Noelia Gutiérrez arbitrando un partido de fútbol sala

Noelia Gutiérrez arbitrando un partido de fútbol salaToño de la Parra

Noelia Gutiérrez y su camino a la cima: desde cero hasta la llamada de Collina para pitar la final del Mundial

La toledana arbitró la primera final del Mundial de Fútbol Sala Femenino y ahora desgrana su historia personal, desde su primer partido (que no pudo acabar), al sacrificio para lograr subir categorías y el orgullo de ser referente para futuras generaciones

La sociedad del espectáculo encuentra su auge en el siglo XX y llega a la actualidad con diferentes formatos totalmente asentados en la rutina humana. Las experiencias dirigidas al entretenimiento acaparan la atención del público que encuentra en su derecho al ocio, un auténtico privilegio e incluso una manera de forjar su identidad.

La cultura del entretenimiento sirve para definir parte del comportamiento humano en los tiempos actuales, con el tiempo libre convertido en producto económico y una experiencia ligada a las emociones. Dentro de tal fenómeno, el deporte acapara gran parte público. La actividad física y los eventos deportivos no se entienden sin el fin de espectáculo asumido en su propia idiosincrasia.

El fútbol, como deporte rey, permite contemplar los pormenores de una tendencia totalmente asentada en España. Alrededor del balón se erigen y se derrumban héroes, pero hay protagonistas de su juego que quedan relegados a un segundo plano. La figura del árbitro, lejos de pasar desapercibida, ocupa en muchos casos el centro de la diana y el objetivo de la crítica más desmedida. La educación y el buen ejemplo son el único remedio contra bochornosas escenas acontecidas semana tras semana en los grandes escenarios y también en ligas menores y fútbol formativo, donde no dejan de producirse actos deleznables.

El árbitro forma parte del espectáculo y es un deportista más sobre el terreno de juego. Castilla-La Mancha cuenta con un diamante en bruto en clave de arbitraje con la toledana Noelia Gutiérrez. Criada en el casco de la Ciudad Imperial y con etapas en Madrid, Noelia sigue escalando rumbo a la cima. Tras pitar la primer final del Mundial de Futbol Sala femenino, la árbitra comparte con El Debate su proceso hasta llegar a ser referente del arbitraje en España.

Noelia Gutiérrez: camino a la cima

Noelia Gutiérrez arbitrando un partido de fútbol sala

Noelia Gutiérrez arbitrando un partido de fútbol salaToño de la Parra

-¿Qué relación mantienes con el deporte en tu infancia? ¿Te interesaba el fútbol?

-Yo siempre he practicado deportes, aunque es verdad que practicaba otras disciplinas. Toda la vida he hecho tenis y esgrima, pero bueno, el fútbol siempre me ha gustado muchísimo verlo. Jugarlo no me ha gustado y creo que no sería buena jugadora, o sea, no considero ponerme nunca a tocar un balón con los pies. Pero sí, el fútbol me gustaba mucho y con el tiempo tomaría mi decisión de ser árbitro.

-¿Cómo surge esa idea de colgarte el silbato?

-En Toledo, la escuela de esgrima era 'muy normalita' y yo venía de una escuela con mucho nombre en Madrid, por lo que decidí que no quería continuar haciendo esgrima. Una forma de estar vinculada al deporte y al fútbol era el arbitraje. Sin conocer a nadie, un día me presenté en la Federación de Fútbol de Castilla-La Mancha, en la delegación de Toledo y pregunté. Me explicaron que tenía que hacer un curso, pasar unas pruebas físicas y unos exámenes para considerar si era apta para el arbitraje.

Llegó el día de la presentación del curso, yo era menor todavía y me acompañó mi madre. Hice las pruebas y al principio fue un poco desastre, porque claro, de no haber jugado nunca a tener que ponerte a pitar un partido, pues no es lo mismo que verlo por la tele. Los que ya han jugado van con una ventaja muy grande. Yo tuve que empezar de cero.

