El presidente de la Generalitat de Cataluña, Salvador Illa, llega a una conferencia económica en el Círculo de Bellas Artes, a 20 de marzo de 2025, en Madrid (España). Illa ha viajado a Madrid para presentar su plan para que Cataluña recupere el liderazgo económico de España mediante la movilización de 18.500 millones de euros hasta el año 2030. El encuentro se desarrolla bajo el título: 'Catalunya lidera. Un modelo económico de prosperidad compartida'.

Alejandro Martínez Vélez / Europa Press
20 MARZO 2025;SALVADOR ILLA;CATALUÑA;ECONOMIA
20/3/2025

El presidente de la Generalitat de Cataluña, Salvador IllaEuropa Press

Cataluña

¿A qué destina la Generalitat sus recursos? Baja el peso de Educación o Sanidad

  • En 2008 Cataluña dedicaba a Sanidad y Educación un 58,16 % de su presupuesto, en 2022 ese porcentaje bajó a un 41,53 %

  • Esta comunidad autónoma lleva dos años con los presupuestos prorrogados, los correspondientes a 2023

En los últimos años, los presupuestos de la Generalitat de Cataluña han reflejado un crecimiento general del gasto, alcanzando cifras récord como los 41.025 millones de euros en 2023 o los 43.673 millones que se presupuestaron en 2024. Sin embargo, un análisis detallado de las partidas presupuestarias de los últimos años muestran que, aunque Sanidad y Educación han recibido incrementos nominales, su peso porcentual dentro del presupuesto total no financiero ha disminuido en algunos casos.

Al mismo tiempo, otras consejerías y políticas, como Empresa y Trabajo, Igualdad y Feminismos, Cultura (en el ámbito del catalán) o medidas contra la sequía, han experimentado incrementos porcentuales más significativos. Y no hay que perder de vista que la intención del Gobierno es condonar a las comunidades autónomas parte de la deuda con el FLA. En el caso de Cataluña, esa quita sería de unos 17.000 millones de euros, a lo que habría que añadir el ahorro en intereses.

De esa forma, las autonomías dispondrán de más recursos. Pero una de las críticas que se ha vertido contra esa medida, y que el ejecutivo de Sánchez prevé aprobar en septiembre, es que se va a premiar a comunidades, como Cataluña, que no han gestionado bien los recursos, y se tema que ese dinero pueda ir a cuestiones que no son prioritarias.

Sanidad

La Consejería de Salud ha sido históricamente la que ha recibido mayor dotación en los presupuestos de la Generalitat. En 2022, el presupuesto de Sanidad alcanzó los 11.215 millones de euros, y representó el 26,6 % del gasto total no financiero. En 2023, esta partida creció un 11 % hasta los 11.423 millones (tras sumar 1.284 millones adicionales), pero su peso relativo se mantuvo en torno al 24,7 %. Para 2024, se prorrogaron los presupuestos. El Govern preveía una partida de unos 12.859 millones de euros.

Este descenso porcentual se explica por el fuerte crecimiento del presupuesto total de la Generalitat, impulsado por mayores ingresos del sistema de financiación autonómica y fondos europeos. Además, el gasto sanitario real ha superado sistemáticamente las partidas presupuestadas: en 2022, el gasto desplazado (deuda generada) en Sanidad alcanzó los 2.651 millones de euros, y en 2023 se estimó en más de 15.100 millones, frente a los 11.700 millones presupuestados. Esto evidencia una infrapresupuestación crónica, que ha generado tensiones y demandas sindicales para aumentar la dotación de Salud. Y el año pasado, según la consejera Olga Pané, el gasto fue de unos 16.000 millones.

Si nos remontamos más atrás, en 2008, antes del estallido de la crisis económica, el gasto en Sanidad de la Generalitat se situaba en torno a los 9.800 millones de euros, representando aproximadamente el 30 % del presupuesto total. La crisis financiera llevó a una contracción significativa: en 2010, el gasto en Sanidad alcanzó un pico de 9.837 millones de euros, pero las políticas de austeridad aplicadas entre 2011 y 2014, especialmente bajo el gobierno de Artur Mas, provocaron una caída drástica. En 2014, el presupuesto para Sanidad se redujo a 8.250 millones, un descenso del 15,9 % respecto a 2010, lo que supuso una pérdida de cerca de 1.587 millones de euros en términos absolutos.

A partir de 2016, se recuperó progresivamente la inversión en Sanidad. En 2017, el presupuesto para Sanidad ascendió a 8.828 millones de euros, todavía un 10,2 % por debajo del nivel de 2010. Y entre 2015 y 2022, el gasto en Sanidad de las comunidades autónomas, incluida Cataluña, creció un 40,6 % en términos nominales, aunque en términos reales, ajustados por la inflación, el incremento fue menor debido a las altas tasas de inflación de los últimos años.

