Moharraches de Pelahustán
Una mascarada ancestral prohibida por la Iglesia hace 300 años está de vuelta: los Moharraches de Pelahustán
Los vecinos del pueblo volvieron a protagonizar de manera espontanea la mascarada tras siglos de olvido y ahora se confirma su regreso oficial
La historia de España expone un calado de tradiciones incomparables. Dentro de un territorio de costumbres y creencias comunes, queda espacio para tradiciones atípicas que sorprenden por su peculiaridad. Ritos antiguos se han mantenido con vida, sobreviviendo al paso del tiempo. La memoria de muchos pueblos vive en convivencia con un pasado de ritos paganos que, casi olvidados, vuelven a la vida.
Algunas de las actividades rituales de los primeros hombres tienen que ver con la conexión a los solsticios, siguiendo el guion marcado por los propios ciclos de la Tierra. Esta clase de anhelos de tiempos pasados, componen gran parte de la famosa 'España Mágica'. El misterio de la vida conforma un aura única, presente en tradiciones como la de los Moharraches de Pelahustán.
Una mascarada de invierno prohibida desde hace casi 300 años y que ahora, la pequeña localidad de Toledo anuncia de vuelta. Los protectores del pueblo volverán a recorrer las calles, con el objetivo de traer de nuevo a la vida un rito ancestral, que conecta a la naturaleza con la humanidad.
¿Qué son los Moharraches?
Moharraches de Pelahustán
Apenas 330 habitantes conforman la pequeña localidad de Pelahustán. Enclavada en mitad de la Sierra de San Vicente, el pueblo da fe de ecos del pasado gracias a una costumbre que está de regreso. Los Moharraches de Pelahustán volverán a 'dar guerra' con sus sacos, cencerros y máscaras de corteza. Una celebración pagana, alejada del cristianismo, pero que convivió con la religión durante siglos.
El paganismo da cuenta, en ocasiones, de rituales tan antiguos como el propio hombre y aunque no se conoce la exactitud del origen de los Moharraches, su idiosincrasia atisba un viaje hasta la pureza del propio ser humano. Al igual que los primeros hombres, la mascarada tenía fines de prosperidad, velando por el buen destino de las cosechas agrícolas y de la actividad ganadera durante el invierno.
Los peculiares seres enmascarados reaparecieron por sorpresa en año pasado, por iniciativa propia de algunos vecinos, pero sirvió para sembrar la semilla que ahora los trae de vuelta oficialmente. En 1731, la Iglesia prohibió que los Moharraches salieran a la calle y pese a la rebeldía del pueblo, la celebración terminó por morir poco a poco. La presentación del regreso ha corrido a cargo del vicepresidente de la Diputación de Toledo, Joaquín Romera, acompañado por el alcalde de Pelahustán, Roberto García, el teniente de alcalde, Isabelo Herreros, y el impulsor de esta recuperación cultural, Ramón González.
En nombre de la Diputación, Joaquín Romera, ha referido el fin de los enmascarados que «actúan como guardianes del pueblo: protectores y provocadores a la vez; anuncian la fiesta, ahuyentan lo malo y celebran lo que está por venir. Esta tradición se remonta a celebraciones como San Blas o San Andrés, y a lo largo de los siglos han acompañado a personajes como la vaquilla, encarnando la fuerza animal, la conexión con la tierra y el vínculo de esta comarca con la ganadería. Hoy, casi tres siglos después, los Moharraches vuelven a recorrer Pelahustán como símbolo de identidad y orgullo popular».
Investigación y empeño vecinal
Presentación de la recuperación de una de las tradiciones más antiguas y singulares de Pelahustán, los Moharraches
Tras lo ocurrido el año pasado se inició una investigación para comprender y establecer de nuevo la tradición de los Moharraches. Para ello, se colaboró de primera mano con aquellos vecinos que trajeron por iniciativa propia al rito ancestral de vuelta a la vida. Siglos de silencio hasta que los enmascarados volvieron a tomar las calles, mostrando el gran arraigo del rito en la memoria colectiva tras casi 300 años de prohibición.
Por ello, el alcalde de Palahustán, Roberto García, ha agradecido la implicación de la Diputación y de los vecinos en este proyecto, señalando que «gracias al trabajo de todos los componentes de los Moharraches no solo han devuelto a nuestras calles una tradición centenaria, sino que se han convertido en auténticos embajadores de Pelahustán, llevando con orgullo el nombre de nuestro pueblo allá donde van».
Este año, volverán a ser protagonistas el 29 de noviembre con motivo de la festividad de San Andrés, patrón local. El impulsor de la recuperación, Ramón González, comentaba que «la historia de los Moharraches es una historia de prohibición y lucha, pus allá por 1731 la Iglesia los prohibió y el pueblo se levantó contra la iglesia y su, entonces, alcalde, reivindicando continuar la tradición. Pero aun así no fue posible y se produjeron prohibiciones sucesivas, cayendo en el olvido, y de los Moharraches nos quedaba, a día de hoy, las cencerradas de la noche de San Andrés», ha narrado.
Una celebración que une pasado y presente, y que devuelve vida, identidad y orgullo al pueblo. Con esta recuperación, Pelahustán se suma a las localidades toledanas que apuestan por revalorizar su patrimonio cultural y sus tradiciones, fortaleciendo la identidad rural y el sentimiento de pertenencia que caracteriza a la provincia de Toledo.