El presidente de la Generalitat, Salvador Illa, en el acto por la firma del Pacte Nacional per la Llengua
Cataluña
Illa acata otra exigencia de ERC y celebra el «sentido de país» del pacto «nacional» para impulsar el catalán
La Generalitat amarra un acuerdo sin Junts ni la CUP que prevé movilizar 255 millones para promover el catalán
El Pacte Nacional per la Llengua se empezó a gestar durante el mandato de Pere Aragonès como presidente de la Generalitat, y culminarlo era una de las exigencias que los republicanos incluyeron junto a la financiación singular para la investidura de Salvador Illa al frente del gobierno catalán. El documento firmado por el PSC reclamaba dotar al pacto de 200 millones de euros el primer año, una cantidad que finalmente será de 255 millones.
Para llevar a cabo este «pacto nacional», Illa creó una nueva consejería de Política Lingüística, también contemplada en el acuerdo de investidura, y colocó al frente de ella a uno de los hombres de Aragonès, Francesc Xavier Vila. Su trabajo ha fructificado este martes con la firma del pacto por parte del PSC, ERC, los Comunes y un reguero de entidades como Plataforma per la Llengua, Òmnium Cultural, la patronal Foment o varios sindicatos.
«Hoy es un gran día para Cataluña y todos los catalanes», ha celebrado Illa tras la firma, ante la mirada orgullosa de Vila. El presidente de la Generalitat ha señalado que ponerse de acuerdo para este pacto por parte de los firmantes es un «muy buen ejemplo de generosidad, rigor y sentido de país», y ha celebrado que el catalán es «patrimonio universal».
En clave política, Illa ha lanzado una referencia velada a los grandes ausentes del día: Junts y la CUP. Los primeros se han negado a firmar el Pacte Nacional per la Llengua por considerar que no se habían tenido en cuenta sus exigencias. Entre otras cosas, reclamaban esperar a la inminente sentencia del Tribunal Constitucional sobre el 25% de castellano en las aulas y a que se resuelva la oficialidad del catalán en la UE.
«Este pacto es de todos y todas», ha dicho Illa, destacando que las puertas están «abiertas a todos los que se quieran sumar», en un gesto dirigido a los de Carles Puigdemont. En esta línea, también ha hecho una referencia al reconocimiento del catalán en Europa, una de las exigencias de Junts a Pedro Sánchez que enfrentará un día clave el próximo 27 de mayo, en la reunión del Consejo de Asuntos Generales de la Unión Europea.
Críticas al pacto
La firma del Pacte Nacional per la Llengua ha despertado las críticas del constitucionalismo catalán. El secretario general de Vox y líder del partido en Cataluña, Ignacio Garriga, ha señalado que «como buen separatista, Illa comparte agenda con ERC y Junts». En un mensaje de X, ha pedido dejar de usar las lenguas para enfrentar a los catalanes y acabar con la «imposición» del catalán.
Desde Societat Civil Catalana también critican que el pacto es «un proyecto de exclusión», y advierten de su condición de «pago a ERC» por su apoyo a la investidura de Illa. «Bajo el pretexto de salvar el catalán, el pacto es pura imposición lingüística en ámbitos como la enseñanza y la sanidad para erradicar el uso social del español», lamentan en X.
Impulso Ciudadano también ha criticado que la iniciativa es sólo una nueva «vuelta de tuerca» en una estrategia de «acoso a los derechos lingüísticos de millones de catalanes» que hablan castellano. En un comunicado, lamentan que Illa continúe en una «deriva excluyente» que, so pretexto de proteger el catalán «ha marginado sistemáticamente a los hispanohablantes».
Por su parte, Convivencia Cívica Catalana señala que el Pacte es «impropio de un sistema democrático» y que «lesiona gravemente» los derechos fundamentales de los ciudadanos. «No cumple con los estándares propios de un régimen democrático occidental» porque busca «imponer» el catalán, apuntan en un comunicado.