Planta de Renault en Valladolid
El «órdago» de Renault podría crear un devastador efecto dominó en la economía de Castilla y León
El ecosistema en torno a las factorías de Valladolid y Palencia es vital para ambas provincias, por lo que el anuncio de la compañía francesa de suspender las adjudicaciones de nuevos vehículos a las plantas españolas sería una debacle para el empleo
La automoción emplea a casi 45.000 personas en Castilla y León –el 7,5 % del total– y, dentro de este sector, el papel de Renault, ahora en entredicho, es clave para Palencia y Valladolid y, en parte, también para Burgos. La factura del «órdago», en palabras de los sindicatos, de la empresa del rombo va, sin embargo, mucho más allá de los miles de empleados de sus factorías castellanas, ya que todo el ecosistema de la industria auxiliar depende de ella y afectaría a decenas de miles de personas en estas tres provincias.
En el supuesto de que la compañía decidiera cerrar sus factorías castellanas y llevarse su producción a algún país más barato, el golpe a la economía y al empleo de la Comunidad que supondría el efecto dominó sería absolutamente devastador. Para muestra un botón: por ejemplo, el caso de la empresa de soldadura Benteler, en Venta de Baños, que se dedica en exclusiva a producir para Renault y su futuro está en juego por la caída de la producción. Solo en esta empresa palentina se verían afectados 85 trabajadores.
Los exponentes de este panorama se reproducen en casi cualquier esquina de un polígono vallisoletano o palentino y, por ello, miles de familias están ahora mismo en vilo, tras las fracasadas negociaciones entre la compañía automovilística y los sindicatos, que hablan de «chantaje» y «amenaza» el anuncio, este jueves, de poner «en suspenso» la adjudicación de nuevos vehículos a las plantas españolas, con cerca de 6.000 trabajadores, ante la falta de acuerdo en la negociación del convenio colectivo y el recorte de la oferta presentada antes de la décima reunión de la mesa negociadora.
«La última oferta posible» de Renault
La dirección de Renault España había presentado a los sindicatos «la última oferta posible» que, explican, «hubiese permitido la adjudicación inmediata de nuevos vehículos y la nueva plataforma del Grupo a las factorías españolas». Por el contrario, tras el 'no' de los sindicatos, la empresa francesa apunta a que «se ve obligada a suspender la adjudicación de vehículos a España, abriendo la posibilidad a otras ubicaciones en el aparato industrial global del Grupo». Esto se traduciría en una «bajada de producción, sin llegada de nuevos productos y sin compromiso de mantenimiento del empleo».
Dos trabajadores de Renault, en Valladolid
La oferta de Renault España pasaba por la adjudicación de tres nuevos modelos para la factoría de Palencia y la continuidad de otros dos en la de Valladolid. También incluía incrementos salariales ligados al IPC durante los tres años de vigencia del convenio, con una subida adicional del 1 % en 2026, cláusula de revisión salarial y pagos extraordinarios de 400 euros brutos en 2026 y 2027, y de 200 euros en 2028, según un comunicado en el que, añadían que se reformularía la prima de resultados, se incrementaría el 15 % del precio de las horas extraordinarias, se adaptaría la jubilación parcial a la nueva legislación, se formalizarían 300 contratos indefinidos durante la vigencia del convenio y se destinaría una inversión mínima anual de 300.000 euros a mejorar las condiciones en las fábricas.
Los argumentos sindicales
Unas condiciones que no han sido suficientes para los representantes de los trabajadores, quienes han cargado con dureza contra la compañía tras la amenaza de llevarse la producción a otros lares. Así, desde CSIF acusaban a la dirección de Renault España de «culminar sus chantajes» tras «romper» la negociación y presentar una oferta «aún más insultante» que la ofrecida al inicio del encuentro, en una actitud «intolerable» y que «solo traslada desprecio y presiones hacia la plantilla frente a la buena voluntad de los sindicatos».
«Mientras los trabajadores mantienen un alto nivel de esfuerzo diario, la dirección de la empresa se empeña en presentar propuestas vacías y alejadas de una recuperación efectiva del poder adquisitivo que demanda la plantilla, y de las mejoras de las condiciones laborales que reclamamos», apuntaban.
Un empleado de Renault, en la factoría de Valladolid
Desde Comisiones Obreras exigían mantener las negociaciones para lograr un acuerdo «justo». Según el secretario general de CC. OO. en el Intercentros de Renault España, Sergio García, la empresa ha puesto un «órdago encima de la mesa». «Nos estamos enfrentando a una situación provocada por la empresa que es muy grave», añadía, antes de aseverar que «se pone en riesgo el futuro de las factorías y el empleo que desarrollan todos los trabajadores de Renault y de las empresas auxiliares».
UGT, por su parte, aludían a la «falta de consenso» y aseguraban que el acuerdo actual «se queda justo», por lo que tras esta propuesta, sin la adjudicación de vehículos para las factorías de España y con nuevas condiciones, se convocará a todos sus afiliados para poder valorar la situación y ver si se decantan por tratar de recuperar la última propuesta ligada a un plan industrial en las factorías de Renault en Valladolid y Palencia o por no conformarse con ello y optar por la conflictividad social y las movilizaciones.
Por último, la CGT tildaba de «clara amenaza» y de un «intento de chantaje» la decisión de Renault. El delegado general del sindicato en Renault España, Miguel Ángel León, calificaba la postura de la compañía como un «auténtico despropósito» y una «falta de respeto» a la plantilla, ya que la oferta presentada «no se ajusta a las necesidades ni a los esfuerzos que la plantilla ha realizado durante estos años». «Lo único que hace es pedir más esfuerzos y no ofrecer nada ventajoso», sentenciaba.