El café Torino

El café TorinoLa Barcelona de antes

Historia

El café decorado por Gaudí donde tomó su última copa la vedette Lolita, muerta en misteriosas circunstancias

El Grill-Room, con su legado histórico y artístico, también alberga entre sus muros un oscuro episodio que sigue envuelto en el misterio

En la Barcelona de principios del siglo XX se inauguraron dos bares que, con el paso de los años, se convirtieron en emblemáticos. De ellos, solo uno sigue en funcionamiento, aunque con otro nombre. Todo comenzó cuando Flaminio Mezzalana, representante en Barcelona de la firma turinesa Martini & Rossi, llegó con la intención de popularizar el vermut en la ciudad.

Para ello, en la calle Escudillers n.º 8, cerca de la plaza Real, Las Ramblas y el restaurante Los Caracoles, abrió un bar que pronto se convirtió en un éxito. El vermut ganó popularidad y Mezzalana quiso expandir su negocio para atraer a la burguesía catalana que se había trasladado al Eixample. Con este fin, poco después inauguró el Café Torino en el paseo de Gràcia n.º 18, esquina con la Gran Vía de les Corts Catalanes.

El Café Torino, de estilo modernista, fue decorado por Ricard de Capmany, sobrino del arquitecto Lluís Domènech i Montaner. En su diseño participaron Antoni Gaudí, Pere Falqués y Josep Puig i Cadafalch, quienes se encargaron del comedor, la marquesina y el techo, respectivamente. Entre sus elementos más destacados figuraba un parteluz en la entrada, obra de Eusebi Arnau, que representaba a una mujer con una copa en la mano y un niño vertiendo vino en ella. También incluía plafones con escenas de caza de Ricard Urgell y otras intervenciones de artistas como Emili Saumell Llavallol, Francesc García Escarré y Modest Urgell.

Inaugurado el 21 de septiembre de 1902, el Café Torino recibió el premio al mejor establecimiento comercial en el concurso anual de edificios artísticos de Barcelona. Sin embargo, cerró en 1911. Se dice que parte de su mobiliario y decoración se trasladó al Petit Torino, pero no hay confirmación. Lo cierto es que gran parte de las piezas diseñadas por Gaudí, Falqués y Puig i Cadafalch desaparecieron, al igual que el parteluz de Arnau. A lo largo de los años, el local pasó a ser propiedad de diversas joyerías, y hoy en día es la Joyería Tous. Del Café Torino solo quedan fotografías.

El Petit Torino abrió unos meses antes que el Café Torino y también fue decorado por Ricard de Capmany. Su fachada incluía un revestimiento de madera con un escaparate central coronado por un escudo con un toro rampante, símbolo del Vermut Torino. Según la revista Hispania, en su edición del 15 de abril de 1902, destacaban en su decoración tapices de Ventosa con alegorías de la ciudad de Turín y escenas de vendimia. Además, colaboraron artistas como los escultores Massana y Bussi, los ebanistas Calonje e hijos y el vidriero Gabarró.

Es probable que el nombre del establecimiento cambiara de Café Torino a Petit Torino tras la inauguración del local del paseo de Gràcia. Al igual que su homónimo, cerró en 1911, posiblemente tras la muerte de Flaminio Mezzalana. Algunas fuentes indican que reabrió como el Oriental Bar, propiedad de Juan Alamán, mientras que otras afirman que permaneció cerrado hasta 1916, cuando fue adquirido por Pierre Ports y renombrado como Grill-Room. En 1925 lo compró Jaume Gibert, conservando el nombre, y a finales de esa década pasó a manos de los Bofarull, propietarios del restaurante Los Caracoles. Desde 2008, el chef Albert Ventura y su socio Albert Taberner lo gestionan bajo el nombre de Grill-Room Restaurant Thonet, en homenaje a Michael Thonet, pionero en el diseño de muebles curvados.

Un crimen envuelto en misterio

El Grill-Room fue escenario de un oscuro suceso en la noche del 24 de agosto de 1925. Dolors Bernabeu, conocida como «Lolita», de 16 años, trabajaba como modista y frecuentaba los cabarets, ejerciendo la prostitución entre la alta sociedad barcelonesa. Aquella noche, estuvo en la barra del bar hasta las 21:00, acompañada de amigos influyentes. Más tarde, se retiró a su alojamiento en el pasaje Escudillers n.º 1, en el mismo edificio que el Grill-Room. A las 22:30, su cuerpo se desplomó en plena calle. Murieron en el acto y fue trasladada al dispensario de la calle Marqués de Barberà.

La dueña del hostal declaró que Dolors había dejado una nota de suicidio antes de lanzarse desde la azotea. Sin embargo, la autopsia reveló una herida en la espalda que podría haber sido causada por una bala. A partir de entonces, comenzaron las especulaciones y los rumores. Finalmente, el caso se cerró con la versión oficial de suicidio. No obstante, el investigador Josep Sala i Cullell señala como autor del crimen al capitán de artillería y mosso d’esquadra Alfonso Barrera Campos, hijo de Emilio Barrera Luyando, capitán general de Cataluña entre 1924 y 1930. Según Sala, el hostal donde residía Dolors también alojaba a un amigo cercano de Barrera, el teniente coronel Cristóbal Fernández Valdés, juez instructor militar, lo que explicaría el cierre rápido del expediente.

No era la primera vez que Alfonso Barrera cometía un asesinato. El 21 de junio de 1921, durante la guerra del Rif, mató al teniente coronel Carlos Castro Girona. Por este crimen, el 27 de octubre fue condenado a cuatro años de destierro sin abonos ni reconocimiento de antigüedad, debiendo permanecer alejado a más de 50 kilómetros de Madrid y Larache, además de pagar una indemnización de 10.000 pesetas a la familia de la víctima. Barrera regresó al servicio en Barcelona el 31 de julio de 1924, y poco después, según las investigaciones, habría asesinado a Dolors Bernabeu.

El Grill-Room, con su legado histórico y artístico, también alberga entre sus muros un oscuro episodio que sigue envuelto en el misterio.

comentarios
tracking

Compartir

Herramientas