Cerdos en macrogranja (Foto de archivo)

Cerdos en macrogranja (Foto de archivo)Pedro Armestre

Castilla-La Mancha se consolida como uno de los paraísos de las macrogranjas en España

A principios de año venció la moratoria por la cual hasta 61 proyectos de explotación quedaron prorrogados y las nuevas instalaciones en Carboneras de Guadazaón (Cuenca) han reabierto el debate

El concepto de macrogranja no está acotado por una definición concreta en términos legales. Lo más aproximado a la descripción real de la explotación ganadera, resulta en instalaciones de gran dimensión en las cuales se crían y ceban animales bajo un modelo industrial.

Al no existir el término bajo legislación, tampoco se establecen los límites máximos a los que puede crecer, ni tampoco, el mínimo para considerarse macrogranja. La vía más cerca para cerciorarse de la existencia del concepto pasa por el Registro Estatal de Emisiones y Fuentes Contaminantes (PRTR). De esta manera, todas las empresas ganaderas industriales que no superen 40.000 plazas, en el caso avícola, y las 2.000 en porcino, se rigen bajo Evaluación Ambiental Simple. De esta manera, se evitan controles exhaustivos sobre la correcta actividad realizada en la macrogranja.

Castilla-La Mancha es junto a Aragón y Cataluña, uno de los paraísos de la macroexplotación cárnica. Estas tres regiones acumulan más de la mitad de los 33 millones de cerdos que viven en España. Pese a que Aragón y Cataluña acogen la mayor parte de las granjas, preocupa el caso de Castilla-La Mancha tras el cese de la moratoria, que prorrogaba la instalación de estas macrogranjas.

Desde el fin de la prórroga, pronto podrían ver la luz hasta los 61 proyectos que quedaron paralizados, para sumarse a las ya presentes 360 macrogranjas que cuentan con más de 2.000 cerdos (cada una) en la región. Una de las nuevas instalaciones está en Carboneras de Guadazaón (Cuenca) y la asociación vecinal conquense, Pueblos Vivos, advierte que se está tramitando fuera de la evaluación ambiental.

¿Qué perjuicios traen las macrogranjas?

Según las asociaciones que se muestran en contra de este tipo de proyectos, como ‘Stop Ganadería Industrial’, las macrogranjas perjudican al medio ambiente, favorecen la despoblación y afectan a la salud pública.

Los purines del ganado son comúnmente utilizados en agricultura como abono, pero esta práctica acarrea el vertido de grandes cantidades de nitrógeno. Con el tiempo surgen los nitratos que ayudan a potenciar el crecimiento de las plantas, pero si su presencia es excesiva, las plantas no lo absorben y los nitratos llegan a las aguas subterráneas contaminando los acuíferos.

Las macrogranjas, debido a su alta mecanización, crean muy pocos puestos de trabajo. Alrededor de 2.000 cerdos pueden ser explotados con un solo trabajador, pero al mismo tiempo generan impactos sociales y económicos negativos: disminuyen la calidad de vida, la biodiversidad y el atractivo turístico.

Esta modalidad de ganadería intensiva tiene un impacto negativo en el suelo, contamina el agua, el aire y perjudica la salud de los habitantes cercanos debido a las emisiones, olores desagradables, ruidos y circulación continua de camiones. Además, desplaza a la ganadería extensiva y favorece el aumento de plagas.

Al obstaculizar las opciones sostenibles, dificultar la llegada de personas y empeorar la despoblación en áreas que ya son vulnerables, a menudo con escasez de agua potable, empobrece el campo a largo plazo.

Castilla-La Mancha en el foco

Manifestación de vecinos conquenses en contra de las macrogranjas

Manifestación de vecinos conquenses en contra de las macrogranjasPaula Montero

España está al frente en la clasificación europea de explotaciones intensivas animales. De todas las presentes, el territorio español se destaca por las granjas de cerdos y aves. Europa cuenta con unas 24.000 macrogranjas y de ellas, casi 4.000 están en España.

Castilla-La Mancha, acoge la actividad de al menos 360 macrogranjas dedicadas al porcino, aunque ante la puesta en marcha del Registro Estatal de Emisiones y Fuentes Contaminantes (PRTR), muchas de estas explotaciones dividen informes para no superar las 2.000 cabezas de cerdo. España en materia porcina desarrolla actividades de gran exportación con el porcino hasta en 1.400 granjas. La mitad de ellas entre Aragón y Cataluña, además de las mencionadas para la región castellanomanchega.

Durante los tres últimos años, una moratoria aprobada por el gobierno de Emiliano García-Page, paró hasta 61 nuevos proyectos de macrogranjas. La preocupación y protesta de multitud de asociaciones vecinales acerca de los problemas que traen los purines, logró prorrogar la construcción de nuevas instalaciones, pero la solución del Gobierno regional en 2022 fue aplaudida por pocos.

Page apostó por desarrollar una serie de plantas de biometano para ocuparse de los diferentes residuos, por lo que la prórroga solo ha servido para retrasar, momentáneamente, la llegada de estas macroexplotaciones a las zonas rurales de la región. Los promotores ya han recibido la aprobación para continuar la tramitación tras el cese de la moratoria. Según información del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, la puesta en marcha de las macrogranjas proyectadas supondría la llegada de 362.863 cerdos más a Castilla-La Mancha.

Nueva macrogranja en Carboneras de Guadazaón (Cuenca)

Vista aérea de las macrogranjas en Carboneras de Guadazaón

Vista aérea de las macrogranjas en Carboneras de GuadazaónPUEBLOS VIVOS CUENCA

La plataforma Pueblos Vivos Cuenca ha denunciado que la Junta de Castilla-La Mancha ha iniciado la tramitación de una nueva explotación porcina de gran tamaño en el municipio de Carboneras de Guadazaón (Cuenca). La instalación, promovida por la empresa Ficaporc S.L., tendría capacidad para 1.995 cerdos, lo que implica que se tramite mediante Evaluación Ambiental Simplificada al no superar las 2.000 cabezas de ganado.

La asociación recalca que este procedimiento es menos exhaustivo y más rápido que la Evaluación Ambiental Ordinaria, lo que, en su opinión, supone un análisis insuficiente de los impactos. Según datos oficiales, Carboneras de Guadazaón cuenta ya con cuatro macrogranjas que albergan en conjunto más de 17.000 animales. De materializarse esta nueva instalación, el municipio, con apenas 787 habitantes, alcanzaría una proporción de 24 cerdos por persona. Al mismo tiempo, Ficaporc S.L. tramita otra explotación en el cercano municipio de Pajarón, con una capacidad proyectada de 4.300 cerdos de cebo.

La organización recuerda que el abastecimiento original de agua potable en el municipio, procedente de la fuente de Villar de Cañas, tuvo que ser sustituido tras detectarse contaminación por nitratos. De acuerdo con el Registro Ganadero, los municipios de Carboneras de Guadazaón, Reíllo y Pajarón concentran ya más de 28.500 cabezas de porcino en un radio de apenas cinco kilómetros. Con la puesta en marcha de las nuevas instalaciones proyectadas, la cifra se elevaría hasta 34.737 cerdos.

Con estas cifras sobre la mesa, las organizaciones vecinales advierten que la comarca afronta un límite difícil de sostener, tanto por la presión sobre el agua y el territorio, como por la convivencia entre ganadería industrial, medio ambiente y vida en los pueblos.

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