Nuestra Señora de las Cruces

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Las dos cabezas salvadas de la destrucción que devolvieron a Daimiel (Ciudad Real) a su patrona

La Virgen de las Cruces volvió a las calles el 1 de septiembre de 1939 después de que los rostros de la Virgen y el Niño permitieran reconstruir la talla medieval

Cada 1 de septiembre, Daimiel acompaña por sus calles a la Virgen de las Cruces. Bajo sus mantos, coronas y joyas se conserva, sin embargo, una historia desconocida para muchos: de la antigua imagen medieval únicamente sobrevivieron las cabezas de la Virgen y del Niño.

Son los dos fragmentos más valiosos de una talla que fue destruida en 1936, durante los primeros meses de la Guerra Civil. Aquellos rostros permitieron reconstruir la imagen y devolver a los daimieleños una de sus principales señas de identidad.

Un estudio del historiador Juan Francisco Prado Sánchez-Cambronero, publicado por el Ayuntamiento de Daimiel dentro de las II Jornadas de Historia de Daimiel, documenta que la imagen fue sacada del templo durante los primeros días de la contienda y guardada en un domicilio particular. Posteriormente sufrió disparos y golpes, cuyas huellas todavía serían visibles en la nariz de la escultura. El trabajo también señala que una vecina, María Garzás, encontró una parte de la imagen y la mantuvo escondida hasta que terminó la guerra.

Dos mujeres y una camarera para recuperar la imagen

La cronología histórica local atribuye la recuperación de la cabeza de la Virgen a María Garzas Arroyo y la del Niño a Ángeles Garzas García. A partir de esas dos piezas se emprendió la difícil tarea de reconstruir una imagen que debía parecerse lo máximo posible a la desaparecida.

Para conseguirlo resultó fundamental el testimonio de María Pinilla Chacón, que había sido camarera de la Virgen durante años y conocía los detalles de la antigua talla. También se utilizaron las fotografías y descripciones que se conservaban.

El encargo recayó en el escultor Jenaro Lázaro Gumiel, quien realizó en 1939 una nueva imagen de alabastro e incorporó a ella las dos cabezas recuperadas. El artista trató de reproducir la disposición de la escultura medieval: la Virgen aparece de pie, sostiene al Niño sobre su brazo izquierdo y este acerca una de sus manos al rostro de su madre.

La nueva Virgen de las Cruces salió por primera vez en procesión el 1 de septiembre de 1939, coincidiendo con la Feria y Fiestas de Daimiel. Este lunes se cumplen, por tanto, 87 años de aquel regreso a las calles.

Aunque el cuerpo pertenece a la reconstrucción de Lázaro Gumiel, las cabezas continúan siendo las originales de la antigua talla medieval, generalmente datada en torno al siglo XIV. La imagen actual es, por ello, una obra nacida en dos épocas distintas y unida por una historia de destrucción, rescate y devoción.

Una restauración después de casi 90 años

La imagen afronta ahora otro momento decisivo. La Hermandad de Nuestra Señora de las Cruces aprobó el pasado mes de julio su restauración integral después de casi nueve décadas sin una intervención de estas características.

El proyecto elegido corresponde al taller sevillano Leal Pérez y estará dirigido por la restauradora Laura Pérez. Los informes presentados a la Hermandad advierten de pérdidas de material, daños estructurales y alteraciones provocadas por el paso del tiempo.

Los trabajos incluirán la consolidación de las zonas deterioradas, la reintegración de volúmenes perdidos, la limpieza de la superficie, la recuperación de la policromía y la corrección de reparaciones antiguas. La intervención durará entre seis y siete meses, aunque la disponibilidad del taller podría retrasar su comienzo hasta 2028.

Mientras llega ese momento, la patrona volverá a recorrer este 1 de septiembre el centro de Daimiel. La función religiosa está prevista a las 12.00 horas en Santa María la Mayor y estará presidida por el obispo de Ciudad Real, Abilio Martínez Varea. La procesión comenzará aproximadamente entre las 20.15 y las 20.30 horas.

Los daimieleños volverán así a contemplar los mismos dos rostros que sobrevivieron a la destrucción y que hicieron posible que su patrona regresara a las calles hace exactamente 87 años.

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