El exsenador y alcalde de la localidad soriana de Ágreda, el socialista Jesús Manuel Alonso
El socialista que se atrevió a decir «no» a la amnistía cuando casi todos tragaban y ahora exige a Sánchez que se vaya
El exsenador y alcalde de Ágreda (Soria), Jesús Manuel Alonso, fue de los primeros en no transigir con la ley y estos días se ha convertido en una de las voces más críticas dentro de un PSOE lastrado por la corrupción
Un dividido tribunal Constitucional avalaba este jueves la Ley de Amnistía elaborada por el Gobierno de Pedro Sánchez para dejar impune el golpe separatista catalán del 1-0 por seis votos a cuatro. La norma, elaborada ex profeso para que el líder socialista pudiera mantenerse en la Moncloa gracias al apoyo de de los siete votos de Junts, el partido del prófugo Carles Puigdemont, no fue del agrado de muchos dirigentes socialistas –el propio Sánchez y otros miembros del Gobierno venían defendiendo que jamás se iba a redactar tal cosa–, sin embargo, la mayoría callaba.
A las voces críticas de barones como Javier Lambán o Emiliano García-Page se sumaban muy pocas. Y es que ya se sabe que quien se mueve no sale en la foto. Sin embargo, hubo un político al que esto poco pareció importarle. Alcalde de la localidad soriana de Ágreda desde 2007 y senador entre 2016 y 2023, Jesús Manuel Alonso, dio un golpe encima de la mesa y se posicionó abiertamente en contra de la ley que originó el soez pero para muchos certero lema de «Por siete votos tienes el c...».
En una entrevista en noviembre de 2023 en La 8 de Soria, el primer edil agredeño apuntó a que si él fuese diputado, gustoso «pagaría 600 euros» por saltarse la disciplina de voto para apoyar el apaño con los independentistas. Además, avanzaba que él votaría en contra en la consulta del PSOE a la militancia para saber si daba el visto bueno al pacto de Gobierno con Sumar. Ya entonces pidió elecciones generales, después de que su partido las perdiera, aunque le dieran los números gracias al denominado 'Gobierno Frankenstein'.
«La amnistía es una imposición de una persona que técnicamente es un delincuente, y por tanto lo más democrático es que hubiese una convocatoria electoral y entonces la gente decidiese libremente en las urnas si están de acuerdo o no», señalaba, en una reflexión que hoy toma tintes premonitorios, al indicar que «podemos estar sometidos permanentemente a imposiciones o chantajes de partidos políticos que van a intentar sacar ventaja ley tras ley, presupuesto tras presupuesto».
Ya no clama solo en el desierto
Más de año y medio después, la situación de su partido y del Ejecutivo de Sánchez no es la misma, sino una mucho peor. Ya no se centra en las concesiones a los secesionistas, sino que su leitmotiv es una presunta corrupción con mil frentes pero donde todos los dedos señalan al secretario general del PSOE, su Gobierno y su entorno familiar directo. Los avances en las investigaciones sobre el caso Koldo, que involucran de lleno a los otrora hombres fuertes de Sánchez a nivel político y ejecutivo (José Luis Ábalos y Santos Cerdán), han provocado que Alonso ya no clame solo en el desierto.
En otra entrevista, este martes en Trece, el regidor socialista volvía a pedir, si cabe con mayor insistencia, que Sánchez se haga a un lado, antes de que sea demasiado tarde para el PSOE. Alonso razonaba que el presidente del Gobierno ha perdido la credibilidad necesaria para seguir al frente de Moncloa, por lo que debía convocar elecciones.
«En política hay algo muy importante que es la coherencia, y ahora mismo no hay correspondencia entre lo que se exigió cuando estábamos en la oposición y lo que se está haciendo desde el Gobierno», le afeaba Alonso al secretario general socialista, recordando, además, que su partido reclamaba elecciones al PP por sus escándalos en nombre de una ética democrática que ahora no tiene el PSOE.
«La decisión debe estar en manos del pueblo soberano, que tiene el poder democrático a través del voto», continuaba Alonso. Según el alcalde de Ágreda, su partido todavía podría obtener unos buenos resultados electorales fruto de algunas de las políticas de los últimos años, pero, precisaba, que para eso se necesitaba una credibilidad que ahora no tiene, por lo que «es imprescindible presentar a un nuevo líder». «El futuro del PSOE no puede quedar supeditado al ego de una sola persona», abundaba, en una crítica directa a su jefe de filas, a quien recomendaba asumir que «ha llegado el momento de dar un paso al lado».
Page y el alcalde de Ágreda, en una imagen de archivo
«Hay que dejar de pensar en el interés personal y centrarse en proteger una institución con más de 146 años de historia», añadía sobre un PSOE en horas bajas cuya situación podría capilarizarse si no se corta por lo sano: «Si seguimos encerrados en un ejercicio de resistencia personal, muchos socialistas honestos en sus municipios pagarán el precio de esta situación». Una situación provocada por unos escándalos que Alonso no cree que se escaparan al conocimiento de Sánchez. «Es muy difícil no conocer los valores o actitudes de personas con las que se convive o se trabaja a diario», apuntaba, sobre Ábalos y Cerdán, ambos exsecretarios de Organización del PSOE.
Por todo esto, pedía que se revirtiese el hundimiento por horas del partido de la mano de una cara nueva –«la responsabilidad recae en quien puede abrir la puerta a una nueva etapa»– y, preguntado por algunos de los nombres que suenan para suceder al líder del Ejecutivo y del PSOE, el alcalde de Ágreda admitía que figuras con «gran respaldo social y experiencia contrastada», como Salvador Illa o el propio Page, son «personas que han ganado elecciones con mayorías absolutas y tienen una gran capacidad de conexión con la sociedad».
En Castilla y León, Alonso no está solo en su presión hacia Sánchez para que llame a los españoles a votar. El alcalde de León, José Antonio Díez, quien recientemente acusaba a Cerdán de orquestar un pucherazo en sus primarias y a Koldo de amenazarlo, es otra de las más destacadas. Asimismo, el burgalés Juan José Laborda, expresidente del Senado, y el segoviano Juan Luis Gordo –exdiputado y exsenador–, son dos de los 38 miembros del PSOE que enviaron este martes una carta a Sánchez para que renunciara al cargo orgánico para que una gestora tome las riendas tras el próximo Comité General y que ésta convocase un congreso extraordinario para regenerar el partido.