Carlos Alcaraz habla con Samu López sobre los calambres
«He vomitado. No se qué me pasa»: el alarmante mensaje de Alcaraz a su entrenador
En el tercer set, con el partido encarrilado, el tenista murciano comenzó a sentirse mal y lo comentó con Samu López y el resto de su box
La condición que le ha puesto Kyrgios a Alcaraz para salir de fiesta juntos en Australia
Carlos Alcaraz tuvo que lidiar en Melbourne no solo con Alexander Zverev, sino también con un calor sofocante que rozó los 30 grados durante la semifinal, una sensación que es aún mayor en pista. El desgaste físico empezó a pasar factura al murciano pese a que el marcador le era favorable, con dos mangas ya en el bolsillo.
Las señales de alarma aparecieron en el séptimo juego del tercer set. Visiblemente afectado, el número uno del mundo se acercó a su banquillo para explicar cómo se encontraba: «He vomitado, no sé si tengo que tomar algo, sólo os lo comentó», trasladó a su equipo, que trató de tranquilizarle y le insistió en mantener la concentración para cerrar el partido cuanto antes.
A partir de ahí, Alcaraz buscó refugio constantemente en las zonas de sombra del fondo de la pista. El calor seguía apretando y, con el marcador igualado 4-4, comenzaron los calambres. El reloj ya superaba ampliamente las dos horas y media de juego (2 horas y 37 minutos) cuando el físico del español empezó a pedir tregua. En el 5-4 a su favor, solicitó la asistencia del fisioterapeuta, que trabajó durante tres minutos en la zona afectada.
La intervención no sentó bien al otro lado de la red. Alexander Zverev, molesto por la interrupción, elevó su protesta al supervisor del torneo mientras el partido entraba en un momento tan delicado como decisivo. Se podría decir que tenía cierta razón el de Hamburgo porque la norma no permite que haya un tiempo médico por calambres. Ahora bien, el número 1 del mundo pidió la asistencia por malestar general y hasta se tomó una pastilla.
Ahora bien lo que sí se puede, y también hizo Carlitos, es solicitar la asistencia del fisio, siempre el del torneo, en cada paso por la silla. Ahí, sin pedir tiempo médico, es posible que atiendan a los jugadores durante los 90 segundos de descanso y que así trabajen en su zona afectada. Algo que, por ejemplo, solicitó Medvedev en numerosas ocasiones en la famosa final del Open de Australia 2022 en la que remontó Rafa Nadal cuando parecía tenerlo todo perdido.