Campo y Alma
Castilla-La Mancha lleva su sabor más auténtico a Madrid, País Vasco y Valencia para conquistar la Navidad
La marca Campo y Alma impulsa una campaña que sale de las fronteras regionales para mostrar, en plena carrera prenavideña, la calidad de los vinos, aceites, mazapanes y quesos manchegos en algunos de los mayores mercados del país
En pleno arranque de diciembre, el Gobierno de Castilla-La Mancha ha decidido llevar el corazón gastronómico de la región mucho más allá de sus límites habituales. La campaña de promoción de Campo y Alma, la marca que certifica la calidad de los alimentos castellanomanchegos, se expande este año hacia tres territorios clave: Madrid, País Vasco y la Comunidad Valenciana, donde existe un enorme potencial de compra y donde miles de consumidores buscan productos con identidad durante la Navidad.
Desde la estación de Príncipe Pío, en Madrid, el consejero de Agricultura, Ganadería y Desarrollo Rural, Julián Martínez Lizán, ha presentado la iniciativa acompañado de la directora general de Producciones Agroalimentarias y Cooperativas, Elena Escobar, y de la directora general de Promoción Institucional, Ainhoa Aguado. Allí ha dejado claro el objetivo: demostrar que Castilla-La Mancha es una potencia agroalimentaria no solo por su diversidad, sino por la calidad que sostiene cada producto que nace de su tierra.
El viaje de un territorio que quiere ocupar la mesa navideña
La campaña se ha diseñado para aparecer justo en los espacios donde más gente se mueve en esta época. Autobuses, intercambiadores, parkings, teatros, centros comerciales, hipermercados, supermercados y mercados gastronómicos se convierten estos días en escenarios donde Campo y Alma muestra su identidad. Es una presencia estratégica: lugares de paso rápido, momentos de compra impulsiva, instantes en los que un mensaje claro puede quedarse grabado en la memoria del consumidor.
A esta ofensiva visual se suma un escenario especialmente simbólico: el Mercado de la Paz, uno de los templos gastronómicos de Madrid. Desde el día 1, Campo y Alma cuenta allí con un puesto que acerca a los visitantes una selección de los sabores manchegos más representativos. No es solo un punto de venta, sino un espacio para descubrir y recordar que detrás de cada producto hay una historia, un origen y un territorio que busca abrirse camino en la cesta navideña.
Degustaciones, relatos y un menú que atrapa
Durante la inauguración, los visitantes han podido probar un menú degustación elaborado con productos castellanomanchegos, una manera de transformar la promoción en experiencia sensorial. La estrategia es sencilla pero eficaz: quien prueba, recuerda. Quien recuerda, vuelve. Alrededor del puesto se irán sucediendo degustaciones, concursos y actividades divulgativas que buscan no solo atraer público, sino construir una conexión emocional con la marca. Conectar con el alma del campo.
Los productos pueden adquirirse en los puestos cercanos, lo que convierte el mercado en un pequeño mapa gastronómico donde el visitante sigue el rastro del sabor castellanomanchego.
Una campaña que también vive en el mundo digital
La promoción no se queda en lo físico. En redes sociales se despliega un Calendario de Adviento pensado para animar a los usuarios a descubrir, día a día, los alimentos de calidad de Castilla-La Mancha.
El Gobierno regional ha destinado 280.000 euros a esta campaña que, más que una acción promocional, quiere convertirse en una declaración de identidad. Recordar a los consumidores —dondequiera que estén— que Castilla-La Mancha posee una marca de garantía que distingue lo mejor de sus tierras y que, esta Navidad, busca conquistar las mesas con productos que hablan de tradición, calidad y territorio.
En un momento del año en el que cada elección importa, la región se presenta con una propuesta clara: llevar a toda España los sabores que la definen. Que aproveche.