Panteón del Museo de San Isidoro de León
Conoce la impresionante «Capilla Sixtina» de Castilla y León: arte románico del siglo XI
No hay que ir tan lejos como Roma para encontrar una joya similar en belleza y valor histórico a la Capilla Sixtina
A pesar de que la Capilla Sixtina, reconocida por los frescos de Miguel Ángel y por ser el emplazamiento del cónclave, se encuentra en el Palacio Apostólico de la Ciudad del Vaticano, existen otras que se asemejan por valor y concepto en otras partes del mundo. Aunque todas con motivos religiosos, muchas de estas decoraciones no han sido realizadas en iglesias: bibliotecas, monasterios y hasta cuevas las albergan.
Dentro del territorio español contamos con unas de las pinturas mejor conservadas del arte románico, que se encuentra en Panteón Real de San Isidoro de León. Hoy en día es un museo en el que no solo se aprecia el arte de la bóveda principal, sino que todos los elementos que lo rodean también tienen un gran valor histórico. Entre ellos están los suelos plagados de tumbas de reyes, las columnas con sus capiteles, los muros, los arcos de medio punto y las ventanas forjadas de hierro.
Historia del panteón
El origen de la basílica que se encuentra hoy en la Plaza de San Isidoro, en el corazón de León, data de principios del siglo XI, cuando el rey Alfonso V de León mandó a construir una iglesia de ladrillo, San Juan Bautista. En el año 1063, Fernando I conde de Castilla, junto con su mujer Sancha, reedificaron la iglesia en piedra al estilo románico y trajeron de San Isidoro de Sevilla las reliquias y el nombre que le darían a la nueva basílica. Ellos usaban la Colegiata como palacio y construyeron el Panteón Real.
Desde entonces se enterró en el cementerio real a 11 reyes, 12 reinas, 10 infantes, nueve condes y diferentes nobles, aunque no todos se mantienen en la actualidad ya que a principios del siglo XIX, las tropas napoleónicas saquearon el panteón y lo convirtieron en un pajar.
Aunque se desconocen los autores de las obras en sus techos, hay consenso en cuanto a que fue doña Urraca, señora de Zamora e hija de Fernando I y Sancha, la que mandaría decorar las bóvedas a finales del siglo XI. Las escenas cristianas más relevantes que elevan el prestigio de su conservación son Anunciación de los pastores, la Santa cena, la Crucifixión y el Apocalipsis de San Juan. A diferencia de otras obras del Románico, estas están plagadas de colores ocres, amarillos, rojos almagre y diferentes tonalidades de grises.
La 'Santa cena'
La bóveda central de San Isidoro recuerda a la reconocida obra de Leonardo Da Vinci, expuesta en Santa Maria delle Grazie, en Milán, a pesar de ser mucho anterior que esta segunda. El –o los– artista sacó provecho de cada rincón de la cúpula para recrear la última cena de Jesús con los apóstoles. Se muestran copas, panes y peces sobre una mesa alargada en la que los apóstoles sujetan comida, cubiertos y cálices. Jesucristo es el único que no cuenta con su cáliz, puesto que le sirven a él.
La pasión de Jesús también está representada en sus diferentes etapas en la siguiente de las bóvedas, y, entre los personajes que acompañan a Cristo, destaca la presencia de Fernando I y Sancha, los reyes benefactores económicos del Panteón. También es llamativa la referencia al calendario agrícola, una recreación de Jesús como Cronocrator, señor del Tiempo.
Según Raquel Jaén, directora del museo, el Panteón de los Reyes es «ese símbolo vivo de un legendario reino [...] que todos los leoneses llevamos un poco dentro».