Palacio de La Zarzuela y a la que asistieron los Reyes Don Juan Carlos y Doña Sofía, los entonces Príncipes de Asturias, sus hijas, la Infanta Doña Elena y sus hijos, Felipe y Victoria. No acudieron los Duques de Palma y sus cuatro hijos, que en aquella época residían en Washington.

Las Infantas Leonor y Sofía, que entonces tenían 5 y 4 años, salieron a la puerta de La Zarzuela de la mano de sus padres para dar la bienvenida al Papa, al que saludaron estrechando su mano, pero la hija mayor de los entonces Príncipes regresó en cuanto pudo junto a su padre y se abrazó a su pierna buscando protección. Después, fuera de cámara, Leonor y Sofía regalaron a Benedicto XVI unos dibujos que habían hecho ellas mismas. Ese fue el segundo encuentro de la hoy Princesa de Asturias con el Papa; el primero se celebró en Valencia en 2006 cuando ella solo tenía ocho meses y asistió en brazos de su padre.

Victoria Federica, con los zapatos rojos como los del Papa, y el resto de la Familia RealEFE

Los zapatos rojos de Victoria

También Victoria Federica, que entonces tenía diez años, acaparó la atención de los presentes porque llevaba una bailarinas rojas, del mismo color que los zapatos del Papa, y curiosamente también había llevado zapatos rojos en su anterior encuentro con Benedicto XVI, el de 2006 en Valencia.