El Papa León XIV a su llegada a la Abadía de Montserrat, este miércoles

El Papa León XIV a su llegada a la Abadía de Montserrat, este miércolesEuropa Press

Viaje del Papa a España

La estrofa del himno a la Virgen de Montserrat que el nacionalismo ignora y el Papa León XIV ha reivindicado

El Santo Padre ha encomendado a la Moreneta su ministerio petrino

El Papa León XIV ha protagonizado este miércoles por la mañana uno de los actos más conmovedores de toda su visita a España: en la Abadía de Montserrat, corazón espiritual de Cataluña, el Santo Padre ha rezado el rosario junto a la comunidad benedictina, invitando a los catalanes, y a todos los españoles, a ponerse bajo el manto de la Virgen María.

«Ella nos invita a reconocernos hermanos y hermanas, donde nadie quede excluido y donde la comunión sea más fuerte que toda división», ha dicho. El Papa ha asegurado estar contento «de poder estar a los pies de la Moreneta, para encomendarle, lleno de confianza en su intercesión maternal, mi servicio petrino y la misión de la Iglesia en el mundo que clama pidiendo justicia y paz».

Además, en un claro guiño a su auditorio, el Papa ha concluido su discurso aludiendo una de las estrofas del Virolai –que pudo escuchar el martes, durante la vigilia en el Estadio Olímpico–, el célebre himno a la Virgen de Montserrat compuesto por Josep Rodoreda y Santigós en 1880. No obstante, no ha escogido unos versos cualesquiera, sino unos que el nacionalismo acostumbra a ignorar, por cuanto hacen referencia al carácter también hispano de la advocación a la Moreneta.

En concreto, se trata de la cuarta estrofa, cuyos versos son los siguientes: «Dels catalans sempre sereu Princesa; dels espanyols, Estrella d’Orient. Sigueu pels bons pilar de fortalesa; pels pecadors, el port de salvament». Lo que, traducido, sería lo siguiente: «De los catalanes siempre seréis Princesa; de los españoles, Estrella de Oriente. Sed para los buenos pilar de fortaleza; para los pecadores, puerto de salvamento».

El Papa ha hecho una referencia evidente a este párrafo cuando, en el final de su discurso, tras exhortar a los presentes a pedir a María «que nos enseñe a renunciar a las palabras hirientes, al juicio inmediato, a la murmuración y a las calumnias», les ha invitado a honrar a María con estas palabras: «De los catalanes, siempre seréis la princesa; de los españoles y del mundo, todo el amor; decidnos: ‘Sois mi tesoro, yo soy vuestra madre, no temáis’».

León XIV, una vez más durante este viaje, ha conjugado con estas palabras el respeto y cariño hacia la tradición católica catalana –algo que ya ha demostrado, por ejemplo, hablando en catalán y español, o elogiando a santa Eulalia o Antonio Gaudí– con el reconocimiento gozoso de que esta está inscrita en un conjunto nacional que abarca toda España.

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