Detalle de una ilustración de N.C. Wyeth para el libro 'The Boy's King Arthur'

Detalle de una ilustración de N.C. Wyeth para el libro 'The Boy's King Arthur'Wikimedia

Historias de Cataluña

De la guerra a la boda: dos familias catalanas pasaron de matarse con ballestas y mazas a unirse en matrimonio

Uno de los conflictos familiares más sangrientos de la Cataluña medieval acabó de una manera muy especial e inesperada

En la Edad Media era habitual el enfrentamiento entre familias o clanes, riñas que se enquistaban durante generaciones y cuyo origen se vinculaba habitualmente a la propiedad de algunas tierras. Algunas de estas familias llegaron incluso a crear su propio ejército. Uno de los conflictos más interesantes de la Cataluña medieval fue el de los Agullana y los Sarriera, que acabó de una manera especial, gracias a un matrimonio.

El conflicto empezó en el 1507 con el desapego de Miguel de Cartellá, señor de la torre de Cartellá em Maçanet de la Selva, contra sus parientes, los Camós. Como consecuencia de este desapego fueron partidarios de los Camós la familia Agullana, señores del castillo de Cartellá en San Gregorio; los Xammar, señores de Medinyà; Francisco Gibert de Cruïlles, barón de Llagostera. A los Cartellá los apoyaron los Sarriera, caballeros de Gerona y señores de Sant Hilari Sacalm.

El cabeza de familia de los Agullana era Baldarí, ciudadano de Gerona y propietario de los castillos de Cartellá y Tudela. Su hijo Miguel fue abad de Sant Joan de les Abadesses. Aparte tenía a Rafael y Joanot. Lo interesante son las hijas, para ver los lazos familiares: Isabel estaba casada con Ramón Xammar, señor del castillo de Medinyà. Margarita estaba casada con Francesc de Cruïlles, barón de Llagostera.

Casi 70 años de conflicto

Como hemos dicho, el conflicto se inició en 1507 y finalizó en 1575. A lo largo de los años los partidarios de un bando y de otro se fueron atacando, asaltando diferentes posesiones. También hubo muertes. El 20 de mayo de 1510 fue asesinado Benet de Cartellá, cuando salía de su casa de Maçanet de la Selva.

Se acusó de esta muerte a Francesc de Cruïlles, barón de Llagostera. Esto provocó que los primos del Cartellá, Antic y Miguel, decidieran vengar aquella muerte. Lo que había empezado como un desapego, la ruptura hecha por un vasallo del homenaje que había hecho al señor, pasó a ser una tragedia. Los Sarriera eran una familia muy dada a lances caballerescos y a luchas sangrientas.

Un óleo que representa una batalla medieval. En este caso, es la batalla de Vronnen en el siglo XIII

Un óleo que representa una batalla medieval. En este caso, es la batalla de Vronnen en el siglo XIIIWikimedia

En 1511, en su libro Diario de viaje a España, el escritor e historiador florentino Francesco Guicciardini habló de los Agullana y los Sarriera en estos términos:

Eran en Barcelona dos grandes caballeros y gentilhombres, los cuales aunque antiguamente fueran de Gerona, habían habitado en Barcelona mucho tiempo, y por las riquezas y muchos otros respetos eran de los principales de Cataluña. Uno se llamaba Agugliano, el otro Sarriero.

Entre ellos había habido durante mucho tiempo grandes enemistades y bandolerías, por lo cual y para estar más seguro, Agugliano pasaba la mayor parte del tiempo en uno de sus castillos [el de Cartellá]. Sarriero, que era el ofendido [por la muerte de su primo Benet Cartellá], deseoso de hacer venganza, llevó a cabo una negociación con el virrey de Barcelona para hacer las paces; y para tratarla mejor, Agugliano y el barón de Ancustero [de Llagostera], gran caballero y de los primeros en sus adherentes, vinieron a Barcelona a la casa del barón bajo la fe de Sarriero dada al virrey.

