El Santo Padre dirige el primer mensaje de su visita a España en el Palacio Real de Madrid
El Papa: «Hay que huir de enfoques identitarios que parecen arreglarlo todo, pero que llenan el mundo de fantasmas y enemigos»
El Santo Padre invita a abandonar la división y polarización: «Vengo a alentar la reconciliación»
La historia de España «sugiere que no es la cultura del enfrentamiento, sino la del encuentro, la que genera estabilidad y prosperidad»
Llama a «crecer juntos, codo con codo» frente a «las armas y los muros»
El Papa ha dirigido este sábado desde el Palacio Real de Madrid su primer mensaje a los españoles y les ha invitado a abandonar la polarización y la división. «Vengo a alentar la reconciliación entre las distintas fuerzas de esta nación», ha afirmado ante los Reyes, la Princesa de Asturias y la Infanta Sofía, pero también las altas autoridades del Estado, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, numerosos ministros, los presidentes autonómicos -excepto el vasco-, los líderes del PP, Alberto Núñez Feijóo, y de Vox, Santiago Abascal, y los ex presidentes Felipe González, José María Aznar y Mariano Rajoy.
«Vengo para confirmar, alentar e inspirar una renovada fidelidad de los creyentes al Evangelio, así como una reconciliación y una cooperación más profundas entre las distintas fuerzas de esta nación», ha afirmado antes de recordar que la propia historia de España «sugiere que no es la cultura del enfrentamiento, sino la del encuentro, la que genera estabilidad y prosperidad».
León XIV ha destacado que «el mensaje de paz que en estos tiempos, por desgracia, resuena para algunos como ingenuo y para otros como provocador, encuentra acogida en quienes no se encierran en ideologías prefabricadas, sino que se abren a la verdad».
En otro momento de su discurso, el Papa ha advertido de que «la tentación de ganar popularidad avivando el fuego de las polarizaciones parece crecer, en lugar de disminuir» y «la dignidad humana no deja de ser violada. Por eso necesitamos cultura, interioridad, una educación libre y de calidad, necesitamos trascendencia».
«Huir de enfoques identitarios»
En este contexto, ha invitado «a todos, por amor a la verdad, a abandonar las narrativas divisivas y polarizantes de vuestra realidad social y de su historia».
El Santo Padre ha recordado la Iglesia católica «está dispuesta a ponerse al servicio del futuro de un pueblo que busca la reconciliación y la paz», pero «no de forma impositiva, sino con el testimonio evangélico respaldado por una multitud de mártires y santos».
El Papa con los Reyes, la Princesa de Asturias y la Infanta Sofía, en el Salón del Trono del Palacio Real
También ha llamado a huir de «enfoques identitarios que parecen aclararlo todo, pero que pueblan el mundo de fantasmas y enemigos: he aquí la tarea de quien tiene una gran historia a sus espaldas». Y ha alertado de las nuevas tecnologías, que «se han convertido en un entorno artificial en el que nuestras opciones fundamentales se ponen a prueba: en su interior, los prejuicios se exacerban, el pensamiento crítico se debilita, los intereses prepotentes siembran pulsiones de muerte».
Ni armas ni muros
El Santo Padre ha animado a «crecer juntos, codo con codo» frente a las «armas y los muros»: «La seguridad, que con demasiada frecuencia nos ilusionamos que provenga de las armas y los muros, madura más bien al aprender a avanzar junto al otro, a crecer juntos, codo con codo. Vuestra propia historia lo atestigua», ha alertado.
En su discurso, el Papa se ha referido al periodo de la historia en el que el islam estaba presente en la Península ibérica: «Durante ese período no sólo hubo confrontación, sino que se intentó crear un espacio de contacto, conversación y diálogo sobre el sentido de la verdad entre cristianos, musulmanes y judíos». «Esta es la verdad que cuentan las ciudades europeas, su estratificación histórica, el tejido de solidaridad que a lo largo de los siglos ha conformado sus diferencias, transformando los inevitables conflictos en puntos de partida», ha añadido.
Los santos españoles
El Santo Padre se ha inspirado en dos santos españoles para dirigir su mensaje: Juan de la Cruz y Teresa de Ávila. «La suya es una mística con los ojos abiertos, es decir, no ajena a la historia, sino que, por el contrario, lleva a la raíz de las cuestiones, al corazón de la realidad». Y también ha citado su encíclica, «Magnifica Humanitas», y a San Ignacio de Loyola: «Comprendió que el bien al que se sentía atraído no era utópico, y entonces su crisis se transformó en gracia. Lo mismo puede suceder con las «novedades» que nos inquietan hoy y sobre las que nuestras sensibilidades están divididas».
El Santo Padre sube la escalinata del Palacio Real con los Reyes, la Princesa de Asturias y la Infanta Sofía
Además, León XIV ha trasladado su agradecimiento a España «por su fidelidad al derecho internacional y al multilateralismo, que se traduce en un compromiso activo con la paz y la solidaridad entre los pueblos».
Cuatro indicaciones a España
Y ha terminado su discurso con cuatro indicaciones a España: «Animo a cultivar también en su interior el diálogo y la amistad social, a tener en cuenta las perspectivas de los pobres y los jóvenes al imaginar el futuro, a armonizar las demandas de autonomía y de unidad, y a impulsar el proceso de unión europea, no en oposición a otras potencias, sino como un don para toda la familia humana». Y ha terminado su primer discurso con una bendición a la nación: «¡Que Dios bendiga a España!».