Interior de la mina Esperanza

Interior de la mina EsperanzaMina Esperanza, cedida

La única mina navegable de España está en Burgos y se recorre en barca a 100 metros bajo tierra

Mina Esperanza alberga también el único museo subterráneo de minerales de Europa, situado en una gran caverna interior

A 19 kilómetros de Burgos, en la localidad de Olmos de Atapuerca, existe una mina que acaba de convertirse en algo único en España. Se llama mina Esperanza y es la primera explotación industrial navegable del país.

Las galerías inferiores de este yacimiento, en el que antiguamente se extraía hierro, se inundan debido a los manantiales naturales de la propia mina, una circunstancia que durante años fue un problema y que ahora se ha convertido en un reclamo turístico que ha tardado diez años en cristalizarse.

Los visitantes que acuden a mina Esperanza para recorrerla en barca descienden hasta el nivel -4, a 100 metros de profundidad, y pasean por las galerías en turnos de media hora. El recorrido está ambientado con efectos especiales, humo y hasta con música de ambiente. «Es un paseo que va más allá de un recorrido geológico, convirtiéndolo en algo mágico», explican desde la explotación, gestionada por Ociosfera, que actualmente trabaja en tematizar la galería -3 con el imaginario de Julio Verne.

«También nos gustaría ampliar la zona navegable, limpiando alguna de las galerías que están llenas de escombro, pero para eso necesitaríamos financiación o que la administración quisiera apostar por esto. Todavía es pronto para iniciar nuevas mejoras, en función de la acogida que tenga esta nueva parte navegable de la mina», añaden. La Junta de Castilla y León ha financiado el 70 % del proyecto actual.

Interior de la mina esperanza

Interior de la mina esperanzaCedida

El origen

La mina Esperanza tiene su primera referencia documental en 1940, aunque la actividad en la zona arranca hacia 1908. Durante décadas extrajo hematites parda con un elevado contenido en hierro, hasta que en 1973 el coste del transporte hizo inviable seguir operando y cerró.

En 2007, la Junta Vecinal de Olmos de Atapuerca apostó por rehabilitar parte del complejo minero y abrirlo al turismo. En 2013, y tras 50 años cerrada, abrió al público con más de 200 metros de galerías visitables, vagonetas y raíles originales, y una gran caverna interior que alberga el único museo subterráneo de minerales de Europa.

Interior de mina Esperanza

Interior de mina EsperanzaMina Esperanza

«Los más de 200 metros visitables de galerías subterráneas te transportarán a épocas pasadas en la que el minero apenas veía la luz del día. La visita comienza con la entrada en bocamina a oscuras solo ayudados por faroles de queroseno que nos ayudarán a vislumbrar sus laberínticos recovecos, vagonetas y raíles originales, carbureros, entibaciones, barrenos e incluso tendremos la posibilidad de picar el mineral y transportarlo por las vías», explica la mina en su página web.

«Una vez alcanzado el fin de mina se encenderá la iluminación de galerías para de ese modo percibir desde otro prisma la grandeza de la perforación. Desde ese momento las explicaciones del guía le llevaran a través de los pasadizos hasta llegar a la gran caverna de distribución donde se aloja el único museo subterráneo de minerales de Europa», añade la instalación.

Después, se emprende la salida por el antiguo pozo de ventilación desde 30 metros de profundidad. Ya en el exterior se muestran las explotaciones a cielo abierto donde un «festival de colores» inunda el paisaje. También se visitan los edificios en ruinas que albergaron las casas, las oficinas, la fragua y las caballerizas.

Según datos facilitados por mina Esperanza, el yacimiento recibe unos 5.000 turistas al año, lo que hace que sea un «motor de dinamismo territorial ya que muchas de estas personas duermen y comen en la zona». La mayoría son familias, pero también acuden colegios y asociaciones de la provincia y de País Vasco y Madrid, principalmente.

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