(Foto de ARCHIVO)
Excavación arqueológica en Ruidera.

REMITIDA / HANDOUT por UNIVERSIDAD COMPLUTENSE
Fotografía remitida a medios de comunicación exclusivamente para ilustrar la noticia a la que hace referencia la imagen, y citando la procedencia de la imagen en la firma
01/9/2025

Excavación arqueológica en Ruideraelena rosa rico

El extraordinario hallazgo de Ruidera: un cráneo de 200.000 años que no encaja con los neandertales

El fragmento conserva rasgos sorprendentemente arcaicos y convierte este rincón de Ciudad Real en uno de los yacimientos más prometedores de Europa

Un pequeño fragmento de hueso ha abierto una enorme ventana al pasado más remoto de Castilla-La Mancha. El hallazgo en Ruidera (Ciudad Real) de parte de un cráneo humano con más de 200.000 años de antigüedad sitúa este yacimiento entre los enclaves más prometedores de Europa occidental para estudiar la evolución humana.

El fósil, denominado RVH-1, corresponde a un fragmento de hueso parietal y constituye el primer resto craneal humano publicado procedente de este lugar. Sin embargo, su relevancia va mucho más allá de su tamaño: presenta una combinación de características poco habitual y no encaja plenamente con la anatomía de los neandertales clásicos.

El descubrimiento ha sido publicado en la revista científica Journal of Human Evolution y está liderado por investigadores de la Universidad Complutense de Madrid y del Museo Nacional de Ciencias Naturales, con la colaboración de numerosas instituciones nacionales e internacionales.

Un territorio casi desconocido

Durante décadas, la Submeseta Sur ha sido uno de los grandes vacíos del mapa paleoantropológico europeo. La escasez de restos humanos impedía saber con precisión quiénes habitaron el interior de la Península Ibérica y cómo evolucionaron aquellas poblaciones. El fósil encontrado en Ruidera comienza ahora a despejar ese misterio.

«Este descubrimiento demuestra que Ruidera tiene un enorme potencial para ayudarnos a comprender quiénes fueron y cómo evolucionaron las poblaciones humanas que habitaron el sur de Europa hace cientos de miles de años», explica Daniel García-Martínez, investigador de la Universidad Complutense y codirector del proyecto.

El yacimiento fue localizado hace más de una década, aunque las excavaciones sistemáticas no comenzaron hasta 2023. Desde entonces, los arqueólogos han recuperado miles de fósiles animales, abundantes herramientas de piedra y numerosos restos humanos.

RVH-1, por tanto, no sería una pieza aislada, sino la primera muestra publicada de un conjunto mucho más amplio que continúa bajo estudio.

Un fósil que plantea nuevas preguntas

Para determinar su antigüedad, los científicos combinaron técnicas de series de uranio y luminiscencia estimulada ópticamente, analizando tanto el hueso como los sedimentos en los que apareció. Los resultados sitúan el fósil en el Pleistoceno Medio y apuntan a que supera probablemente los 200.000 años.

Su anatomía es lo que más ha sorprendido a los investigadores. El fragmento conserva rasgos considerados arcaicos y se aparta del patrón habitual de los neandertales clásicos. Esa singularidad refuerza la idea de que la evolución humana europea no siguió una trayectoria sencilla, sino que estuvo protagonizada por poblaciones diferentes que coexistieron y evolucionaron de manera desigual. «La evolución humana en Europa no fue un proceso lineal, sino un escenario complejo», subraya García-Martínez.

«Solo la punta del iceberg»

El proyecto Primeros Pobladores del Alto Guadiana pretende reconstruir la historia biológica, cultural y ambiental de las poblaciones que ocuparon esta cuenca durante el Pleistoceno. Para ello, los nuevos restos están siendo analizados mediante paleontología virtual, anatomía evolutiva, geocronología y biología molecular.

Los investigadores creen que Ruidera todavía esconde descubrimientos capaces de aportar información decisiva sobre los primeros habitantes del interior peninsular.

«Este fósil es solo la punta del iceberg. Ruidera tiene todavía mucho que contar sobre la evolución humana en Europa», concluye Sara Díaz Pérez, codirectora del proyecto.

Más de 200.000 años después, un pequeño hueso encontrado en Ciudad Real comienza a revelar una historia humana que hasta ahora permanecía enterrada.

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