Este pequeño municipio es un tesoro histórico
Oasis de tranquilidad
Esta es la aldea de Ciudad Real que durante gran parte del año tiene solo un habitante
Este lugar, que solo cuenta con un vecino y una docena de casas que están habitadas, esconde en su paisaje los restos de un antiguo castillo
A tan solo 11 kilómetros de Ciudad Real se encuentra Ciruela, un pequeño municipio situado en la comarca del Campo de Calatrava. Con una población reducida, es conocido por su entorno rural, su tranquilidad y la cercanía a la ciudad, lo que lo convierte en un lugar ideal para quienes buscan escapar del bullicio urbano. A su vez, se encuentra rodeado por paisajes naturales y áreas de gran valor ecológico.
En el pasado, a mediados del siglo XX, Ciruela sufrió un proceso de despoblación, como ocurrió en muchos otros pequeños municipios rurales de España. Durante esa época, el abandono de las viviendas por parte de los terratenientes y las dificultades económicas llevaron a una gran parte de la población a emigrar en busca de mejores oportunidades en las ciudades cercanas.
Ciruela es un tesoro histórico poco conocido que, de hecho, ya se mencionaba en la Carta Puebla como uno de los emplazamientos otorgados por el rey al fundar la villa de Villa Real (actual Ciudad Real). A lo largo de los siglos, ha conservado una conexión con su pasado medieval y, aunque ha sido un lugar de paso o de escasa notoriedad, su vínculo con la historia le da un gran valor patrimonial y cultural.
Este lugar, que solo cuenta con un vecino y una docena de casas que están habitadas, esconde en su paisaje los restos de un antiguo castillo. Concretamente, aunque se alzaba como una fortaleza en tiempos de gran importancia estratégica y simbólica para la región, su origen no se conoce con exactitud, pero se cree que fue construida durante el dominio árabe.
Otros detalles
El núcleo de esta infraestructura se asentó sobre un domo volcánico muy excepcional en España. Este fenómeno geológico, aunque es poco común en muchas partes del país, aporta un valor añadido a la ubicación del castillo, ya que el domo volcánico ofrece una base sólida y elevada, lo que lo hacía estratégicamente ideal. De hecho, sobre él todavía pueden verse algunos restos de mampostería y escalones tallados en la roca.
Finalmente, además de visitar las ruinas del castillo, en el entorno de la aldea se pueden hacer rutas interesantes, ya sean de carácter histórico o geológico.