Había muchas cosas que sabía, de verlo y de seguirlo, pero no del reglamento. Fue una experiencia muy innovadora para mi vida, que encima me llegó justo cuando estaba con la selectividad y tuve que emplear muchísimo esfuerzo para poder compaginarlo, pero no me arrepiento.

Los que ya han jugado van con una ventaja muy grande. Yo tuve que empezar de cero

-¿Cuál es el momento en el que miras al arbitraje más allá de un hobbie y decides ir a más?

-Al pasar el primer año veo que se me da bien. Obviamente tengo mucho que mejorar, pero me gusta y me engancha. En ese punto focalicé todo mi esfuerzo y todo mi sacrificio en el arbitraje.

A la vez quería continuar estudiando, que lo hice, pero también tomé la decisión de que mi vida iba a ser el deporte. Quería seguir entrenando para pasar las pruebas físicas, seguir con los estudios y pitar los fines de semana. ¿Cuál es la nota, entre comillas, negativa? Pues que, obviamente, todos mis compañeros salían, quedaban y yo me las pasaba en un pabellón o en un campo de fútbol. Aun así, me dije, esto va a ser mi vida. Al decidirme por este camino tomé la decisión de dedicarme exclusivamente al fútbol sala.

-¿Por qué te decides por el fútbol sala?

-A mí el fútbol sala me gusta mucho más que el fútbol once, además, lo considero más dinámico, más divertido y más rápido. Es muchísimo más difícil de pitar el fútbol sala, porque en décimas de segundo te pueden pasar muchas cosas y la reacción del árbitro tiene que ser mucho más inmediata que en fútbol.

En fútbol te da mucho más tiempo a valorar, a pensar, el campo también es mucho más grande. También se toman decisiones en segundos, pero te da un pelín más de margen o eso considero, ya que he podido arbitrar las dos disciplinas.

Noelia Gutiérrez

Noelia GutiérrezToño de la Parra

-¿Cómo es el proceso para llegar a la élite?

-Ha sido muy largo. Yo empecé pitando niños, de hecho, mi primer partido fue un desastre. Me lo tuvo que pitar un compañero, porque con los nervios no daba una. Poco a poco fui ascendiendo y estuve tres o cuatro años pitando categorías regionales por pueblos de Castilla-La Mancha, autonómicas, preferente y demás. Luego ya ascendí a Tercera División y estuve unos cuantos años hasta que ascendí a Segunda B. Esos viajes ya eran un poquito más largos, salíamos de Castilla-La Mancha, entonces 'molaba' un poquito más, el juego era muchísimo mejor y lo disfrutaba mucho.

Me exigían estar mínimo tres años en la categoría para poder optar a ascender a Segunda División. Y el primer año que pude optar a promocionar, me presenté a las pruebas y lo conseguí. Eso sí, mi año de ascenso fue muy duro. Pasábamos muchas pruebas físicas y competía contra chicos, entonces tenía que puntuar lo máximo posible, sabiendo que las condiciones físicas de una mujer están un poquito por debajo de las de un hombre, que tiene una potencia y una velocidad increíble.

Me esforcé mucho, entrené y me quité todo lo que no estuviera enfocado al arbitraje. Las carreras populares y las maratones, que me encantan, quedaron a un lado, porque no quería tener ningún riesgo ni de lesión, ni nada de nada que me desenfocara del camino. En las pruebas físicas se van haciendo cortes y quedé entre los cuatro de Castilla-La Mancha, que tenían opción de ascender. Llegamos a Madrid y ahí estábamos los mejores de toda España, por suerte conseguí pasar todas las fases, llegué a la última ronda y conseguí ascender.

Es un camino muy largo, muy sacrificado, pierdes muchas cosas por el camino, dejas de hacer planes que a lo mejor gente hace, te pierdes bodas, bautizos, comuniones, pero al fin y al cabo es el camino que escoges y yo pues enfoco mi vida, mi vida ya forma parte de mi vida, o sea que que cuento con ello como un plan más.

Mi primer partido fue un desastre. Me lo tuvo que pitar un compañero, porque con los nervios no daba una

-¿Tienes algún referente en quien fijarte?

