Dos trenes de alta velocidad, uno de Renfe y otro de Iryo, han colisionado a primera hora de este miércoles a la altura de la estación de Urda (Toledo)

Dos trenes de alta velocidad, uno de Renfe y otro de Iryo, han colisionado a primera hora de este miércoles a la altura de la estación de Urda (Toledo)EFE

El desgarrador relato de una pasajera de la tragedia ferroviaria en Toledo: «Le tomaba el pulso para que se quedara conmigo»

La pasajera ha relatado como vivió el accidente desde un «frenazo» hasta comprobar el «horror y la catástrofe» al salir de su vagón percatándose a simple vista de que había víctimas mortales

La localidad de Urda (Toledo) ha habilitado su pabellón municipal para atender a los heridos del accidente ferroviario acontecido en la inmediaciones del pueblo. El choque entre el AVE de Renfe y el Iryo parado en la vía podría registrar hasta medio centenar de victimas mortales, según la última información oficial.

A las 10.50 horas de la mañana, llegaba al pabellón de Urda el grueso de pasajeros heridos para ser atendidos en las instalaciones habilitadas. Entre ellos, una chica de 17 años llamada Eduarda, la primera en llegar al pabellón, que prácticamente no podía ni articular palabra para relatar lo que habían visto sus ojos durante el accidente. Eduarda viajaba en el Iryo y hasta que no se bajó del tren no se dio cuenta de que una parte estaba en el terraplén con fuego en uno de los vagones, según ha contado.

La menor contaba en el Hoy por Hoy de la Cadena SER que viajaba a Sevilla con sus dos gatos para visitar a su hermana. De pronto, cuenta que sintieron «un frenazo enorme» y que salió para adelante porque el asiento se rompió. En ese momento nadie se explicaba que había pasado y cuenta que no imaginaba lo que realmente había sucedido.

Según contaba, Eduarda bajó del tren junto al resto de pasajeros de su vagón y una vez abajo empezó a ver a los primeros heridos llorando, con sangre en la cara, aunque asegura que «el caos estaba más abajo».

«Que se quedase conmigo»

Eduarda asegura que en principio «no era consciente de la gravedad del asunto», pero al salir de su vagón comprobó como mas atrás empezaba a ver heridos hasta que relata que «había gente muerta debajo de los trenes. Se podían ver partes de extremidades y desde el tren se escuchaban gritos de gente que no podía salir. Un horror», según confesaba entre lágrimas la menor.

«También había un montón de gente herida con la cara llena de sangre». De entre todo lo vivido por Eduarda en el horro del accidente ferroviario, destacaba con sofoco lo vivido con otro chico. «Nunca me voy a olvidar de un chico que me quedé yo con él. Le estaba tomando el pulso para que se quedase conmigo. Tenía todo el hueso del pie afuera. No se si está bien. Le rezo al Señor porque sí».

«Solo sobresalían las piernas»

Eduarda explica que «se siente afortunada de que no le haya pasado nada, pero yo no era consciente de que algo estaba fallando». La menor explica como ha intentado ayudar a la gente herida poniéndoles mantas, intentado que las personas que estaban por el suelo no perdieran el conocimiento.

En este momento llegaron los primeros agentes de la Policía que la llevaron a un punto donde llegó un señor del pueblo que atendió a los afectados dándoles agua y la llevó hasta el pabellón municipal habilitado. Eduarda viajaba en el coche cinco y pensaba que era un «frenazo», pero insiste en que no era consciente de la «catástrofe» que estaba viviendo.

Al bajar comenta que se metieron en un cerco que había vacas y allí han esperado a los servicios de emergencias que llegaron con rapidez, según relata. Mientras llegaban ayudaba en lo que podía, sobre todo con la gente que «estaba tirada en el suelo». «En ese momento me acerqué a un vagón que estaban atendiendo a un chico aplastado por el tren. Escuchaba chillidos de pánico. No se que ha pasado con esa gente. He visto gente muerta. Gente con la cara partida y cuerpos debajo del tren que solo sobresalían las piernas».

Por el momento, se ha confirmado un mínimo de 30 víctimas mortales, por parte del Gobierno de Castilla-La Mancha, tras el choque del AVE con el Iryo parado en la vía. En el tren de Renfe viajaban 397 persona, en el Iryo un total de 147, aunque según las estimaciones la cifra podría aumentar. Renfe ha activado el Plan de Asistencia a las Víctimas de Accidentes Ferroviarios y a sus Familiares habilitando la línea gratuita 900 10 10 20. Iryo ofrece el número 900 001 403 para atención de familiares. Además, el Hospital Universitario de Toledo ha suspendido su programación quirúrgica para tener todos sus quirófanos disponibles.

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