Rompieron la tregua

El virrey de Cataluña, Jaime de Luna, pactó una tregua entre los dos bandos enfrentados, que aceptaron. Baldarí Agullana y Francesc de Cruïlles se instalaron en la calle Cignás de Barcelona, en una casa propiedad del rico mercader Joan Esteve. Uno de los hijos de este mercader estaba casado con Lionor, hermana de Baldarí. La tregua se rompió el 30 de enero de 1512.

Los Sarriera y los Cartellá, acompañados de unos 40 hombres armados con ballestas, mazas, picas de hierro, con barriles de pólvora y alquitrán, consiguieron hacer un agujero en una casa deshabitada de la calle Basses de Basea y penetraron en la que estaban los Agullana y Cruïlles.

Degollaron a Baldarí Agullana y a Francesc de Cruïlles. Dejaron malheridos al escudero Martí Melianta, al comendador Llor, y a Isabel Agullana, viuda de Ramón Xammar. Acto seguido los atacantes salieron de la casa. Bajaron por la calle Viladecol y Regomir, para ocultarse en la playa. Al día siguiente el virrey mandó cerrar la ciudad y encontrar a los asesinos. Los Sarriera, Cartellá y sus hombres consiguieron esconderse en el Convento de San Francisco -hoy en día el Gobierno Militar, la plaza Medinaceli y Capitanía-.

El 2 de febrero salieron de allí. Tomaron la calle de las Polleres, plaza del Vi y llegaron a la playa por el Portal del Mar. Allí se embarcaron en una nave que Miguel Sarriera había hecho apresar. Desde ella lanzaron bombardas. A esta se acercó otra nave. A bordo estaba Bernat Durall, regente de la vaguería de Barcelona. Pidió que se rindieran y se entregaran. Hicieron caso omiso y se hicieron a la mar.

El virrey y Pedro de Cardona salieron de Barcelona, en dirección a Badalona, con soldados. La pretensión era que no pudieran atracar. Por su parte, un somatén de 50 hombres se dirigió desde Barcelona a Mataró, al mando de Bernat Durall. El 4 de febrero se avisó que la nave estaba delante del puerto de Palamós. El 5 de febrero Pedro de Cardona exhortó a los fugitivos a que se entregaran. No le hicieron caso.

Jaime de Luna ordenó abrir fuego contra la nave. Miguel de Sarriera decidió elevar velas para marcharse. Sin embargo, el aire les era contrario y los fue acercando cada vez más al puerto de Palamós. La nave chocó contra las rocas y se partió. Miguel Sarriera pretendió llegar nadando a la playa, pero al fallarle las fuerzas se ahogó.

Muchos hombres de los que iban con Sarriera también se ahogaron y los que no, fueron capturados. En Sant Feliu de Guixols fueron descuartizados los que quedaron con vida. También descuartizaron al albañil que hizo el agujero, a un sacerdote que había aconsejado a Sarriera matar a Agullana y Cruïlles y a un hijo bastardo de Sarriera.

El final de la guerra

El 18 de junio de 1529, en Barcelona firmaron un compromiso Martí Onofré I de Rocaberti, vizconde de Rocaberti y Rafael Agullana, y por la otra parte Antic Sarriera. Ambos eligieron como árbitro disensiones al rey Carlos I. El 27 de julio el rey firmó una sentencia arbitral y, la día siguiente se estableció una tregua por 10 años.

El final llegó en 1575 cuando Juan de Agullana y de Miquel, nieto de Baldarí de Agullana y de Terrades, se casó con Jerónima de Sarriera y de Pons, nieta de Antic de Sarriera y de Margarit. Con lo cual, con el paso de los años, hubo reconciliación familiar, a pesar que un abuelo, Antic, fuera hermano del que mató al otro abuelo, Baldarí. Y así acabó el enfrentamiento familiar entre los Agullana y los Sarriera.

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