HELLÍN (ALBACETE), 05/01/2026.- Asistentes a la fiesta rave que se celebra de forma ilegal en el entorno del embalse del Cenajo, entre los términos municipales de Férez y Hellín, en la provincia de Albacete, y que vigilan alrededor de 300 agentes de la Guardia Civil ha llegado a su quinto día consecutivo. EFE/Miguel Andújar

Asistentes a la fiesta rave que se celebra de forma ilegal en el entorno del embalse del CenajoEFE

Se apaga la música en el embalse del Cenajo: la rave ilegal afronta sus últimas horas

Tras reunir a 3.500 personas desde Nochevieja, solo permanecen unas 200 junto al embalse de Férez mientras la Guardia Civil coordina la salida escalonada

La música ya se ha apagado, pero el impacto permanece. La rave ilegal celebrada desde Nochevieja en el entorno del embalse del Cenajo, en el término municipal de Férez, encara por fin sus últimas horas tras días de ocupación descontrolada de un espacio natural protegido y de molestias para vecinos y servicios públicos.

Según ha informado la Guardia Civil, durante la madrugada de este miércoles aún permanecían en la zona unos 150 vehículos y alrededor de 200 personas, una cifra muy inferior a las más de 3.500 que llegaron a concentrarse en los primeros días de esta macrofiesta ilegal. La previsión es que el enclave quede completamente desalojado a lo largo de la mañana.

El Instituto Armado ha confirmado además que ya se ha restablecido la normal circulación en la carretera AB-408, que hasta el martes permanecía prácticamente colapsada por el estacionamiento irregular de vehículos en los márgenes, una situación que volvió a evidenciar el riesgo que este tipo de eventos supone para la seguridad vial y la movilidad en zonas rurales.

Aunque los escenarios improvisados han dejado de emitir música y la retirada se está produciendo de forma escalonada, la Guardia Civil mantiene activos distintos servicios hasta la finalización completa del dispositivo, consciente de que este tipo de concentraciones no autorizadas suelen prolongar sus efectos mucho más allá del último altavoz apagado.

Los primeros movimientos de esta rave se detectaron en la noche del 30 de diciembre, cuando comenzaron a llegar a Tobarra numerosos vehículos, muchos de ellos caravanas y furgonetas procedentes de otros países europeos como Francia y Dinamarca. El objetivo era instalarse en el entorno del embalse, pese a tratarse de un espacio natural especialmente sensible.

En un primer momento, la Guardia Civil logró disolver el asentamiento durante la madrugada del día 31, pero los asistentes intentaron trasladarse a la pedanía de Cordovilla. Tras ese intento fallido, regresaron de nuevo al embalse del Cenajo, donde finalmente lograron iniciar la fiesta a última hora de ese mismo día.

Más allá del balance de asistentes, la sucesión de jornadas pone de relieve un problema recurrente: la ocupación ilegal de espacios naturales, el deterioro del entorno, la saturación de infraestructuras y la movilización de recursos públicos durante días para contener un evento que nunca debió celebrarse. Un modelo de ocio que deja huella, pero no precisamente en forma de música.

Temas

comentarios
tracking

Compartir

Herramientas