-Femeninos no tengo ninguno. Por desgracia ha habido muy poquitas mujeres en el mundo del fútbol sala. Sí que hubo una mujer árbitro hace muchos años, Raquel González, que fue internacional y pitó en Primera, pero cuando se retiró yo aun no había llegado al arbitraje. Entonces, mis referentes son árbitros que ahora mismo están en Primera División, por ejemplo, Alberto Carrión, Alejandro Martínez Flores o Juanjo Cordero, que son de Primera División, internacionales y la verdad es que me gusta fijarme en ellos, en cómo trabajan y en su forma de arbitrar.

Al fin y al cabo es lo que yo quiero para un futuro, poder estar en la categoría en la que están ellos, y si hacen las cosas bien y están ahí, pues les tomo de ejemplo para poder llegar algún día a estar con ellos.

-En tu oficio se convive con la presión ¿cambia mucho tu personalidad dentro y fuera del campo?

-Nunca me habían preguntado esto y es curioso el tema. La verdad es que sí. En distancias cortas soy una persona súper dulce. Si no me conoces, no te puedes imaginar que sea árbitro de futbol sala y es curioso porque soy muy diferente.

Dentro de la pista tampoco adquiero un carácter muy agresivo, tampoco muy autoritario. Me gusta mucho fluir con el juego para pasar desapercibida lo máximo posible. Entonces, es verdad que tampoco se diferencia mucho entre cuando estoy en la pista y cuando no. También saco mi genio. Y obviamente la concentración hace que esté mucho más seria de lo normal para poder yo desempeñar mi trabajo bien, pero fuera de la pista no tengo un perfil árbitro.

Vivo como un árbitro porque al fin y al cabo mi cabeza está todo el día en el arbitraje, pero no lo aparento. Y es verdad que nunca me lo habían preguntado y es curioso.

Noelia Gutiérrez antes de la final del Mundial de Fútbol Sala Femenino en Filipinas

Noelia Gutiérrez antes de la final del Mundial de Fútbol Sala Femenino en FilipinasRFEF

-Fuiste la primera persona en arbitrar la final del Mundial de Fútbol Sala femenino, ¿cómo fue el momento en que te dieron la noticia?

-Ha sido uno de los mayores logros de mi carrera. La noticia de que iba a estar en la final me la dio Pierluigi Collina. Ya de por sí, que hable Collina impone mucho porque para nosotros siempre va a ser un referente en el mundo del arbitraje. Pero que encima diga tu nombre y anuncie que eres la primera mujer que va a pitar la final de un mundial.

Hemos sido las primeras y las únicas que hemos pitado la final de un Mundial. Para mí fue una responsabilidad tremenda. En ese momento me acordé de toda mi familia, de todos los entrenos y todo el sufrimiento que me ha llevado a estar ahí. Esto es un reconocimiento al esfuerzo y a todo el sacrificio que he hecho durante tantísimos años.

-¿Qué es lo más difícil de ser árbitro?

-Me gusta tanto que no considero que haya nada difícil. Es verdad que tienes que tener la cabeza muy fría y escuchas muchas cosas dentro y fuera de la pista, así como en las redes sociales.

Lo más importante y complicado es saber apartar esos pensamientos y aplazar todo lo que tenga tu vida, que no puede influir en el partido. Yo lo trabajo mucho por si algún día estoy con 40 de fiebre o si estoy mala que no me afecte.

Al fin y al cabo los equipos no tienen la culpa de mi vida personal o de que me afecten cosas. Somos humanos y todos los días nos pueden pasar cosas. Para mí lo más complicado es eso, el intentar aplazar el pensamiento, enfocarte en el partido y que nada de lo que haya alrededor te afecte a la hora de arbitrar.

Ha sido uno de los mayores logros de mi carrera. La noticia de que iba a estar en la final me la dio Pierluigi Collina

-¿Quiénes son tus apoyos indispensables?

