Poblado de la mina de wólfram en la Peña do Seo en el Bierzo

Complejo de la minería del wolframio de la Peña del Seo en Cadafresnas (Corullón, León)Eduardo Margareto

La mina de wolframio de León que levantó un poblado para sus trabajadores y será Bien de Interés Cultural

La mina está formada por siete plantas o niveles de galerías, orientadas en sentido noreste-suroeste hacia el denominado Barranco del Infierno

En las laderas de la Peña del Seo, junto a la localidad berciana de Cadafresnas, permanecen los vestigios de un destacado complejo minero vinculado a la extracción de wolframio. Allí, donde durante las décadas de 1940 y 1950 llegaron a trabajar cerca de 500 personas, también se levantó un poblado que ofrecía unas condiciones de vida poco habituales en la España rural de la época. Ahora, la Junta de Castilla y León ha iniciado el procedimiento para declararlo Bien de Interés Cultural (BIC) con la categoría de Conjunto Industrial.

La explotación del mineral comenzó en 1940 con el trabajo sobre las decenas de afloramientos de filones de la Peña del Seo y un primer lavado de los aluviones situados aguas abajo del yacimiento. Sin embargo, las labores de interior comenzaron en 1950, cuando la actividad experimentó su mayor desarrollo. La mina llegó a estar formada por siete plantas o niveles de galerías, orientadas en sentido noreste-suroeste hacia el denominado Barranco del Infierno y separadas entre sí por desniveles de entre 25 y 30 metros.

Durante sus años de mayor actividad, este distrito minero alcanzó una producción anual de entre 60 y 70 toneladas de concentrado de wolframita. La concesión más antigua fue la denominada Mina Currito, promovida en 1944 por Joaquín Santos Bugallo. Tres años después pasó a manos de Francisco González García, que incrementó la inversión para impulsar la explotación.

En 1951, ambas concesiones fueron aportadas a la empresa Montañas del Sur S.A., encargada de gestionar la mina hasta finales de esa década, cuando el Banco Central, principal financiador del proyecto, se hizo con las instalaciones tras la quiebra de la compañía, según recoge Ical.

Mina de wolframio de la Peña del Seo, Cadafresnas

Mina de wolframio de la Peña del Seo, CadafresnasJunta de Castilla y León

Pese a la importante infraestructura desarrollada, la explotación nunca alcanzó la rentabilidad esperada. La irregularidad de los filones, los elevados costes de inversión, extracción, tratamiento y transporte del mineral, junto al desplome del precio del wolframio en los mercados internacionales tras la Guerra de Corea, acabaron provocando el cierre de la mina a finales de los años cincuenta.

Poblado de La Piela

Aquel desarrollo industrial llevó a la construcción del poblado de La Piela, levantado entre finales de 1952 y 1953 en las laderas de la Peña del Seo para sustituir a la modesta Casa de la Campa, donde se recogía y compraba buena parte del mineral extraído por las cuadrillas que trabajaban en los filones superficiales.

El proyecto fue obra del arquitecto Ramón Cañas del Río, quien también presidió la Diputación de León entre 1946 y 1958. El poblado estaba formado por diez edificios con cuatro viviendas cada uno, destinadas a las familias de los mineros. Todas ellas disponían de agua corriente, baño privado, electricidad, calefacción y agua caliente mediante cocinas calefactoras de carbón con calderín.

Los trabajadores solteros se alojaban en los bajos de los edificios y contaban con un comedor comunitario. Además, el poblado disponía de economato, escuela, sanatorio y cantina y, en sus últimos años de funcionamiento, también llegó a albergar un cuartel de la Guardia Civil.

La explotación contaba asimismo con dos lavaderos para tratar el mineral. El primero, conocido como lavadero viejo y puesto en marcha en 1952, recibía el material procedente de las galerías mediante un sistema aéreo de baldes denominado vaivén. Mientras un balde cargado descendía hasta el lavadero, otro vacío ascendía hasta la bocamina aprovechando el impulso del primero. Este mecanismo salvaba un desnivel de 165 metros en un recorrido de 390 metros. El agua necesaria para el proceso llegaba desde el arroyo del Barranco del Infierno a través de tuberías metálicas y de hormigón.

En 1954 se construyó un segundo lavadero, situado junto a las galerías y equipado con maquinaria más moderna para aumentar la producción de mineral concentrado. Sin embargo, apenas permaneció operativo unos meses debido al descenso del rendimiento de la explotación, a los elevados costes eléctricos y al mantenimiento que exigían sus instalaciones. Entre sus novedades figuraba una depuradora que trataba las aguas antes de reutilizarlas o verterlas al arroyo del Diablo.

Actualmente todavía se conservan las galerías, los restos de los lavaderos y las tolvas de hormigón, además de buena parte del poblado de La Piela. En 2021, la Junta Vecinal de Cadafresnas cedió los edificios al Ayuntamiento de Corullón, que ha rehabilitado uno de ellos para convertirlo en el actual Centro de Recepción de Visitantes de la Peña del Seo.

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