Incendio forestal
El agujero de Geacam: más incendios, menos medios y bomberos forestales al límite
La campaña arranca con 137 incendios más que el año pasado y con denuncias por falta de personal, precariedad laboral y medios insuficientes
La campaña de incendios forestales en Castilla-La Mancha arranca con más riesgo, más fuegos y una advertencia contundente sobre el estado del dispositivo público de extinción. CSIF ha alertado de las «carencias estructurales» que, a su juicio, arrastra Geacam y que comprometen tanto la seguridad de los trabajadores como la eficacia de la respuesta ante las emergencias.
El sindicato recuerda que, según datos de la propia Consejería de Desarrollo Sostenible, entre el 1 de enero y el 15 de junio se han registrado 137 incendios forestales más que en el mismo periodo del año pasado. Todo ello, además, antes de la entrada en una fase de riesgo extremo en buena parte de la región por las altas temperaturas.
CSIF considera «muy insuficientes» los 103 días de la actual campaña de extinción y defiende que debería prolongarse, al menos, durante seis meses, desde el 1 de mayo hasta el 31 de octubre. «Cada año estamos observando cómo se activan o se desactivan los medios con fechas ya determinadas pese a encontrarnos en niveles muy altos o extremos de incendios», ha denunciado Ana Nares, bombera forestal técnica de formación y delegada del sindicato en Geacam.
El 88% del operativo, inactivo a finales de septiembre
Una de las principales críticas se centra en el calendario de desactivación del dispositivo. Según CSIF, el próximo 18 de septiembre está previsto retirar el 26% de los medios, pese a que Castilla-La Mancha seguirá en época de peligro alto. Una semana después, el 25 de septiembre, se desactivará otro 62%, por lo que el 88% del operativo quedará inactivo.
La consecuencia, advierte el sindicato, será que la región contará únicamente con 17 autobombas operativas, una cifra que pone en duda la capacidad de respuesta ante posibles incendios.
CSIF también denuncia falta de personal en distintas unidades, retenes con dotaciones mínimas y bolsas de empleo insuficientes. Como ejemplo, apunta que el pasado 24 de junio el dispositivo de la provincia de Toledo tenía un 30% de sus unidades terrestres trabajando con dotación mínima, el mismo día en que se registraron cinco incendios en Villarejo de Montalbán, Yuncler, Navalcán, Camarena y El Viso de San Juan.
Sueldos bajos, temporalidad y falta de medios
El sindicato sostiene que la precariedad laboral dificulta atraer y retener profesionales en una actividad de alto riesgo. Según sus datos, alrededor del 30% del personal está vinculado mediante contratos fijos discontinuos de cuatro meses o interinidades.
A ello suma salarios bajos, con un sueldo base de 1.340 euros netos, disponibilidad absoluta durante la campaña pagada a 0,37 euros la hora y un complemento por penosidad, toxicidad y peligrosidad de dos euros al día.
CSIF también denuncia deficiencias en formación y seguridad laboral. Asegura que el personal de nueva incorporación recibe solo cinco días de formación pese a enfrentarse a intervenciones de hasta 12 horas, con calor extremo, humo y gran exigencia física.
El sindicato apunta además a bases pendientes de reforma, puestos de vigilancia sin servicios básicos y problemas de suministro de agua, aseos, taquillas o presencia de insectos en algunas instalaciones. También señala incidencias con los equipos de protección individual, especialmente entre trabajadores interinos.
CSIF reclama campañas ajustadas al riesgo real, cobertura inmediata de vacantes, más estabilidad, formación adecuada, infraestructuras dignas y avances en el II Convenio Colectivo de Geacam. «Invertir en los bomberos forestales no es un gasto, es una inversión en seguridad pública», concluye Yolanda Galán, bombera forestal y delegada sindical.