Exposición Saul Steinberg
El genio que convirtió el pensamiento en dibujo: Cuenca descubre el universo inclasificable de Saul Steinberg
El Museo de Arte Abstracto Español acoge la primera gran retrospectiva en España del artista rumano que redefinió la forma de mirar el siglo XX
Entre las Casas Colgadas y el eco del río Huécar, el Museo de Arte Abstracto Español de Cuenca se abre desde este jueves como un espacio para la imaginación, la ironía y la lucidez. Hasta el 19 de abril de 2026, sus salas acogen la primera gran retrospectiva en España de Saul Steinberg (Râmnicu Sărat, Rumanía, 1914 – Nueva York, 1999), uno de los artistas más brillantes y difíciles de clasificar del siglo XX.
El Museo de Arte Abstracto Español presenta en Cuenca la obra de Saul Steinberg, el “escritor que dibuja"
Steinberg fue, como él mismo dijo, «un escritor que dibuja». Y también un viajero, un exiliado, un observador que supo transformar la línea en pensamiento. Su obra se mueve entre el arte y la sátira, entre la filosofía y el humor, entre la ternura y el desconcierto.
El artista que nunca perteneció a un solo mundo
Steinberg se formó como arquitecto en Italia, pero el antisemitismo le obligó a huir de Europa durante la Segunda Guerra Mundial. Llegó a Estados Unidos sin apenas documentación y allí encontró refugio en The New Yorker, donde publicó durante casi seis décadas. Sus portadas y viñetas no solo decoraron una revista: se convirtieron en un espejo de la sociedad norteamericana.
Portada The New Yorker, Saul Steinberg
«No acabo de pertenecer al ámbito del arte, de la viñeta o del dibujo para revistas, y el mundo del arte no sabe bien dónde colocarme», escribió. Esa sensación de no encajar, de moverse entre fronteras, definió toda su vida y su obra.
Considerado un pionero del arte de posguerra, Steinberg trascendió los límites del dibujo: exploró la pintura, el collage, el grabado, la fotografía, el fotomontaje e incluso la escultura, como si cada soporte fuera una página más de su pensamiento visual. Su ingenio no solo dibujaba escenas: dibujaba ideas.
Cuatrocientas formas de mirar el mundo
La exposición reúne cerca de 400 piezas procedentes de colecciones privadas e instituciones de Europa y América. Dibujo, collage, pintura, gráfica, libros de artista, murales y portadas legendarias de The New Yorker conviven en un recorrido que revela cómo cada etapa vital de Steinberg se transformó en una metamorfosis artística.
La muestra, organizada por la Fundación Juan March con la colaboración de The Saul Steinberg Foundation de Nueva York, llega a Cuenca tras su paso por Madrid, Salamanca y Bilbao. Además, la fundación americana ha donado más de un centenar de obras a la institución española, sumándose así a otros grandes museos internacionales como el Art Institute de Chicago, la Biblioteca Nazionale Braidense de Milán o el Centre Pompidou de París.
Un mapa del siglo XX dibujado a tinta
Harold Rosenberg, crítico y amigo del artista, lo describió como «un escritor de imágenes». En su trazo conviven la ironía de Gógol, el absurdo de Ionesco, la melancolía de Beckett o la geometría de Giacometti. Steinberg fue, en esencia, un cronista del siglo XX que observó la realidad con la inteligencia de quien sabe que la línea puede ser más precisa que las palabras.
Saul Steinberg
Sus obras —muchas de ellas expuestas junto a nombres como Pollock, De Kooning, Rothko o Noguchi— recorren las fronteras del arte moderno, pero también las del exilio, la identidad y la memoria.
«Steinberg fue errante por su biografía: judío, dibujante formado como arquitecto, prisionero y emigrante. Esta línea vital enredada es la que dibuja su carácter y da origen al signo», escribe Alicia Chillida en el catálogo de la muestra.
El trazo que viaja
La exposición incluye un catálogo profusamente ilustrado con textos históricos y ensayos de investigadores como Sheila Schwartz o María Teresa Muñoz, y un documento esencial: el texto de Rosenberg publicado en 1978 con motivo de la retrospectiva del artista en el Whitney Museum de Nueva York.
Tras su paso por Cuenca, la muestra continuará su recorrido por España: en mayo de 2026 llegará al Centro José Guerrero de Granada, y en octubre del mismo año desembarcará en la Fundación Juan March Palma.
Porque Steinberg, el hombre que no pertenecía a ningún sitio, sigue viajando. Y ahora, su trazo errante encuentra en Cuenca un refugio suspendido entre arte, humor y pensamiento.