La UCO entra en la sede del PSOE en Ferraz
El «nudo en el estómago» del Gobierno de Page tras la entrada de la UCO en Ferraz
El Ejecutivo regional reconoce su desasosiego ante el último golpe judicial al PSOE y reclama a Ferraz que dé explicaciones dentro del partido
El registro de la UCO en la sede del PSOE en Ferraz ha vuelto a sacudir al partido y ha provocado una reacción de evidente malestar en el Gobierno de García-Page. La consejera portavoz, Esther Padilla, ha reconocido la «mucha preocupación» y el «desasosiego» que genera una situación que, según ha admitido, se vive con «inquietud» y con «un nudo en el estómago».
Padilla lamenta que se suceda «un caso tras otro» y señala que el desconocimiento sobre «hasta dónde llega todo esto» provoca una enorme preocupación, además de decepción «si todo esto se confirma». Sus palabras reflejan el creciente hartazgo dentro del socialismo castellanomanchego ante una crisis que vuelve a colocar al PSOE en el foco judicial y político.
La portavoz regional ha pedido dejar trabajar a la Justicia, a los tribunales y a los investigadores, confiando en que las personas o entidades afectadas puedan defenderse y demostrar su inocencia «con la mayor solvencia». Sin embargo, el mensaje político ha sido claro: el partido necesita hablar internamente y afrontar cuanto antes una situación que ya no puede despacharse con silencio o evasivas.
Sobre la posibilidad de adelantar el Comité Federal del PSOE, previsto para el 27 de junio, Padilla ha señalado que la decisión corresponde a Ferraz, aunque ha admitido que mover la fecha puede generar «más conflictos» y «más disputas». Aun así, insiste en que el PSOE debe reunirse y hablar «dentro» del partido.
La portavoz ha recordado además que Emiliano García-Page ya pidió en julio del año pasado la convocatoria de elecciones o una cuestión de confianza ante las informaciones relacionadas con el exsecretario de Organización Santos Cerdán. «Y si lo pensábamos hace un año con menos asuntos encima de la mesa, pues imagínense ahora», ha rematado Padilla, en una frase que evidencia la distancia cada vez mayor entre el Gobierno castellanomanchego y la dirección nacional del PSOE.