Varios albañiles trabajan en una obra, a 10 de agosto de 2022, en Madrid.

Varios albañiles trabajan en una obra, a 10 de agosto de 2022, en Madrid.EP

Treinta vidas perdidas en el trabajo en C-LM: descienden los accidentes laborales, pero la tragedia persiste

La región reduce un 30% las muertes en el empleo hasta septiembre, aunque la siniestralidad sigue golpeando a los sectores más duros

Treinta personas han perdido la vida en Castilla-La Mancha en accidente laboral durante los nueve primeros meses de 2025, trece menos que en el mismo periodo del año anterior, cuando se contabilizaron 43 fallecidos.

Según los datos provisionales publicados por el Ministerio de Trabajo y Economía Social, en total se registraron 18.631 accidentes laborales —tanto en jornada como in itinere— frente a los 19.099 de 2024, lo que refleja un leve descenso de la siniestralidad en la región.

En cuanto a los siniestros de mayor gravedad, 167 fueron catalogados como graves, tres menos que en el mismo periodo del año pasado.

Una tendencia a la baja que también se observa en el resto del país

El informe ministerial revela que en toda España 547 trabajadores fallecieron entre enero y septiembre, lo que supone 26 muertes menos que en 2024 y un descenso relativo del 4,5%.

Las causas más frecuentes de estos accidentes mortales continúan siendo infartos y derrames cerebrales (178 casos), seguidos por caídas (74), atrapamientos o aplastamientos (63) y accidentes de tráfico (57).

A nivel nacional, los fallecimientos en jornada laboral descendieron un 6,4%, mientras que los siniestros en el trayecto de casa al trabajo o viceversa (in itinere) crecieron un 3,7%.

Los sectores más afectados: servicios y construcción

El sector servicios continúa siendo el que acumula un mayor número de muertes laborales, con 195 fallecidos, aunque con un descenso del 18,4% respecto al año anterior.

El sector agrario también experimentó una bajada, con 38 víctimas mortales, seis menos que en 2024.

Por el contrario, la construcción y la industria registraron incrementos. En el primero murieron 122 trabajadores, un 17,3% más, mientras que en el segundo se produjeron 81 muertes, un ligero aumento del 2,5%.

El índice de incidencia de accidentes mortales por cada 100.000 trabajadores descendió un 8,5% en el conjunto del país, con bajadas notables en servicios y agricultura, pero con repuntes en industria y construcción.

Castilla-La Mancha, reflejo de un reto pendiente: la seguridad en el trabajo

Aunque las cifras muestran una mejora respecto a 2024, los 30 fallecimientos en la región recuerdan la necesidad de seguir reforzando las políticas de prevención y seguridad laboral.

La comunidad, con una fuerte presencia de los sectores agrícola, industrial y de la construcción, sigue enfrentando un desafío estructural: reducir la siniestralidad en entornos de alta exigencia física y condiciones extremas.

A nivel nacional, 502 de los fallecidos eran asalariados y 45 trabajaban por cuenta propia. En este último grupo, los autónomos sufrieron 21.107 accidentes con baja laboral, un 14% menos que en 2024, lo que también refleja una ligera mejora.

Menos bajas laborales y menos accidentes graves

Los accidentes con baja laboral descendieron un 1,9%, hasta los 458.570 casos.

De ellos, 393.510 se produjeron en el centro de trabajo y 65.060 fueron in itinere, con un leve aumento del 1,5%.

Los accidentes graves en jornada laboral bajaron un 1,1%, hasta 2.803 casos, mientras que los graves in itinere cayeron un 12,8%.

Por su parte, los accidentes leves también disminuyeron en jornada de trabajo (-2,4%) y aumentaron ligeramente en los desplazamientos (+1,7%).

Una mejora que no debe esconder la realidad

El descenso en la siniestralidad laboral en Castilla-La Mancha y en el conjunto del país es una buena noticia, pero el balance sigue siendo duro: casi medio millar de familias españolas y treinta castellanomanchegas han perdido a un ser querido en el trabajo en lo que va de año.

Los sindicatos y las administraciones insisten en que la prevención, la formación y la inversión en seguridad siguen siendo la única vía para que las estadísticas dejen de contar vidas.

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