Concentración ante la Casa Orsola de Barcelona, el pasado viernes 31 enero
Vivienda
El dueño de la Casa Orsola de Barcelona lamenta que le tachen de «criminal» y se plantea vender la finca
El desalojo de uno de los inquilinos previsto aplazado a este martes se ha vuelto a posponer hasta el 18 de febrero
Los activistas ligados al espacio de los Comunes y al Sindicato de Inquilinas han convertido la Casa Orsola en un símbolo de los problemas de la vivienda en Barcelona. El conflicto se remonta a 2021, cuando el fondo Lioness Inversiones compró las dos fincas del edificio y no anunció que no renovaría los contratos de los inquilinos, con la intención de reformar el inmueble para hacer pisos turísticos.
El pasado viernes estaba previsto el desalojo de Josep Torrent, uno de los vecinos que se negó a aceptar las nuevas condiciones impuestas por el propietario: denunciaba que había subido la mensualidad de 700 euros a más de 2.000. Una concentración de unas 500 personas impidió el desalojo, que se pospuso a este martes, pero este lunes se ha anunciado una nueva prórroga, hasta el 18 de febrero.
Ahora, el responsable de la empresa Lioness Inversiones SL y propietario de la Casa Orsola, Albert Ollé, ha publicado una carta en la que asegura que se plantea vender la finca, y critica los «insultos y ataques» recibidos. Lamenta que después de tres años de conflicto con Torrent, «él ha logrado ser el héroe y yo, al parecer, el criminal».
«Paradójicamente, cuando esto ocurra, es posible que se encuentren con un auténtico buitre que no tendrá ningún interés en preservar el patrimonio ni en llegar a acuerdos», indica Ollé, que defiende que su intención era «mantener de forma sostenible un edificio modernista que forma parte de la historia de Barcelona».
Foment y Collboni
Las reacciones no se han hecho esperar. La patronal Foment del Treball ha insistido en la defensa «radical» de la propiedad privada y ha censurado la actitud de las administraciones con la propiedad de la Casa Orsola. Lamentan que estas tendrían que ayudar a la propiedad, «y no presionarla hasta extremos a la coacción».
Han alegado que el propietario de la Casa Orsola «no es un especulador, sino una persona que ha actuado conforme al Derecho, con diligencia y responsabilidad». Además, han asegurado que se usa públicamente «con mucha ligereza» el término especulación, y han manifestado que no hay existe el «derecho a vivir donde se quiera al precio que se quiera».
Concentración ante la casa Orsola de Barcelona, el viernes
Por su parte, preguntado sobre una hipotética compra de la Casa Orsola por parte del Ayuntamiento, el alcalde de Barcelona, Jaume Collboni, ha dicho que «tenemos que ser extremadamente cuidadosos». «Queremos seguir la mediación y no haremos comentarios sobre otros comentarios», ha expresado Collboni.
Además, ha subrayado el perfil discreto del mediador, la Sindicatura de Barcelona, que está trabajando para mejorar el diálogo entre inquilinos y propiedad de Casa Orsola. Este lunes por la mañana el primer edil ha celebrado que ambas partes se hayan reunido en las últimas horas para intentar alcanzar un acuerdo.
Por su parte, desde el Sindicato de Inquilinas niegan que se haya empezado a negociar con la propiedad. «Somos conscientes de que el Síndic de Greuges de Barcelona está haciendo esfuerzos por establecer una negociación entre las partes a través de su mediación, pero desmentimos que en este momento exista una negociación con las partes implicadas», ha asegurado el sindicato.