-Mi mayor apoyo es la familia. Mi madre, mis hermanos, tengo muchísima suerte con ellos, me apoyan allá donde esté. Ahora mismo, sobre todo, mi pareja Marcos. Al fin y al cabo es él quien se queda en casa. Yo me paso muchísimas horas fuera, fines de semana fuera. He estado un mes en Filipinas y la verdad, tener a alguien que respete tanto tu profesión, que esté fuera y te entienda, que lo comparta y que sufra lo mismo que yo si algo sale mal, supone un apoyo muy grande.

Cuando dije que quería ser árbitro y la gente me miraba mal, ahí estaba mi madre acompañándome al curso y animándome, cuando nadie sabía si iba a estar toda la vida pitando niños.

-¿Qué se siente al recibir tal cantidad de reconocimientos?

-Los agradezco porque dar la visibilidad a un deportista es súper importante. Encima siendo árbitro y mujer, creo que abre muchos ojos y caminos a nuevas generaciones que quieren formar parte de este mundo. Yo nunca he tenido referente, entonces que tengan a alguien en quien fijarse y les pueda demostrar que pueden llegar, siempre que trabajen y se esfuercen, para mí es un orgullo poder decir: «chicas, que yo estoy aquí, ¿por qué tú no?»

Yo he llegado aquí sin saber si podía, porque no había visto a nadie nunca. Es un impulso muy grande para todas las chicas y chicos y árbitros. Todos me hacen mucha ilusión porque cada uno tiene su connotación, cada uno pertenece a una cosa. Me hace mucha ilusión tanto el que me da el alcalde de Toledo como máxima institución o el que me da el de mi pueblecito de Argés. Esos reconocimientos para mí guardan especial encanto.

Noelia Gutiérrez arbitrando un partido de fútbol sala

Noelia Gutiérrez arbitrando un partido de fútbol salaRFEF

-¿Cómo se asume ser referente de futuros árbitros? ¿Qué les dices?

-Ser referente es muy difícil. Sabes que esa gente que se fija en ti va a seguir tus pasos. Entonces tienes la responsabilidad de hacerlo muy bien para que los pasos que sigan sean los correctos. Yo empecé 'solita' y ahora cada vez veo más chicas y que se animan, entrenan y lo intentan. A los jóvenes que empiezan en el arbitraje les digo que disfruten mucho el proceso, esto es una carrera de fondo, no es llegar a arbitrar y el primer día estar en Primera División.

Hay que fallar, sufrir, tener partidos buenos y malos, pero hay que disfrutar. Disfrutando es cuando de verdad te salen las cosas. Yo tengo claro que cuando llegue el momento en que no disfrute, pararé de arbitrar. Si no disfrutas se convierte en una obligación y el arbitraje necesita muchísima responsabilidad e implicación, como para que sea una obligación. Entonces yo les digo que disfruten del proceso y que se lo pasen bien, porque esto es un mundo que una vez que entras es muy difícil salir.

Hay que fallar, sufrir, tener partidos buenos y malos, pero hay que disfrutar. Disfrutando es cuando de verdad te salen las cosas

-¿Te quedan objetivos por cumplir? ¿Hacia dónde mira Noelia Gutiérrez?

Ya he pitado un Mundial, pero todavía me queda un recorrido enorme para conseguir llegar a Primera División Masculina. Ya estoy en Segunda y voy a trabajar mucho para que, en el momento que se presente la oportunidad, pueda estar ahí para subir a Primera. Eso es lo que más me gustaría y voy a trabajar para conseguirlo.

A largo plazo, me gustaría llegar a estar en competiciones importantes, tanto internacionales como nacionales del fútbol sala masculino. Si me pongo a soñar, me encantaría estar en una Copa de España, Eurocopa masculina o en un Mundial masculino. Es tirar muy alto, muy complicado, pero ¿por qué no? Yo ya me estoy demostrando a mí misma que los sueños se cumplen, si trabajas y te esfuerzas, y me gustaría llegar algún día a conseguirlo. Yo voy a dar todo lo que esté en mi mano para lograrlo.

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