beautiful panoramic view from the viewpoint of the snowy Toledo Valley surrounded by the Tagus river in the morning after the snowfall

Toledo nevadoÁlvaro Moreno

El fantasma de Filomena reaparece: la Aemet alerta de frío y posible nieve en Castilla-La Mancha por Reyes

La borrasca Francis pone el foco en los días 4 y 5 de enero, con bajada de temperaturas, lluvias y nevadas en cotas bajas según la Aemet

El año 2026 ha arrancado mirando al cielo. Y no es una metáfora. La primera gran protagonista meteorológica del calendario, la borrasca Francis, ya se deja notar y apunta directamente a Castilla-La Mancha con un escenario plenamente invernal que tendrá su momento más delicado en los días 4 y 5 de enero, justo en pleno puente de Reyes.

La advertencia llega de la Agencia Estatal de Meteorología, que habla sin rodeos de una bajada notable de las temperaturas y de la posibilidad de nevadas, especialmente durante las madrugadas del domingo y el lunes. Un cóctel meteorológico que devuelve a la memoria colectiva aquellas imágenes de calles sepultadas bajo la nieve tras el paso de Filomena.

Francis entró en escena por Canarias coincidiendo con la llegada del nuevo año y avanza ahora hacia la Península cargada de humedad. El problema —o la clave— está en lo que se va a encontrar a su paso: una masa de aire frío procedente de Europa. La interacción entre ambos sistemas es lo que mantiene en vilo a los meteorólogos y explica la incertidumbre excepcional que rodea a esta previsión.

En Castilla-La Mancha, el resultado puede ser un tiempo de pleno invierno. Lluvias persistentes, descenso acusado de las temperaturas y mínimas bajo cero incluso en capitales y ciudades situadas a baja altitud. Si se cumplen los escenarios más fríos, la cota de nieve podría descender hasta los 600 metros, una cifra que abre la puerta a ver copos en zonas poco habituales.

La Aemet insiste en que el fin de semana marcará un punto de inflexión. A partir del domingo, la entrada del aire frío podría transformar la lluvia en nieve en amplias zonas del interior peninsular, incluyendo el este de la Meseta Sur. Aunque los mayores acumulados se esperan en áreas como la Ibérica oriental o el entorno de las sierras del sureste, no se descarta que las nevadas alcancen, con menor intensidad, otros puntos del centro del país.

El paralelismo con Filomena aparece de forma inevitable, pero los expertos piden cautela. No se habla de un episodio idéntico, ni mucho menos, aunque sí de un contexto atmosférico que recuerda a aquel enero en el que la nieve lo cambió todo durante días en Castilla-La Mancha.

A partir del 6 de enero, el escenario más probable es una pérdida progresiva de intensidad de las precipitaciones. Aun así, la Agencia Estatal de Meteorología subraya que la complejidad de la situación obliga a seguir muy de cerca la evolución de los modelos, ya que pequeños cambios pueden alterar de forma significativa la extensión y el impacto de las nevadas.

Reyes llegará, por tanto, con abrigo, paraguas… y la mirada puesta en el cielo. Porque Francis aún tiene mucho que decir.

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