Fuente Agria
CIUDAD REAL
Este manantial único en Castilla-La Mancha tiene agua roja y un sabor que sorprende a quien lo prueba
En pleno centro de Puertollano brota desde hace siglos la Fuente Agria, un manantial ferruginoso de origen volcánico cuyo agua rojiza y burbujeante ha marcado la historia de la ciudad
En pleno corazón del Puertollano, en el emblemático Paseo de San Gregorio, hay una escena que se repite desde hace siglos: vecinos que esperan su turno con una jarra en la mano.
«¿El último?». La pregunta sigue escuchándose cada día frente a un pequeño templete de hierro que guarda uno de los lugares más queridos de la ciudad: la Fuente Agria.
De ella brota un agua rojiza, con burbujas y un sabor intenso a hierro que sorprende a quien la prueba por primera vez. Para los puertollanenses, sin embargo, es mucho más que un manantial: es una tradición, un punto de encuentro y, sobre todo, un símbolo.
Fuente Agria
No es casualidad que el presidente regional Emiliano García-Page la definiera recientemente como el «símbolo amable y democrático» de Puertollano, porque todos comparten la misma agua.
Un manantial nacido del fuego de los volcanes
La historia de la Fuente Agria empieza millones de años antes de que existiera la ciudad. El manantial forma parte del paisaje volcánico del Campo de Calatrava, una de las zonas volcánicas más singulares de la península.
La actividad geológica de la zona, producida entre hace 8,7 y 1,75 millones de años, generó aguas subterráneas ricas en dióxido de carbono y hierro. Cuando estas aguas emergen, lo hacen con un característico burbujeo que dio origen al nombre popular de «hervideros».
El resultado es un agua muy peculiar: rica en hierro, cargada de gas natural, con un color rojizo y un sabor ácido que le da su nombre, agria.
Fuente Agria
Durante siglos se le atribuyeron propiedades medicinales, especialmente para problemas digestivos y anemia, lo que convirtió a este manantial en un pequeño balneario natural.
Un lugar famoso desde la época de Felipe II
Aunque el origen del manantial es milenario, los primeros documentos que hablan de la Fuente Agria aparecen en el siglo XIV.
Con el paso de los siglos su fama creció tanto que empezó a atraer visitantes desde diferentes lugares de España. Ya en la época de Felipe II, el agua de Puertollano era conocida en la corte madrileña.
Uno de sus visitantes más célebres fue el general Ramón María Narváez, presidente del Gobierno en varias ocasiones durante el siglo XIX, que acudía a beberla por sus supuestas propiedades terapéuticas.
La popularidad del manantial llegó incluso a Europa. Las aguas de la Fuente Agria se dieron a conocer en Exposiciones Universales celebradas en ciudades como París, Ámsterdam, Niza o Ginebra, donde se presentaban como ejemplo de aguas minerales españolas.
De balneario a icono urbano
Durante siglos, la fuente fue mucho más que un simple surtidor de agua. En torno a ella se construyó una Casa de Baños, utilizada como balneario para quienes buscaban tratamientos con sus aguas minerales.
Ese edificio histórico hoy alberga la Oficina Municipal de Turismo de Puertollano, recordando la importancia que tuvo el manantial para el desarrollo de la ciudad.
La Casa de Baños y los jardines del Balneario en 1906
A comienzos del siglo XX se levantó el elemento que hoy la define visualmente: el templete de hierro que protege la fuente. Esta estructura, inspirada en la arquitectura industrial de la época, se convirtió rápidamente en uno de los iconos de Puertollano.
Su estilo recuerda a los antiguos kioscos y pabellones metálicos que se levantaban en parques y balnearios europeos. Con el tiempo, el templete acabó siendo tan reconocible como la propia fuente.
El ritual de beber «agua agria»
Más allá de su valor histórico o geológico, la Fuente Agria ha sido siempre un lugar de vida cotidiana. Durante generaciones, los vecinos han acudido a llenar sus jarrillas metálicas, pequeñas vasijas tradicionales que todavía hoy se ven en el Paseo de San Gregorio.
La escena es casi un ritual social: personas esperando su turno, conversaciones improvisadas y un gesto que se repite desde hace siglos: llenar la jarra con ese agua rojiza que burbujea sin parar.
Fuente Agria
De hecho, en Puertollano existe un dicho muy popular: «Quien de su agua bebe se vuelve puertollanense». La frase resume el vínculo emocional entre la ciudad y su manantial.
Un monumento protegido en Castilla-La Mancha
El valor histórico, cultural y geológico de la Fuente Agria ha hecho que reciba reconocimiento oficial. En 2018, el lugar fue declarado Lugar de Interés Geológico por el Instituto Geológico y Minero de España.
Y el 20 de marzo de 2024, el Consejo de Gobierno de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha la declaró Bien de Interés Cultural (BIC) en la categoría de monumento.
Esta protección reconoce tanto el manantial como el templete de hierro, considerado uno de los mejores ejemplos de arquitectura vinculada a manantiales ferruginosos de la región.
Una joya iluminada como si fuera una pieza de museo
La última transformación de la Fuente Agria se ha producido esta semana. La Fundación Iberdrola ha financiado un nuevo sistema de iluminación artística que resalta el templete metálico y el manantial durante la noche.
El proyecto ha supuesto una inversión de 34.521 euros y utiliza tecnología LED de última generación, con un consumo energético mínimo —apenas un euro por noche— y una potencia de 1.020 vatios.
Fuente Agria. Oleo mujeres cogiendo agua. Manuel Prior
En total, se han instalado 16 luminarias con tonos cálidos que van desde los 2.200 hasta los 2.700 grados kelvin, creando una atmósfera suave que realza la estructura metálica.
Los técnicos han tratado el monumento «como una pieza de joyería en el interior de un museo», con focos discretos y luz cenital que iluminan tanto el interior como el exterior del templete.
El desafío de mantener vivo el manantial
A pesar de su historia milenaria, la Fuente Agria también enfrenta retos. En los últimos años se ha detectado una disminución del caudal del manantial.
Los registros muestran que pasó de 12 litros por minuto en 2011 a solo 1,8 litros en 2024, aunque recientemente se ha recuperado hasta unos 3,6 litros por minuto.
Las investigaciones apuntan a que el manantial procede de un acuífero profundo relacionado con fallas geológicas, lo que significa que su comportamiento no depende directamente de la lluvia.
Por ello, el Ayuntamiento trabaja junto a especialistas para realizar nuevos estudios hidrogeológicos que permitan garantizar la conservación de este símbolo histórico.
El corazón de Puertollano sigue latiendo
En muchas ciudades los monumentos se observan desde lejos. La Fuente Agria es distinta. Aquí la gente no solo la mira: la bebe.
Generaciones enteras han crecido junto a este manantial que burbujea en pleno centro urbano. Un lugar donde la geología, la historia y la vida cotidiana se mezclan en un gesto tan simple como llenar una jarra.
Por eso, cuando cae la noche y el templete de hierro se ilumina en el Paseo de San Gregorio, la Fuente Agria sigue recordando algo que todos los vecinos saben: que el corazón de Puertollano no está en una plaza ni en un edificio. Está en ese agua rojiza que lleva siglos brotando sin descanso.