El gol de Andrés Iniesta en la final del Mundial 2010

El gol de Andrés Iniesta en la final del Mundial 2010EFE

El ‘calvario’ del héroe de la primera estrella hasta el «Iniesta de mi vida» que gritó toda España

Andrés Iniesta ha depositado un recuerdo imborrable en el recuerdo de toda una generación ligado al fútbol, pero el periodo comprendido entre finales de 2008 hasta la final del Mundial 2010 coincidió con el momento más complicado de su carrera

España y Argentina se citan por la gloria del fútbol mundial. En el Estadio Nueva York Nueva Jersey, nombre que el Mundial de Estados Unidos, Canadá y México da al MetLife Stadium. En juego la segunda estrella para España y la cuarta para una albiceleste que sueña con continuar su legado en el 'last dance' de Leo Messi.

Por el camino, realidades diferentes de dos selecciones que han ido de menos a más. Los de Luis de la Fuente, recuperados del susto ante Cabo Verde y deslumbrando en la semifinal ante la constelación de estrellas de Francia que parecía invencible. Argentina, con un cuadro más ameno, se rinde al don del mejor jugador de todos los tiempos en su tercera final de las últimas cuatro posibles.

Los de Scaloni acabaron 'mufa' en Qatar para colocar su tercera estrella al lado de las logradas en 1978 y 1986. España ansía colocar la segunda después de tocar el cielo hace dieciséis años en Sudáfrica. Aquella noche del 11 de julio de 2010, Iker Casillas elevó el trofeo al cielo del Soccer Stadium de Johannesburgo.

Todos fueron héroes inolvidables del orgullo español, pero por encima de todos se erige la figura del goleador Andrés Iniesta. Aplaudido en casi cada estadio, Iniesta ha trascendido al fútbol como símbolo. Desde la admirable 'Furia Roja', pasando por la maldición de cuartos, el codazo de Tassotti o el Mundial de Corea hasta el gol del nacido en Fuentealbilla. Aquel gol acabó con todo pesimismo, aunque muchos se empeñen en trabar el camino de la selección.

El bendecido como autor del mayor logro deportivo nacional es recordado por aquella postura inolvidable en la volea que empujó a todo el país. Pocos recuerdan el duro año que pasó Andrés Iniesta hasta enviar aquel balón al fondo de la red. La historia detrás de un campeonato del mundo.

La caída al infierno

El deporte resulta muchas veces injusto de cara a la memoria. Andrés Iniesta gozó la suerte de marcar el gol de todos, pero poco o nada queda de aquel año horrible. El por entonces jugador del Barça jugó la final de Roma para firmar el triplete culé en 2009. La victoria sobre el Manchester United fue el último partido cercano al pleno rendimiento para el manchego. El infierno ya había comenzado.

Entre 2008 y 2010, concretamente entre noviembre y abril respectivamente, Iniesta causó baja durante más de 240 días. De una lesión a la siguiente con pequeño oasis de esperanza, el de Fuentealbilla compaginaba la enfermería con momentos inolvidables para su carrera. La 2008-2009 puso en marcha la Odisea de un Andrés que se lesionó contra el Basilea causando 5 semanas de baja, para reaparecer en el Mundialito y volver a lesionarse muscularmente.

La inseguridad se abría paso y, tras volver a recuperarse, en el mes de febrero, sufrió una elongación del semitendinoso de su pierna izquierda. Tras casi 20 días de recuperación, tuvo tres semanas de tranquilidad hasta romperse el aductor, que le llevó a parar otros 20 días. Iniesta estaba sentenciado.

El 6 de mayo de 2009 firmó aquel gol de Stamford Bridge para acabar con el Chelsea en Londres y llevar al Barça a la final de Roma, donde los culés se hicieron con su tercera 'orejona'. Aquella final ante el Manchester United dejó ver a un Iniesta recuperado, pero una semana después se hizo pública su rotura total del recto anterior de su pierna derecha. No volvió hasta el 9 de septiembre.

Del mayor golpe a la gloria

Andrés Iniesta con la Copa del Mundo

Andrés Iniesta con la Copa del MundoReuters

Llegó 2010, no sin dudas, Andrés no encontraba al Iniesta que había deslumbrado al mundo y la obsesión por reencontrarse le hirió más si cabe. A la lesión de larga duración de aquel verano se sumó un golpe todavía mayor. El 8 de agosto de 2009, su amigo y jugador del Espanyol Dani Jarque perdía la vida a causa de una asistolia durante la concentración que su equipo realizaba en Florencia en plena pretemporada.

Andrés Iniesta se hundió en un estado de depresión profundo del que dio cuenta un año más tarde. Falta de confianza, lesiones y la marcha de un amigo. El manchego se enfrentaba a uno de los momentos más duros de su carrera. De regreso al 2010, en febrero volvió a caer lesionado de una microrrotura en el bíceps femoral derecho y en abril, durante un entrenamiento, tocaría fondo con su rotura total.

Un ángel de la guarda apareció para cambiar el rumbo 'tenebroso' de Iniesta. El fisioterapeuta del Fútbol Club Barcelona, Emili Ricart, supo tocar la fibra. El tratamiento se compaginó con la visualización de un DVD que acompañó al jugador durante todo el Mundial. En las imágenes podía verse a deportistas como Fernando Alonso, Roger Federer o Manel Estiarte como ejemplo de resiliencia. Aquellas estrellas del deporte también llegaron a verse sin salida, pero fueron capaces de volver.

La Copa del Mundo pisó África por primera vez. El destino quiso que fuera en Johannesburgo donde un español la elevara por primera vez al cielo. Andrés llegó con dudas, pero titular ante Suiza. España perdió y todo se tambaleó para Andrés con un pequeño edema. Baja por precaución ante Honduras, regreso ante Chile, gol para sentenciar y presente hasta el final.

Caprichos del destino, al igual que aquellas grandes figuras que habían caído y sabido levantarse, Andrés Iniesta recibió de Cesc Fàbregas, controló de derecha y con la misma empujó la fuerza de toda España para bordar una estrella eterna.

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