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El día que Toledo fichó a todos los hombres de 16 a 40 años para luchar contra Napoleón

Una proclama del 8 de agosto de 1808 ordenó registrar a los varones de la antigua provincia ante un posible reclutamiento para combatir al ejército francés

Nombre, edad, estado civil, profesión y hasta estatura. El 8 de agosto de 1808, cuando España se encontraba levantada contra la ocupación francesa, Toledo puso en marcha una gigantesca operación para saber cuántos hombres podía enviar a combatir contra las tropas de Napoleón.

La Junta Permanente de Tranquilidad Pública ordenó elaborar un padrón de todos los varones de entre 16 y 40 años residentes en la ciudad y en los municipios de la antigua provincia toledana. Nadie comprendido en esa franja de edad debía quedar fuera del registro. Aquella proclama convirtió parroquias, ayuntamientos y escribanías en improvisadas oficinas de reclutamiento.

«Al arma, toledanos, al arma»

España atravesaba uno de los momentos más convulsos de su historia. Las abdicaciones de Bayona habían colocado en el trono a José Bonaparte, hermano de Napoleón, mientras ciudades y pueblos comenzaban a organizar la resistencia contra el ejército francés.

La victoria española en la batalla de Bailén, el 19 de julio de 1808, aumentó la movilización. Toledo creó su propia estructura de poder, presidida por el cardenal Luis María de Borbón, y comenzó a preparar hombres y recursos para la guerra.

La proclama lanzada el 8 de agosto no escondía sus intenciones. «Al arma, pues, toledanos, al arma», decía el llamamiento, que pedía demostrar el valor de la provincia frente a Napoleón.

La primera medida fue conocer con exactitud las fuerzas disponibles. Las autoridades locales recibieron la orden de anotar a todos los hombres de entre 16 y 40 años, incluyendo incluso a quienes habían recibido órdenes religiosas menores.

Un registro que iba mucho más allá del nombre

No se trataba de un padrón convencional. Las listas debían recoger la edad, la estatura, el estado civil, la condición social y la actividad profesional de cada vecino. Aquellos datos permitían calcular quién podía ser movilizado y qué función podría desempeñar en caso de un reclutamiento forzoso.

Los documentos conservados muestran cómo la operación se organizó por parroquias en la capital. Aparecen vecinos de Santo Tomé, San Andrés, San Lorenzo, Santa Leocadia, San Justo, San Román o San Cipriano, entre otras parroquias de Toledo.

El padrón de la ciudad conservado por el Archivo Municipal de Toledo reúne 145 hojas y ha sido digitalizado en un documento de 336 páginas. Incluye también una relación de los comisionados y escribanos encargados del alistamiento y varios decretos de la Comisión Militar.

Una provincia mucho mayor que la actual

La orden no se limitó a Toledo capital. La antigua provincia se extendía por un territorio considerablemente mayor que el actual e incluía municipios que hoy pertenecen a Cuenca, Ciudad Real, Madrid, Cáceres y Ávila.

Localidades como Mora, Orgaz, Bargas, Argés, Los Yébenes, Corral de Almaguer, Retuerta del Bullaque o Santa Cruz de la Zarza elaboraron sus propias listas durante las semanas posteriores. En 2008 se impulsó la digitalización de 218 de estos padrones para facilitar su consulta.

Más de dos siglos después, aquellos papeles permiten poner nombre y oficio a los hombres que podían haber sido enviados a luchar contra el ejército más poderoso de Europa. El 8 de agosto de 1808, Toledo dejó de contar únicamente habitantes: comenzó a contar soldados.

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