José Miguel Calle, director general de la FCF, en una imagen de archivo
Calle toma el mando de la Federación Catalana de Fútbol gracias a la Generalitat
José Miguel Calle pretende perpetuarse al frente de la Federación Catalana de Fútbol por motivo económico
Una maniobra política que pone en riesgo el futuro del organismo deportivo
La próxima aprobación de la nueva Ley del Deporte y la Actividad Física de Cataluña, promovida por el actual secretario de deportes de la Generalidad, Abel García, con el beneplácito de la Federación Catalana de Fútbol y, en concreto, de José Miguel Calle, ha supuesto una serie de cambios dentro de la Federación. El tándem García-Calle está poniendo en riesgo el futuro de este ente deportivo.
Así lo ha advertido Miguel Galán, presidente del Centro Nacional de Formación de Entrenadores de Fútbol de España, quien comentó a la directora del Consell Català de l'Esport, Carmen Bastida: «Le solicito que vigile especialmente las actuaciones del señor Abel García, Secretario General de Deporte, ya que sospechamos que se ha aliado con Calle de la FCF y está paralizando tanto mi denuncia como la del exsecretario de la FCF, señor Oriol Camacho, intentando que ambas queden diluidas y archivadas».
Los primeros movimientos de Calle
En las últimas semanas, José Miguel Calle ha empezado a mover ficha con el beneplácito de Joan Soteras, quien actualmente ejerce como presidente interino hasta las nuevas elecciones, cuando Calle intente colocar a su candidato. Él no se presentará a la presidencia porque le interesa más mover los hilos de la Federación que dar la cara. Siempre encontrará a un pelele que le diga a todo que sí y dé la cara, mientras él mueve los hilos desde el banquillo.
La primera gran decisión llegó el 29 de julio de 2025. Ese día, Jordi Bonet, que llevaba más de 14 años como delegado en Gerona de la Federación Catalana de Fútbol, fue destituido. Además, ostentaba el cargo de vicepresidente deportivo de la Federación. La decisión, tomada en junta y presidida por Soteras, fue aprobada por una mayoría simple, pues algunos votos fueron contrarios y otros se abstuvieron. El motivo de la destitución es la pérdida de confianza de Calle en Bonet. Seguirá siendo miembro de la junta como directivo, pero sin ningún peso específico en el organigrama de la Federación.
Una destitución reveladora
Es curiosa esta destitución, pues Bonet siempre ha estado al servicio de Calle y, hasta hace poco, tenía su confianza. Es más, Bonet se ha ido por la puerta trasera, sin protestar, porque existen gastos con la tarjeta de crédito de la Federación a título personal. En una grabación presentada por el secretario general de la Federación, Oriol Camacho, a la Generalidad, Calle reconoce que con las tarjetas, cuando «llegan las elecciones, les damos otro uso. Yo hablo con propiedad». El vicepresidente, Jordi Bonet, replica: «Para ir a cenar algún día o algo», a lo que Calle responde: «Perfecto, perfecto».
Más tarde, en la misma reunión, el Director General asegura que «cuando ha sido época electoral, se abre la mano para comidas». Y luego admite que estas tarjetas «las han usado debidamente hasta que ha habido elecciones. Y las han usado indebidamente cuando ha habido elecciones con el consentimiento de todos, yo también me incluyo, porque era para lo que era. Y no hemos retrocedido. Y estamos diciendo que retrocedan por las buenas y no quieren».
El problema de la falta de confianza, según parece, es que meses atrás, cuando sobrevolaba la posibilidad de que Soteras terminara en Madrid presidiendo la española, Bonet se reunió con algunos directivos para explorar un relevo en la presidencia de la catalana, cargo al que él aspiraba, siempre que Soteras lo dejara. No ocurrió, pero el director general empezó a perderle confianza. Y Soteras ha terminado prescindiendo de Bonet, a pesar de ser uno de sus hombres de confianza.
Motivaciones económicas y nepotismo
José Miguel Calle pretende perpetuarse al frente de la Federación Catalana de Fútbol. El motivo es económico. Actualmente está cobrando 125.000 euros anuales, lo que supone 8.928 euros brutos mensuales por 14 pagas. Este sueldo no lo cobraría en ninguna empresa privada. A esto hay que añadir que su esposa también figuraba como receptora de ingresos de la Federación sin haber trabajado nunca. En concreto, Mónica Zapata Guerrero, de 2010 a 2013, cobró 77.540 euros en concepto de profesora de la Escuela de Entrenadores, un cargo que nunca ejerció. En concreto: 12.400€, 18.000€, 31.500€ y 15.640€ a lo largo de esos cuatro años.
Una restructuración a medida
Gracias a la nueva Ley del Deporte y la Actividad Física de Cataluña, Calle tendrá secuestrada la Federación Catalana de Fútbol. Y Bonet no ha sido el único cese que se ha producido. También ha prescindido de otros delegados territoriales de la Junta Directiva para sustituirlos por personas afines a él que controlen el territorio. Los cambios realizados son los de Carlos Lopa en el Vallès Oriental, Moha El Gaadaoui en el Maresme, Joan Estruch en el Penedès y Garraf, y Fernando Peña en el Baix Llobregat. Cada uno de ellos tiene un sueldo anual que oscila entre los 45.000€ y 65.000€.
El poder en las sombras
El poder de Calle es muy grande dentro de la Federación y, por eso, se está enrocando. Sabe demasiadas cosas que nunca han salido a la luz. No solamente del pucherazo de las dos últimas elecciones, sino de temas llevados a cabo por los directivos y por el propio presidente, que él ha callado y que no han aparecido en la prensa, pero de los que tiene la información necesaria para presionar a la gente y que estos estén a su servicio.
Calle colocará al próximo presidente de la Federación Catalana de Fútbol. Le impondrá sus condiciones para ganar y lo peor de todo es que esta actitud mafiosa tendrá el amparo de la Generalidad de Cataluña, gracias a la ley pactada con la conselleria de deportes dirigida por Berni Álvarez y avalada por Abel García.