Ángel Lozano Ortega ejerce su derecho al voto en un colegio electoral de Valladolid
Elecciones en Castilla y León 2026
Así es votar con una discapacidad intelectual: la historia de Ángel
El centro San Juan de Dios de Valladolid promueve talleres y simulacros de voto para hacer las elecciones más accesible a todo el mundo
Ángel Lozano tiene 29 años y una discapacidad intelectual del 46 por ciento. Este 15 de marzo ha ejercido un derecho fundamental que, durante años, no siempre estuvo garantizado para todas las personas con discapacidad: votar. Lo hizo acompañado de su madre en la Universidad Miguel de Cervantes.
«Llevo votando desde que tengo 18 años. Me enseñaron mis padres: cojo mi voto y lo meto en la urna», explicó el joven tras salir del colegio electoral. Para él, participar en las elecciones es algo habitual, una forma de ejercer su autonomía y de formar parte de la vida democrática como cualquier otro ciudadano.
Su madre, Montse Ortega, aseguró que gestos como este tienen un gran valor para su independencia. Acompañarle a votar no es solo un trámite, sino una manera de que pueda participar activamente en decisiones que afectan a toda la sociedad.
La experiencia de Ángel refleja la importancia que tiene para todo el mundo comprender el proceso electoral y ejercer su derecho al voto con seguridad. Precisamente con ese objetivo, el centro San Juan de Dios ha desarrollado una iniciativa para acercar las elecciones a personas con discapacidad intelectual, a través de un simulacro de voto.
Ángel Lozano Ortega, momentos antes de votar, en Valladolid
A través de talleres, materiales adaptados en lectura fácil y un simulacro de votación, el proyecto ha permitido que los participantes comprendan tanto el funcionamiento de las elecciones como el significado de su voto. Los asistentes practican cada paso del proceso: localizar las papeletas, elegir una opción y depositarla en la urna.
«Había una doble dificultad: entender el proceso en sí y comprender el contenido del voto, qué implica elegir una opción política u otra», explicó la directora técnica del centro San Juan de Dios, Noemí Silva. Por eso, el trabajo se ha centrado en ambas cuestiones para que las personas puedan realizar un voto consciente.
El proyecto surgió a partir del interés de los propios usuarios. «Trabajamos teniendo en cuenta los intereses de las personas a las que apoyamos y una de ellas quería ejercer su derecho al voto. A partir de ahí se desarrolló el proyecto para acercarles al proceso electoral», señaló Silva.
Que todo el mundo comprenda el proceso
Para facilitar el aprendizaje, el centro organizó un simulacro que reprodujo fielmente lo que ocurre el día de las elecciones. Los participantes asumieron distintos roles y practicaron cada fase del proceso. «Intentamos que hagan exactamente lo que van a hacer cuando vayan a votar de verdad. Eso les da mucha seguridad», explicó.
Ángel Lozano Ortega, de 29 años y una discapacidad del 29 %, ha votado este domingo en Valladolid
Desde el centro reconocen que el sistema electoral ha avanzado en materia de inclusión, aunque consideran que todavía hay margen de mejora. «Es un horizonte al que debemos llegar: que todo el mundo pueda comprender el proceso. La lectura comprensiva debería llegar a toda la población», afirmó Silva, quien también destacó el papel de los equipos de validadores que revisan los materiales adaptados para garantizar que sean comprensibles.
El objetivo final es que el derecho al voto pueda ejercerse con libertad, comprensión y sin influencias externas. Algunas personas pueden votar de forma totalmente autónoma, mientras que otras necesitan apoyo, algo que también ocurre con ciudadanos que tienen otro tipo de dificultades, como movilidad reducida.
Historias como la de Ángel muestran precisamente el sentido de este tipo de iniciativas: una democracia más inclusiva en la que todas las personas puedan participar. Porque, más allá del gesto de depositar una papeleta, votar significa formar parte activa de la sociedad.