Lula, la calabaza gigante

Lula, la calabaza giganteEl Huerto de Carlos

La descomunal calabaza de 811 kilos criada en Guadalajara que ha conquistado un podio internacional

Carlos Panadero y Leticia Teso se jugaron el resultado al elegir entre sus dos gigantes y una diferencia de cien kilos terminó dándoles la razón

En un huerto de Marchamalo, en Guadalajara, ha crecido un auténtico coloso. Se llama Lula, pesa 811 kilos y acaba de conquistar el segundo puesto del XVII Concurso Internacional de Calabazas Gigantes de Valtierra, celebrado el pasado 12 de septiembre en Navarra.

Su paso por la báscula confirmó la hazaña de Carlos Panadero Rodríguez y Leticia Teso Lindo, residentes en Cabanillas del Campo, que durante meses han dedicado varias horas diarias a cuidar una planta capaz de extenderse por más de cien metros cuadrados.

Lula solo fue superada por el impresionante ejemplar del navarro Rubén Mendi Hualde, que alcanzó los 1.033 kilos. El tercer puesto correspondió a Manuel Ramos Pacho, llegado desde Zamora, con una calabaza de 738,5 kilos, según la clasificación del certamen.

Calabaza gigante

Calabaza giganteEl Huerto de Carlos

Sin embargo, el resultado logrado por los cultivadores de Guadalajara esconde una historia todavía más sorprendente: estuvieron a punto de dejar fuera de competición a la calabaza que terminaría llevándolos al podio.

Una decisión de cien kilos

Carlos y Leticia viajaron hasta Valtierra con dos gigantes cultivadas en el mismo terreno: Lula y Trufa. Las normas únicamente permitían presentar oficialmente una de ellas, por lo que tuvieron que tomar una decisión antes del pesaje.

Las mediciones previas señalaban a Trufa como la posible vencedora. Sus dimensiones permitían calcular un peso superior al de Lula, pero la pareja decidió hacer caso a su intuición y apostar por esta última.

La tensión aumentó cuando Trufa subió primero a la báscula y marcó 711 kilos. Era una cifra extraordinaria y durante unos instantes quedó la duda de si habían elegido correctamente. Después llegó el turno de Lula.

La báscula se detuvo en 811 kilos, exactamente cien más que su compañera. La elección había sido acertada y aquella diferencia terminó colocando a Carlos y Leticia en el segundo escalón del podio.

Entre ambas calabazas suman 1.522 kilos, una cifra que refleja las dimensiones descomunales alcanzadas en el huerto de Marchamalo.

Un homenaje muy especial

Los nombres de Lula y Trufa no fueron elegidos al azar. Ambas fueron bautizadas en homenaje a las mascotas de la pareja. Lula posee además un significado especialmente emotivo, ya que la perra que le dio nombre falleció durante el proceso de cultivo.

El segundo puesto culmina una progresión asombrosa. Carlos comenzó a experimentar con hortalizas gigantes hace tres años, después de descubrir esta afición a través de internet. Su primera calabaza alcanzó los 88 kilos.

Tras estudiar las características del terreno y perfeccionar los cuidados, consiguió que Antonia, su ejemplar de 2025, llegara hasta los 533 kilos. Solo un año después, Lula ha elevado la marca hasta los 811.

Cuatro horas diarias y 1.000 litros de agua

Cultivar un ejemplar de semejante tamaño exige meses de vigilancia. Lula comenzó a germinar a finales de marzo y permaneció inicialmente protegida en un pequeño invernadero para soportar las bajas temperaturas de la primavera.

Más tarde llegaron otros problemas. Una tormenta dañó la planta y la aparición de mosca blanca y ácaros obligó a retirar parte de sus hojas. También fue necesario controlar constantemente la temperatura, la humedad, el pH del agua y la posible aparición de grietas.

Carlos y Leticia llegaron a dedicar alrededor de cuatro horas diarias al huerto, mientras cada una de las plantas necesitaba aproximadamente 1.000 litros de agua al día, según explicaron durante el crecimiento de ambos ejemplares. Estos cuidados permitieron que las dos superasen ampliamente los 650 kilos antes incluso de ser cortadas.

Lula no logró derribar al gigante navarro de 1.033 kilos, pero ya ha hecho historia para sus cultivadores. La semilla que comenzó creciendo dentro de un vaso ha terminado convertida en una mole de 811 kilos y en la segunda mejor calabaza de uno de los concursos más importantes de España.

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