Carlos Alcaraz y Rafa Nadal
La frase de Nadal en Australia que se ha hecho viral tras la hazaña de Alcaraz ante Zverev
«Toni, estoy en los cuartos de final de Australia y no me retiro ni cagando».
«He vomitado. No se qué me pasa»: el alarmante mensaje de Alcaraz a su entrenador
La épica victoria de Carlos Alcaraz ante Alexander Zverev en semifinales de Open de Australia no solo ha dejado imágenes de resistencia extrema, calambres y vómitos sobre la pista, sino que también ha provocado que muchos aficionados recuerden una frase histórica de Rafael Nadal pronunciada en Melbourne hace más de una décadas. Unas palabras que, con el paso del tiempo, han terminado por resumir el espíritu competitivo del tenis español.
La frase en cuestión se remonta al Open de Australia de 2011, cuando Nadal cayó claramente derrotado ante David Ferrer en cuartos de final. El mallorquín sufrió una lesión en los isquiotibiales de la pierna izquierda al poco de saltar a la Rod Laver Arena, que le impidió competir en igualdad de condiciones. Durante el partido, aún su entrenador pidiendo que se retirara, Rafael Nadal se mantuvo firme y dijo: «Toni, estoy en los cuartos de final de Australia y no me retiro ni cagando».
Aquella derrota ante Ferrer fue dura, pero el mensaje pronunciado en Melbourne es un buen resumen de la filosofía de Nadal, de su cultura del esfuerzo y de su tolerancia al dolor. De intentar siempre, sea como sea, competir y luchar. De arrojar la toalla únicamente cuando ya no haya más remedio, cuando se hayan cerrado todas las puertas.
La actuación del murciano ante Zverev fue una auténtica prueba de resistencia. Alcaraz sufrió problemas físicos serios durante el encuentro, llegando incluso a vomitar en pista y a recibir asistencia médica por calambres, pero decidió continuar y pelear cada punto hasta completar una remontada histórica. Una imagen que muchos han relacionado directamente con la filosofía de Nadal, no solo por la exigencia física, sino por la actitud mental demostrada.
Por eso la frase de Nadal de 2011 ha vuelto a hacerse viral tras la hazaña de Alcaraz en Melbourne. No como una comparación directa entre ambos, sino como un reflejo de una misma forma de ver la competición: luchar, incluso cuando el cuerpo dice basta. La victoria de Alcaraz y aquellas palabras de Alcaraz, separadas por quince años, se unen ahora como símbolos de una mentalidad que sigue marcando al tenis español en los escenarios más exigentes del mundo.
Hubo un momento del partido, justo después de que Alcaraz vomitara y viendo que no iba a mejor, en el que por la cabeza del murciano pasó la opción de retirarse. Sin embargo, se le quitó rápidamente esa idea y siguió luchando en pista para alcanzar por primera vez la final del Open de Australia. Y es que Carlitos, al igual que Nadal, no es de los que se rinde fácilmente.