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El Rey interviene en el centenario de las Confederaciones Hidrográficas

El Rey interviene en el centenario de las Confederaciones HidrográficasGTRES

Casa Real  El Rey reivindica el modelo de gestión del agua que España inventó hace cien años

Don Felipe conmemora el centenario de la Confederación Hidrográfica del Ebro, creada en tiempos de su bisabuelo, Alfonso XIII

El Rey ha destacado este jueves la relevancia mundial del modelo de gestión del agua que inventó España hace cien años: ajustado a la realidad de las cuencas hidrográficas y no a los límites administrativos.

Don Felipe ha hecho estas afirmaciones al cumplirse cien años de la creación de las Confederaciones Hidrográficas, bajo el reinado de Alfonso XIII. Con este motivo el Monarca ha presidido un acto en el Museo de las Colecciones Reales, en el que ha estado acompañado por la ministra de Transición Ecológica, Sara Aagesen.

El pensamiento de Joaquín Costa

El Jefe del Estado ha recordado las reflexiones de Joaquín Costa hace 125 años, cuando defendía que «la gestión del agua constituía uno de los grandes asuntos nacionales». Y ha añadido que «la reflexión en torno a la adecuada explotación y distribución de un recurso escaso ha sido una constante en el pensamiento de nuestros intelectuales y en la acción de nuestros servidores públicos».

Tal y como ha explicado el Rey, fue a partir de «ese ideario regeneracionista cuando comenzó a tomar forma una nueva manera de entender la gestión del agua: ajustarla a la realidad de las cuencas hidrográficas y no a los límites administrativos».

Así nació en 1926 la Confederación Hidrográfica del Ebro, «primera institución de su naturaleza en el mundo». Según el Rey, «aquella experiencia pionera situó a España a la vanguardia en este ámbito y marcó el inicio de una de las aportaciones más relevantes de nuestro país a la ingeniería, a la organización del territorio y a la acción pública».

Con el respaldo de la Corona

Don Felipe ha destacado que «aquella obra fue posible gracias a la convergencia de una visión política, un ambicioso proyecto técnico y una decidida voluntad de servicio al interés general». Tras recordar a figuras como Rafael Benjumea o Manuel Lorenzo Pardo, ha añadido que «a ello se sumó el respaldo de la Corona durante el reinado de mi bisabuelo, Alfonso XIII, contribuyendo entre todos a sentar las bases de una institución que, a lo largo de las décadas, ha acompañado el desarrollo económico, social y territorial de amplias zonas de España».

A la Confederación Hidrográfica del Ebro le siguieron las del Duero, Tajo, Guadiana, Guadalquivir, Júcar, Segura, Cantábrico y Miño-Sil, «dando lugar al modelo de gestión por cuencas que hoy conocemos».

El Rey se ha referido a los nuevos desafíos que deben afrontar las confederaciones hidrográficas, como la adaptación al cambio climático o las nuevas necesidades de nuestra sociedad, sin perder de vista los sectores tradicionales. Y ha llamado a «invertir aún más en ese gran activo de las Conferencias Hidrográficas que es su personal, ejemplar en su servicio y altamente cualificado».

Según el Rey, «es una tarea ingente, pero también imprescindible. Porque, si hay algo que encaja de manera natural en la noción de bien común, es, sin duda, el agua. En ella, en los ríos, embalses y canales, se refleja nuestra memoria viva y en su gestión, nuestra garantía de futuro».

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