Parte del equipo de 'Destino' en los años 40: Joan Teixidor, Manuel Brunet, Josep Vergés, Néstor Luján y Josep Pla
Historias de Cataluña
El día que el gobierno de Franco multó al director de una revista por «ofender al catalán»
La historia de una insólita sentencia a finales de los 60 contra Néstor Luján
El 28 de octubre de 1967 la revista Destino publicó una carta al director firmada por Jacinto Pujol Soler. Apareció en el número 1.577 de la revista, y llevaba por subtítulo «El catalán se acaba». Decía lo siguiente:
He leído en su magnífica revista la carta del señor F. Vernis. Creo que usted me concederá el derecho de contestarla, ya que me creo aludido en la misma.
Soy padre de tres hijos, los cuales asisten a las escuelas municipales, y me encuentro entre los padres que no hemos aceptado la enseñanza del catalán para nuestros hijos. Los padres debemos dar un patrimonio, especialmente cultural, para que aprendan el dialecto catalán. Por ello me felicito y felicito a ese 40% de padres que niegan su autorización a sus hijos para que aprendan el catalán.
Soy catalán y creo un error el seguir hablando nuestro dialecto. Hay que aceptar los hechos: en Barcelona cada vez somos en mayor número los catalanes que hablamos en español, y los que obligamos a nuestros hijos a que hablen la lengua de Cervantes. En casa hace tiempo que hablamos español, y mis hijos son castigados si hablan una palabra en catalán. Igualmente nuestras amistades muchos han seguido por el mismo camino y otros, aunque ellos hablen catalán, hablan español con nosotros.
Debemos aceptar que somos españoles ante todo. España es una encabezada por Madrid. De ahí que aplauda la unión de Lérida con Aragón y juzgo muy acertado el suprimir el nombre de Cataluña por el de Región del Nordeste.
Veo con alegría que el catalán se acaba. Le calculo unos 5 años de existencia. En vez de estudiar catalán, mejor será el perfeccionarse en el dominio del idioma español.
Jacinto Pujol
El director de la revista era el periodista, escritor y gastrónomo Néstor Luján Fernández (1922-1995). Aquella carta no sentó demasiado bien al gobierno de Franco. Se consideró en un su momento que Jacinto Pujol era un nombre falso, lo cual nunca se ha podido demostrar. Luján fue llevado a juicio por ello. El 1 de junio de 1968 el Tribunal de Orden Público lo condenó a 8 meses de prisión y 10.000 pesetas de multa.
No solo eso, el ministro de Información y Turismo, Manuel Fraga Iribarne, suspendió la revista por dos meses. Luján tuvo que ceder la dirección de la revista a Xavier Montsalvatge, aunque siguió como director adjunto. Después de la suspensión publicaron una portada con una foto de monjes cartujanos, «los que viven en silencio». Destino aumentó las ventas a 50.000 ejemplares.
Contra la sentencia del Tribunal de Orden Público se recurrió, alegando quebrantamiento de forma, con indefensión, e infracción de Ley. El Tribunal Supremo desestimó el recurso y confirmó la sentencia en 1969. Con lo cual, el 12 de abril de 1969 Luján se vio obligado a dejar todos sus cargos en Destino, en cumplimiento de la sentencia. Años después volvió a asumir la dirección adjunta, hasta 1975.
El juicio contra Luján
El periódico La Vanguardia nos relata cómo se desarrolló el juicio llevado a cabo el 28 de mayo de 1968. Se consideró, desde el primer momento, que la carta era inventada con un fin concreto: «Lo cual era contrario a lo mantenido por la revista y con ello se intentaba una oposición a la línea del periódico, para que luego este tuviera una ocasión de contestar». Afirman que una persona llamada igual que el de la carta se querelló contra Luján. Sin embargo, en ningún momento se presentó a una reconciliación ni el día del juicio, alegando su avanzada edad y su precaria salud.
Parte del equipo de 'Destino' en los 40. A la derecha, Néstor Luján.
Su abogado defensor fue Manuel Jiménez de Parga. Citó como defensa a Carlos Sentís, Miguel Delibes, José María Gironella, Miguel Ángel Ezcurra, Augusto Assía, Álvaro Cunqueiro, José María Castroviejo y el padre José Luis Martín Descalzo. También se presentó una carta firmada por 72 redactores de cinco diarios barceloneses en la que se emitía un juicio periodístico sobre Luján.
Al ser preguntado respondió «si, cambié el título que venía en la cara de ‘Defensa del catalán’ por el de ‘El catalán se acaba’… para dar más sentido periodístico a la información y para subrayar una frase que venía en la carta». Como hemos dicho, el único testigo de la fiscalía era el presunto autor de la carta, que no se presentó.
Después de varios interrogatorios, la fiscalía pronunció su informe para solicitar que le fuera impuesto un año de prisión y 10.000 pesetas de multa, «como autor de un delito de propaganda ilegal. Según este ministerio, los hechos contemplados por el Tribunal de Orden Público son la publicación de una carta al directo aparecida en las sección correspondiente de aquel semanario barcelonés, en la que, a juicio del fiscal, se atentaba contra la unidad de las tierras de España al ofender a la lengua catalana, ya que se manifestaban en la misma opiniones contrarias a la enseñanza del catalán en las escuelas públicas, así como se abogaba por la separación de la provincia de Lérida de la región catalana».
La defensa proporcionó un informe, después de haber estudiado La Vanguardia, Triunfo y Destino, concluyendo que el catalanismo ocupaba el 32,8 % de la atención que se presta en las cartas al director de Destino. Concluyendo que en la revista caben todas las opiniones, favorables y adversas. Concluyendo Jiménez de Parga «lo mismo que sin, por ejemplo, una revista de ginecología inserta en sus páginas una opinión favorable a la píldora anticonceptiva. Hay que suponer menos intención delictiva en el director de esa revista que si la misma opinión anticonceptiva se publicara en una revista de arquitectura».
Luján fue condenado más por la línea del periódico que por un artículo en concreto. Y lo más importante, y que silencia el nacionalismo catalán, es que en 1967 ya se enseñaba catalán en las escuelas y se condenaba a quien publicaba artículos ofensivos contra esta lengua, cuyo uso particular y social se respetaba y garantizaba.