ALBACETE, 03/01/2026.- Decenas de personas participan este sábado en la rave que se celebra en el embalse del Cenajo, en Albacete, desde la pasada Nochevieja. El subdelegado del Gobierno en Albacete, Miguel Juan Espinosa, ha avanzado que los organizadores de la rave que se celebra en el entorno del embalse del Cenajo, en el término municipal de Férez, se podrían enfrentar a sanciones por "diferentes delitos" y ha desvelado que ya se han abierto diligencias. EFE/ Miguel Andújar

Decenas de personas participan este sábado en la rave que se celebra en el embalse del Cenajo, en AlbaceteEFE

El lodazal de la impunidad: la rave ilegal del Cenajo se desinfla entre lluvia y posibles sanciones penales

Una concentración sin permiso, cientos de agentes desplegados y un final que depende más del clima que de la ley

La macro rave ilegal instalada desde Nochevieja en el entorno del embalse del Cenajo, en el término municipal de Férez, empieza a mostrar signos de agotamiento. No por una orden de desalojo ni por una actuación contundente, sino por la lluvia, el barro y el miedo creciente a quedar atrapados en una zona que las propias autoridades describen ya como una posible «trampa».

Mientras algunos asistentes comienzan a marcharse de forma escalonada, el subdelegado del Gobierno en Albacete, Miguel Juan Espinosa, ha puesto sobre la mesa un escenario que va más allá del cansancio y la meteorología: los organizadores de la fiesta podrían enfrentarse a sanciones por «diferentes delitos» y ya hay diligencias abiertas.

Diligencias abiertas y posibles delitos medioambientales

Espinosa ha confirmado que, aunque la concentración —que ha llegado a reunir a unas 3.500 personas— se está desarrollando sin incidentes graves, salvo el enfrentamiento registrado el primer día en la zona de Cordovilla, la situación no está exenta de consecuencias penales y administrativas.

El subdelegado ha advertido de un posible delito medioambiental, ya que la rave se celebra en un espacio catalogado como zona de especial protección de aves (ZEPA). Un detalle nada menor que sitúa el foco en el impacto sobre un entorno natural especialmente sensible y protegido por la normativa europea.

A ello se suma la posible infracción de la ley de espectáculos, al tratarse de un evento no autorizado ni comunicado, y la investigación por un presunto tráfico de drogas, después de que la Guardia Civil haya realizado numerosas aprehensiones de estupefacientes en los controles establecidos en las carreteras de acceso.

Un despliegue masivo para una fiesta ilegal

Desde hace días, el dispositivo de seguridad se mantiene activo con alrededor de 300 agentes, incluidos helicópteros, drones, unidades cinológicas, grupos rurales, agentes de información y efectivos de la Unidad de Seguridad Ciudadana. Un despliegue extraordinario para vigilar una fiesta ilegal que, paradójicamente, sigue celebrándose.

Las carreteras continúan controladas, especialmente la AB-408, lo que ha obligado a muchos asistentes a buscar accesos alternativos por caminos y pistas forestales. Según ha explicado Espinosa, algunos vehículos han sido abandonados en esos trayectos, mientras sus ocupantes continuaban a pie hasta el lugar de la rave, creando un tapón improvisado que podría dificultar una evacuación urgente.

«Puede convertirse en una trampa»

La mayor preocupación ahora no es el orden público, sino la meteorología. El subdelegado ha sido claro: los asistentes están «en el vaso del pantano», una cuenca de recepción que, con lluvias intensas, puede volverse extremadamente peligrosa. Si las condiciones empeoran, salir de allí sería complicado, lento y arriesgado, especialmente con cientos de vehículos bloqueando las vías de escape.

Por eso, los agentes están intentando convencer a los participantes para que abandonen la zona cuanto antes y para que no accedan más personas. El mensaje es claro: permanecer allí puede tener consecuencias graves.

Un patrón que se repite

Espinosa no ha descartado que los organizadores de esta rave sean los mismos que estuvieron detrás de la conocida como Big Fucking Party 2025, celebrada hace justo un año en las inmediaciones del aeropuerto de Ciudad Real y que se prolongó durante seis días. Un déjà vu incómodo que vuelve a dejar al descubierto un problema recurrente: macrofiestas ilegales que se instalan durante días, obligan a movilizar enormes recursos públicos y terminan diluyéndose más por desgaste que por una intervención decidida.

De hecho, ya este viernes se detectó la salida de numerosos vehículos, en su mayoría con matrícula francesa, así como la retirada de otros asistentes que desistieron de acceder tras pasar horas retenidos en los controles.

La rave del Cenajo se apaga poco a poco, entre barro, advertencias y expedientes en marcha. Pero la pregunta sieug en el aire: ¿Cuántas veces más tendrá que actuar la lluvia como autoridad antes de que se afronte de raíz el gran problema que supone este tipo de concentraciones ilegales?

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