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Carlos Alcaraz celebra el pase a la final del Open de Australia

Carlos Alcaraz celebra el pase a la final del Open de AustraliaAFP

Los secretos de Carlos Alcaraz para superar las adversidades físicas: jugo de pepinillos y lucha mental

La gloria en el tenis está reservada para unos pocos, muy pocos. El deporte rey de la raqueta exige lo máximo a nivel físico y también al mental. Estar solo en la pista hace que cualquier despiste, cualquier bajón físico o cualquier miedo que le entre al jugador pueda cambiar el partido en un abrir y cerrar de ojos. Antes Rafa Nadal, Roger Federer y Novak Djokovic eran los que superaban estos desafíos y ahora lo hacen Jannik Sinner y Carlos Alcaraz.

Bueno, realmente Novak Djokovic, a sus casi 39 años, sigue haciéndolo y de ahí que se haya ganado una nueva oportunidad para pelear por ganar el Open de Australia. En esa final tendrá enfrente a Carlos Alcaraz, quien estuvo muy cerca de hacer las maletas antes de tiempo, pero peleo hasta el final contra Alexander Zverev y consigo mismo para darle la vuelta al partido en el quinto set y sacar por primera vez en su carrera el billete a la final de Melbourne.

Dio la sensación de que Carlos Alcaraz iba a llegar a la final sin despeinarse, ganando todos sus partidos por 3-0, pero cuando todo hacía indicar que la semifinal iba a ser un partido sin apenas historia, al murciano le dio un golpe de calor, vomitó a mediados de la tercera manga y los calambres aparecieron en su cuerpo. Esto dio la oportunidad al tenista germano de iniciar una remontada mientras que Carlitos trataba de ganar tiempo para sentirse algo mejor.

Necesitó que pasara más de una hora para recuperar la movilidad y también medicación para el malestar y varios masajes del fisioterapeuta del torneo, sobre todo en el aductor derecho, que era la zona que más le incomodó en las semifinales del major australiano. Sin embargo, no estuvo en ninguna de estas dos cosas la clave para que Alcaraz superase todos los problemas y encontrara la forma de mandar a la lona a Zverev, finalista en la edición pasada.

La resurrección de Alcaraz

Una de las claves estuvo cuando Alcaraz recibió asistencia médica. En ese momento el murciano no lo dudó y sacó un frasco de su mochila que resultó ser un zumo de pepinillos, un remedio natural que combate los calambres gracias a su vinagre y activa los receptores del aparato digestivo. Estos receptores envían señales al sistema nervioso central que inhibe temporalmente la neurona que contra al músculo. La fuerza del sabor permite reiniciar la señal nerviosa que provoca el calambre.

Se trata de un remedio que Carlos Alcaraz ya ha utilizado en otras ocasiones y que empezó a incluir después de una mala experiencia en las semifinales de Roland Garros 2023. Se midió precisamente a Novak Djokovic y llegó como claro favorito, pero los nervios le jugaron una mala pasada y su cuerpo bloqueó hasta el punto de que terminó el partido sin apenas moverse. Desde entonces prácticamente siempre ha evitado los calambres y uno de los motivos principales es este jugo de pepinillos.

Carlos Alcaraz y Novak Djokovic se saludan tras acabar el partido

Carlos Alcaraz y Novak Djokovic, en el US Open 2025AFP

A este remedio se suma el factor mental y todo lo que trabaja su equipo con él en este aspecto. Quedó demostrado en las semifinales ante Zverev, cuando Carlitos incluso llegó a plantearse la retirada, Samu López y el resto de su box le metieron en la cabeza que el zumo de pepinillos y el resto de la medicación iban a terminar haciendo su efecto y podría terminar el partido a su 100 %, algo que terminó sucediendo.

Y es que en el deporte profesional los calambres, además de por el apartado físico, muchas veces se deben al factor mental. De ahí que todo su equipo se esforzara en levantarle el ánimo para que así terminara apuntándose una victoria memorable en el que ha sido el tercer partido más largo en la historia del Open de Australia.

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