Los Montes de Toledo sobre el llano ciudadrealeño de Retuerta del Bullaque
¿Cuánto mide el punto más alto en la gran llanura manchega de Ciudad Real?
Si se piensa en la comarca no se piensa en montañas, pero las tiene en los Montes de Toledo que antes no eran parte de la antigua provincia de La Mancha
Si se piensa en Ciudad Real, se piensa en La Mancha y en El Quijote. Una gran llanura de caminos secos para el ingenioso hidalgo y una rica tierra, por fuera y por dentro, de maravillas y recursos naturales.
Pero no se piensa en montañas. Casi se podría decir, a vuelapluma, que no las hay, que en La Mancha no hay montañas, pero sí las hay. Es solo una impresión demasiado general.
De hecho, Ciudad Real es la provincia número 23 en altitud media de un total en España de 52, lo cual la sitúa cerca del primer tercio entre las demarcaciones más altas con una cota media de más de 700 metros sobre el nivel del mar.
Pero el «truco», además de ser meseta, está en los Montes de Toledo, hogar de bandoleros, que en la antigua provincia de La Mancha, oficial desde finales del XVII hasta bien entrado el XIX, no formaban parte de la gran llanura. Hoy sí.
Después de la creación de la Comunidad de Castilla-La Mancha, una parte de dicha cordillera es Ciudad Real, y su pico más alto es el llamado Pico del Amor, con 1.380 metros. De este modo algunas de las sierras de los Montes de Toledo son parte hoy de Ciudad Real.
Más allá de esto, la provincia es nominal y metafóricamente La Mancha: un perfil llano en su enorme extensión (la tercera de España después de Cáceres y Badajoz), como metida entre los Montes de Toledo, la Serranía de Cuenca, la andaluza Sierra Morena y extendida por su bello nombre (La Mancha) por tierras de Albacete.