Concentración ante la casa Orsola de Barcelona, el pasado viernes
Vivienda
Collboni celebra que ningún inquilino de la Casa Orsola «tendrá que irse», aunque muchos no sean vulnerables
El coste de la operación de la Casa Orsola es de 9,2 millones de euros, un 30% menos de la media de precios del Eixample, según el alcalde
Deja claro que se van a parar de forma inmediata los desahucios previstos en la finca. Habitat 3 reconoce que no son vulnerables «por ingresos», pero sí «residenciales»
El alcalde de Barcelona, Jaume Collboni, ha sacado pecho por la compra de la Casa Orsola, gracias a una fórmula de compra socio-colaborativa que ha calificado como «innovadora, pionera y extraordinaria». Y es que esa compra se hace de forma conjunta con Hàbitat 3, una entidad del tercer sector social.
El coste de la operación es de 9,2 millones de euros, que es un 30% inferior a la media de precio de mercado del Eixample. La operación se ha podido llevar a cabo gracias a la mediación del Síndic de Barcelona.
Con esta fórmula, Hàbitat 3 se queda con el 51’6% de la casa, y el Ayuntamiento con el resto. El reparto del coste a la hora de afrontar la operación ha sido diferente, porque la entidad aporta 4,3 millones y el consistorio se hace cargo del 4,8 restantes.
El alcalde de Barcelona ha recordado que en 2021 el Ayuntamiento pudo quedarse con la finca mediante el derecho de tanteo, pero la operación salía mucho más cara que ahora. Entonces, el precio fijado era de 5,2 millones de euros. Y entonces, ha apuntado, todos los vecinos tenían un inquilino. Ahora hay 9 viviendas que se podrán poner de forma más o menos inmediata a la bolsa de pisos de alquiler.
El alcalde de Barcelona, Jaume Collboni, este viernes
Una de las consecuencias de la compra es que «se paran los procesos de desahucio», ha dejado claro el alcalde de Barcelona, que ha destacado que se convertirá a todas las viviendas del edificio en pisos de alquiler asequible, porque «la compra nos ha permitido que un edificio que estaba en el mercado libre pase a ser de vivienda asequible». La ciudad, ha insistido Collboni, «defenderá el derecho a la vivienda»
«Caso por caso»
Eso sí, el alcalde ha precisado que con esta operación se ha solucionado la «situación en la que estaban personas con nombres y apellidos», solución para la Casa Orsola, pero ha precisado que este tipo de fórmula no necesariamente se va a extender en todos los casos y se estudiará «caso por caso».
Lo cierto es que los inquilinos con contrato en vigor se les va a respetar, y a los que se les va a acabar el plazo o que estaban en medio de procesos judiciales, se les va a ofrecer un contrato nuevo, teniendo en cuenta el índice de precios actual.
Se ofrecerán a los mismos inquilinos, a los que ya están viviendo. Desde Hàbitat 3, su presidenta, Carme Trilla, ha reconocido que la compra de la casa generó un gran debate en el seno de la identidad, porque la mayoría de los inquilinos no son vulnerables desde el punto de vista económico, de los ingresos, pero se consideró que sí eran vulnerables por la posibilidad de que pudieran perder su vivienda. Trilla los ha definido como «vulnerables residenciales».
Para Collboni este es solo un paso más, porque hay que seguir cambiando «las reglas del juego». Y para él, cambiar estas reglas quiere decir la regulación de los alquileres (en Barcelona hay un tope máximo de alquiler); continuar con la determinación de no renovar ninguna licencia de uso turístico, eliminar este tipo de viviendas para que sean de uso residencial; y evitar lo que el alcalde ha calificado como «punto de fuga» que existe por «fraude de ley» con los pisos de alquiler de temporada.
De hecho, ha insistido en varias ocasiones que «los recursos públicos son limitados» y en que se necesitan «nuevas reglas de juego» para cambiar el panorama «a nivel estructural» y para eso, ha precisado, hace falta «más y una mejor regulación».