Comedor escolar
La lección que no está en los libros y Castilla-La Mancha quiere llevar a los colegios
La Junta propone que los valores de la Dieta Mediterránea formen parte de la educación escolar desde la infancia
La educación también se aprende alrededor de la mesa. Castilla-La Mancha quiere que esa idea llegue a las aulas y forme parte del aprendizaje diario de los escolares. El Gobierno regional ha propuesto que los valores de la Dieta Mediterránea se incorporen de forma más clara a los currículos educativos de todo el país, siempre respetando las competencias autonómicas, pero conectando la alimentación con el origen de los alimentos, la agricultura y la ganadería.
La iniciativa se planteó en el marco de la reunión anual del Patronato de la Fundación Dieta Mediterránea, celebrada por videoconferencia, y defendida por el consejero de Agricultura, Ganadería y Desarrollo Rural y vicepresidente de la entidad, Julián Martínez Lizán.
Aprender a comer también es aprender a vivir
Martínez Lizán subrayó la importancia de que niños y niñas reciban, a lo largo de las distintas etapas educativas, una formación más completa sobre la que está considerada la dieta más saludable y sostenible del mundo. No solo como una guía nutricional, sino como un modelo de vida que influye en la salud, en la forma de relacionarse y en la manera de entender el entorno.
La Dieta Mediterránea fue reconocida en 2010 por la Unesco como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, un respaldo que refuerza su dimensión cultural y social. Para el consejero, ese reconocimiento debería trasladarse también a las aulas, para que los alumnos comprendan desde pequeños que alimentarse bien es algo más que elegir qué comer.
Universidad, conocimiento y hábitos cotidianos
La propuesta va más allá de la enseñanza obligatoria. Durante la reunión, el consejero planteó reforzar la colaboración con las universidades que cuentan en su oferta formativa con cátedras vinculadas a la gastronomía, la alimentación o la salud. Un puente entre el ámbito académico y la vida diaria que permitiría profundizar en los valores de la Dieta Mediterránea desde una perspectiva científica y cultural.
El objetivo es que este modelo alimentario no se perciba como una moda, sino como un conocimiento sólido, con base en la investigación y con impacto directo en la calidad de vida de las personas.
El papel del medio rural y la gastronomía local
La iniciativa también pone el foco en los pequeños pueblos. Martínez Lizán destacó el papel que pueden desempeñar las academias gastronómicas y los cocineros en la difusión de los valores de la Dieta Mediterránea, especialmente en el medio rural. En Castilla-La Mancha, este compromiso ya se traduce en acciones concretas.
Cada año, la región reconoce a los mejores restaurantes rurales con los Broches Gastronómicos, una distinción que busca impulsar la economía local, apoyar al sector hostelero y reforzar la identidad gastronómica de los pueblos como motor de desarrollo.
La hoja de ruta para 2026
Durante el Patronato, la Fundación Dieta Mediterránea avanzó también las principales actividades previstas para 2026. Entre ellas figuran una jornada dedicada a los Sistemas Alimentarios Globales y un congreso centrado en analizar la importancia de la Dieta Mediterránea en la salud, dos citas que buscan ampliar el debate y actualizar el conocimiento en torno a este modelo alimentario.
Un año clave para la Dieta Mediterránea
El encuentro sirvió además para hacer balance de 2025, un año especialmente simbólico. En noviembre se celebró en Toledo la quinta edición de los Premios Columela, coincidiendo con el 15º aniversario de la declaración de la Dieta Mediterránea como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.
Quince años después de aquel reconocimiento internacional, Castilla-La Mancha defiende que la Dieta Mediterránea sigue teniendo mucho que enseñar. Y que esa lección, que empieza en el plato, puede marcar el futuro si se aprende desde la escuela.