Bahamontes coronando el Tourmalet en 1954

Bahamontes coronando el Tourmalet en 1954Cordon Press

Del Tourmalet al cielo: el «asesinos» de Lapize, Pogacar y las cuatro de Bahamontes para la historia del Tour

Tadej Pogacar dinamitó el Tour en la cima en la que Bahamontes pasó a la historia y donde uno de sus primeros campeones se enfrentó a la organización hace más de cien años

La historia del Tour de Francia cuenta la historia de diversos mundos conectados a través del fervor de la bicicleta. Desde la vieja Europa que superaba los Alpes y los Pirineos rumbo a una 'aventura de locos' hasta las montañas infectadas de aficionados poniendo color al pelotón más globalizado de la historia.

El Tour siempre transcendió al deporte y fue escenario del hambre, guerras, rivalidades, pasión, también del odio y siempre con unos pedales movidos por aquellos que se atrevieron a desafiar a la 'Grande Boucle'. Serpenteando entre las montañas, agonizando en sus puertos, unos contados ciclistas tallaron por siempre su nombre a ascensiones todavía inolvidables.

En plena 113ª edición del Tour de Francia el viejo Tourmalet ha vuelto ha protagonizar un día para la épica la historia del deporte. Tadej Pogacar se fugó en solitario a 43 kilómetros de meta. Su compañero, el mexicano Isaac del Toro ponía la directa y el 'Pequeño Príncipe' plantaba a Vingegaard para coronarse en la sexta etapa camino a su quinto Tour.

Todo lo que no sea ver a Pogacar vestir de amarillo hasta los Campos Elíseos resultaría sorpresa mayúscula. El esloveno aseguraba que antes de la etapa estaba dispuesto a reventar, porque el ciclismo todavía guarda eso que solo se explica más allá del deporte. El espectáculo de atacar de lejos, de no guardar nada para que su nombre compita con el de 'El Caníbal' Eddy Merckx. Por una quinta ronda francesa que lo igualaría con el belga, pero también con Miguel Indurain y los franceses Jacques Anquetil y Bernard Hinault.

El Tourmalet ha acogido la gran entrada al Olimpo de Pogačar en un lugar al que el escrito Víctor Hugo definió como el «Coliseo de la naturaleza». La mítica ascensión a los cielos en mitad de los Pirineos coronó también a ciclistas españoles como el propio Indurain, Trueba o Poblet, pero ninguno a la altura de Federico Martín Bahamontes. El 'Águila de Toledo' coronó el Tourmalet en primer lugar hasta en cuatro ediciones. El mejor escalador de su tiempo en el puerto que se ascendió por primera vez en 1910 y que acabó con Octave Lapize lanzando su bicicleta y llamando «asesinos» a los organizadores.

Una idea disparatada

Pogacar en el Tourmalet

Pogacar en el TourmaletEFE

Con el ciclismo en pañales, pero causando cierto interés en las gentes de principios del siglo XX, surgiría en Francia una idea que hoy conocemos como Tour de Francia. El periodista Géo Lefèvre consciente del gusto por las primeras carreras ciclistas propuso la idea de una carrera de varios días, por etapas, a Henri Desgrange, por entonces director del periódico deportivo L'Auto.

Así se confeccionaría en 1903 el primer Tour de Francia. Aprendiendo cada año, Desgrange pronto percibiría el profundo interés del público aficionado a las tapas de montaña. De este modo, con el sufrimiento de los ciclistas como razón de espectáculo comenzó a idear nuevas rutas que terminarían por convertirse en puertos indispensables tras más de un siglo de historia.

En 1910, Desgrange se volcó en la búsqueda de nuevos alicientes y en tal misión recibió la idea del periodista Alphonse Steinès. Un recorrido por los Pirineos que en primera instancia horrorizó a Desgrange, que se deshizo de la idea alegando que no contaban con pistas en buen estado, que además solían quedar sepultadas por aludes. El director de L'Auto miraba a Los Alpes.

