Tres Aguas, Plaza del Ayuntamiento de Toledo
La fuente de la Plaza del Ayuntamiento de Toledo: mucho más que un charco donde refrescarse
La imagen de un visitante bañándose en la fuente reabre la reflexión sobre el significado de esta obra contemporánea y el respeto al patrimonio de la ciudad
Las redes sociales ardieron ayer con la foto de un turista refrescándose en la fuente de la Plaza del Ayuntamiento de Toledo, justo frente a la Catedral Primada. No se trata de una fuente ornamental cualquiera: es «Tres Aguas», la gran obra pública de la escultora Cristina Iglesias. Un proyecto artístico que fue concebido para dialogar con la historia y el agua subterránea de Toledo, y que desde su inauguración en 2014 forma parte del paisaje urbano y cultural de la ciudad.
Muchos toledanos reaccionaron con indignación ante el gesto del visitante, que algunos justificaban por el calor abrasador, pero que para otros demuestra falta de información y sensibilidad hacia una pieza que no está pensada como piscina, sino como arte público cargado de significado.
Turista bañándose en la fuente de la Plaza del Ayuntamiento de Toledo
Un canal esculpido que conecta pasado y presente
Cristina Iglesias diseñó la fuente de la Plaza del Ayuntamiento como un corte dramático en la piedra de la ciudad monumental. Su canal escultórico de 25 metros de largo parece abrir la superficie de la plaza como si dejara al descubierto un antiguo canal subterráneo o un acuífero que conecta con la memoria más honda de Toledo.
El agua fluye lentamente sobre un bajo relieve de metal fundido, recorriendo sus formas orgánicas, llenándolo gradualmente. Cuando el agua está quieta, la fuente se convierte en un espejo. Un espejo que refleja la Catedral gótica, el Palacio Arzobispal y el Ayuntamiento. Las formas sólidas y monumentales se desestabilizan, se transforman. Cobran vida. Es una invitación a ver el patrimonio con otros ojos, a entender que nada es fijo ni eterno, que la ciudad está viva y cambia con cada mirada.
El ciclo del agua dura alrededor de 30 minutos. Es un movimiento controlado y sutil, diseñado para que el espectador se detenga y observe. Para Cristina Iglesias, el agua no es solo decoración: es un elemento narrativo, simbólico y casi espiritual.
Tres Aguas, Plaza del Ayuntamiento de Toledo
Un diálogo con la historia de Toledo
La fuente no está colocada al azar. Toledo es una ciudad con una relación milenaria con el agua: acequias, aljibes, pozos, baños árabes, lavaderos. Un laberinto subterráneo que garantizaba la vida de sus habitantes, incluso en periodos de asedio.
«Tres Aguas» evoca ese Toledo escondido bajo las losas y su famoso -y sufrido- adoquín. Su parte más secreta. La que no se ve, pero sostiene todo lo demás. Con este proyecto, Iglesias creó en realidad tres intervenciones conectadas por el agua: esta fuente en la Plaza del Ayuntamiento, otra dentro del convento de Santa Clara y una tercera en la Torre del Agua, situada dentro del Campus Tecnológico de la Antigua Fábrica de Armas de la UCLM.
El agua recorre la ciudad, la conecta, la explica. Es arte contemporáneo que nos conecta con el Toledo más antiguo.
Plano Tres Aguas
Mucho más que un adorno urbano
Para muchos visitantes, la fuente puede parecer solo un adorno moderno en una plaza medieval. Pero su significado es mucho más profundo. Es una obra de arte público internacional, creada por una de las escultoras españolas más reconocidas. Un viaje, sin billete, al corazón de la ciudad imperial.
Es también un símbolo de respeto a la historia: en lugar de construir algo decorativo sin sentido, Iglesias investigó la relación de Toledo con el agua y la transformó en experiencia estética.
Bañarse en la fuente rompe el propósito para el que fue creada: altera su función como espejo y le quita ese carácter reflexivo. Además, el turista distrae e impide que otros puedan disfrutar y comprender la obra tal y como fue pensada.
En Toledo, hasta el agua tiene memoria. Y la obra de Cristina Iglesias está ahí para recordárnoslo.
Educar para proteger
El incidente de ayer sirve para reabrir el debate sobre la gestión del turismo en ciudades históricas como Toledo. Más visitantes significa más vida y más oportunidades, pero también más responsabilidad.