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Toledo, ejemplo de historia, convivencia y cultura

Un día para honrar la memoria, reforzar la identidad de Toledo y mirar al futuro desde la cultura y la solidaridad

Cada 23 de enero, festividad de San Ildefonso, Toledo se detiene para reflexionar sobre sí misma. Es un día de orgullo para todos, en el que miramos nuestra historia para reafirmar nuestros valores y renovar un compromiso con el futuro. Hoy lo hacemos, además, desde la emoción y el respeto, con un recuerdo sentido para las víctimas del trágico accidente de tren ocurrido en Adamuz, en la provincia de Córdoba, y para sus familias, a quienes Toledo acompaña en el dolor desde la solidaridad y el afecto.

Toledo ha sido, a lo largo de los siglos, ciudad de concilio, de diálogo y de convivencia. Aquí la cultura fue siempre un lenguaje común capaz de acercar posturas y generar acuerdos. Recuperar esa influencia histórica es hoy una necesidad. En un mundo fragmentado, Toledo puede y debe volver a ser espacio de encuentro, y esa convicción es la que impulsa nuestra candidatura para ser Capital Europea de la Cultura en el año 2031, un proyecto que entiende la cultura como herramienta de cohesión social, desarrollo y esperanza.

En este Día de San Ildefonso reconocemos a quienes representan lo mejor de ese espíritu. La Medalla de la Ciudad concedida a la Santa Iglesia Catedral Primada de Toledo es un homenaje a un símbolo universal. La Catedral es fe, arte y pensamiento; es memoria viva de ocho siglos de creación que ha situado a Toledo en el corazón espiritual y cultural de Europa.

Nuestra Hija Predilecta, María de los Ángeles Martínez Hurtado, encarna el compromiso discreto y constante con la ciudad, ese trabajo vocacional que fortalece la vida pública y el bien común. El nombramiento como Hijo Predilecto, a título póstumo, de Luis Alfredo Béjar Sacristán es, además, un acto de gratitud hacia una trayectoria ejemplar cuyo legado permanece en la identidad de Toledo.

Los Hijos Adoptivos, Mariano García Ruipérez y Álvaro Nodal Guerreira, simbolizan la capacidad de Toledo para acoger, inspirar y transformar. Sus aportaciones nos recuerdan que la ciudad crece cuando suma talento, miradas diversas y compromiso sincero, venga de donde venga.

Especial significado tiene este año el reconocimiento como Concejales Honorarios a las primeras mujeres concejales de la Corporación de 1979, María Mercedes Teresa Fernández Díaz, Concepción Partearroyo Vallano, a título póstumo, y María Isabel Buendía Cruz. Ellas abrieron camino en la democracia local, rompieron barreras y dejaron una huella imborrable en la participación política y social de nuestra ciudad.

Los nombramientos como Ciudadanos Honorarios de Pepe Castro y del grupo Veintiuno destacan la cercanía, la creatividad y la cultura viva que conecta Toledo con su gente y con las nuevas generaciones, demostrando que tradición y modernidad no solo conviven, sino que se enriquecen mutuamente.

La dedicación de la Biblioteca de Buenavista a Antonio Casado Poyales, a título póstumo, es un reconocimiento a quienes han entendido la cultura y el conocimiento como un servicio público esencial. Y la dedicación de la rotonda situada en la confluencia del río Guadiana con el río Estenilla y la avenida Río Boladiez al Colegio Oficial de Enfermería de Toledo es un gesto de gratitud hacia una profesión que cuida, acompaña y sostiene a la sociedad, especialmente en los momentos de mayor vulnerabilidad.

Hoy, cuando el dolor ajeno nos recuerda la fragilidad de la vida, reafirmamos que la cultura también es cuidado, empatía y humanidad. Toledo quiere ser una ciudad que convoca, que convive y que no mira hacia otro lado ante el sufrimiento.

Que este Día de San Ildefonso nos inspire a seguir construyendo, desde la cultura y la solidaridad, una ciudad fiel a su historia y comprometida con su tiempo, capaz de honrar su pasado y de ofrecer un futuro compartido.

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