Así lo cuenta, de manera excepcional el escritor Ander Izagirre en su imperdible 'Plomo en los bolsillos', pero la historia continúa. Steinès insistió con su idea y presentó un mapa con rutas y ascensiones marcadas. Cualquier aficionado del ciclismo las reconocerá: Aspin, Peyresourde, Soulor, Aubisque y Tourmalet. Para salirse con la suya Stèines debía ser capaz de superar en coche los recorridos propuestos.

El periodista adelantó su idea en L'Auto e Izagirre da cuenta de un poderoso escándalo con el eco de la noticia. Los ciclistas aseguraban que los Pirineos eran imposibles para recorrerse en bicicleta. Un lector mandó una carta manifestando su conocimiento de la montañas pirenaicas y le aseguró a Stèines que estaría mandando a los ciclistas «a la muerte. Entonces será usted un asesino».

El «asesinos» de Lapize

Octave Lapize

Octave LapizeHenri Roger-Viollet

La historia continúa con Stèines en mitad de la montaña nevada en busca del Tourmalet, perdido con la noche acechándole y salvado por los pelos de un alud de nieve. Presa del miedo, el periodista gritó «¡Mierda para el Tour!». Finalmente a salvo, envió un telegrama a Desgrange explicándole que había cruzado el Tourmalet y que estaba en perfecto estado para el paso de los ciclistas.

El directo de L'Auto no era consciente de que aquel telegrama le conduciría a crear un auténtico monstruo. Aquella etapa entre Luchón y Bayona ascendería a Peyresourde, Aspin, Tourmalet, Soulor y Aubisque. Una cuarta parte de los inscritos se retiró al conocer el recorrido. Aquella primera 'fanfarronada' del Tour acabó con el francés François Lafourcade coronando el último puerto en primer lugar.

A catorce minutos coronó el Aubisque Louis Octave Lapize que en la cima del puerto tiró su bicicleta y se dirigió a un organizador al grito de «¡asesinos!», aunque remontaría y ganaría la etapa en la bajada hasta Bayona. Lapize se recompondría y ganaría aquel Tour, pero la etapa quedó marcada. Salvaje como ninguna fue aquella primera ascensión al Tourmalet.

El idilio de Bahamontes

Coppi recibe a Bahamontes en su triunfo en el Tour de Francia

Coppi recibe a Bahamontes en su triunfo en el Tour de FranciaGetty Images

Desde Toledo, cuarenta y cuatro años más tarde llegó al Tourmalet 'El Lechuga' siempre entre col y col. Todos lo conocen por su apellido. Bahamontes encontraría su idilio en las montañas. Nadie ha coronado su cima más veces en primer lugar. En 1954, en su primera participación pasó en primer lugar en el año del famoso helado de La Romèyre y su primer premio de la montaña.

Bahamontes continuó asistiendo al Tour, pero no se reencontraría con el Tourmalet hasta 1962. Aquel año de nuevo coronó líder de la carrera, pero antes en 1959 Fausto Coppi le condujo a ser el primer español en ganar el Tour de Francia. Una cacería en Talavera de la Reina lo convenció para fichar por el 'Tricofilina Coppi'. La leyenda del ciclismo italiana le convenció de ganar más allá de la montaña «dosificando y racionando esfuerzos».

Aquel año no coronó el Tourmalet en primer lugar, lo haría el belga Armand Desmet. Bahamontes perdería 4 minutos en su ascensión, pero el mal ambiente del equipo francés con ciclistas como Anquetil, Mahé o Rivière permitió que el toledano recuperara el tiempo perdido. En Puy du Dôme, Bahamontes se consagró ocmo uno de los grandes escaladores de la historia y de nuevo en La Romèyre sentenció el Tour.

Desde París hasta Toledo vestido de amarillo y aclamado como héroe nacional, pero con la espina de haber fallado en el Tourmalet. El 'Águila de Toledo' se recompuso y de nuevo en 1962 encabezó su ascensión. Repetiría en 1963 y 1964 acompañado del francés Poulidor y el español Julio Jiménez respectivamente. La leyenda del Tourmalet sigue viva y sirve para espectáculos inolvidables como el de Tadej Pogacar, compartiendo la ascensión que llevó al 'Lechuga' a ser Bahamontes. En los Pirineos que cambiaron la historia del ciclismo y del Tour de Francia.

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