Educación

En este ámbito también se ha registrado un incremento, si tenemos en cuenta números absolutos, pero esta partida tiene una menor prioridad relativa. En 2022, se destinaron 7.738 millones de euros a Educación, equivalente al 18,4 % del presupuesto total no financiero, siendo el segundo ámbito con mayor dotación tras Sanidad. En 2023, la partida educativa aumentó un 11 % hasta los 6.825 millones (aunque esta cifra refleja solo la consejería de Educación, excluyendo universidades y otras partidas), pero su peso relativo cayó al 16,6 % debido al aumento del presupuesto global. Para 2024, el presupuesto de Educación alcanzaba los 7.500 millones de euros.

El incremento de 2022 fue el mayor en términos absolutos en la historia reciente, pero en términos porcentuales fue el noveno más alto en 40 años, superado por años como 1986 (22,47 %). Además, el bloqueo de los presupuestos de 2024 paralizó iniciativas clave, como 50 millones para mejoras educativas tras los desastrosos resultados que reflejaron las pruebas PISA, 35 millones para escuela inclusiva y fondos para infraestructuras y digitalización.

Y tampoco hay que perder de vista que Cataluña se sitúa como la segunda comunidad autónoma con menor gasto social por habitante, solo por delante de la Comunidad de Madrid, según un informe de la Asociación de Directoras y Gerentes de Servicios Sociales de España.

Con una inversión de 2.942 euros por persona en políticas sociales, que incluyen Sanidad, Educación y Servicios Sociales, Cataluña está notablemente por debajo de la media española, fijada en 3.124 euros. Madrid, en el último puesto, destina aún menos, con 2.464,08 euros por habitante, más de 600 euros por debajo de la media nacional.

En cualquier caso y en términos absolutos, sí que es cierto que las partidas destinadas a Educación y Sanidad han recuperado terreno desde 2016, aunque no han alcanzado los niveles previos a la crisis en términos reales debido a la inflación, entre otras cuestiones.

En términos porcentuales, la reducción del peso relativo de Sanidad y Educación en el presupuesto refleja un aumento en otras partidas, como el pago de la deuda o inversiones en otras áreas, como en política exterior, en las llamadas embajadas de la Generalitat, lo que ha generado fuertes críticas. De hecho, mientras que en 2008 Cataluña dedicaba a Sanidad y Educación un 58,16 % de su presupuesto, en 2022 ese porcentaje bajó a un 41,53 %.

Otras prioridades

¿A qué se destinan más recursos? Hay otras consejerías y políticas que han experimentado incrementos porcentuales más significativos, y reflejan nuevas prioridades del Govern. En 2023, los departamentos con mayores aumentos porcentuales fuero los de Empresa y Trabajo, con un incremento del 28 % del presupuesto, con 295 millones adicionales, destacando 680 millones para el Pacto Nacional para la Industria y 105 millones para apoyo industrial.

También se vio beneficiada la consejería de Igualdad y Feminismos, con un incremento del 27 %, y especialmente con un aumento de partidas para combatir la violencia de género y ampliar servicios en municipios. Un porcentaje similar creció el Departamento de Cultura. En este caso, hay que destacar los 111 millones para fomentar el aprendizaje del catalán y 104 millones para la industria audiovisual en 2024.

Además, el gasto en personal ha absorbido una parte significativa de los incrementos presupuestarios. En 2023, el 44 % del aumento total (1.416 millones de euros) se destinó a salarios de funcionarios, con 6.886 nuevas plazas, especialmente en Sanidad (3.257) y Educación (2.280). Los intereses de la deuda, que alcanzaron 782 millones en 2023, también han restado recursos a otras áreas.

Y una cuestión polémica es la política exterior de la Generalitat, o mejor dicho, los recursos que dedica a ella y que no han dejado de aumentar en los últimos años, con especial énfasis en su red de delegaciones en el extranjero, conocidas popularmente como «embajadas». Este aumento, que refleja la voluntad del Govern de proyectar una imagen internacional «propia», ha generado también un notable impacto en los Presupuestos autonómicos y ha desatado críticas por su elevado coste y su finalidad.

En 2015, bajo el mandato de Artur Mas, el gasto en acción exterior se situaba en 19,7 millones de euros, de los cuales 3 millones se destinaban a las delegaciones en el extranjero. Para 2017, con Carles Puigdemont al frente, el presupuesto de la Consejería de Asuntos Exteriores ascendió a 39,6 millones, de los que 7,5 millones se destinaron a mantener estas oficinas, duplicando las cifras de años anteriores. Este crecimiento coincidió con el apogeo del 'procés', cuando la Generalitat buscó internacionalizar su agenda independentista.

Y esa tendencia alcista se ha consolidado en los últimos años. En 2020, el gasto en las delegaciones fue de 6,5 millones de euros, pero en 2021 ya alcanzó los 6,9 millones, y en 2022 se disparó a 12 millones, un aumento del 74 % respecto al año anterior, según los Presupuestos de la Generalitat. Para 2023, el gobierno de Pere Aragonès destinó 15 millones a las «embajadas», dentro de un presupuesto récord de 108 millones para la consejería de Acción Exterior y Unión Europea, un 17 % más que en 2022.

En 2024, con los presupuestos prorrogados, se mantuvo una partida de 98,6 millones para acción exterior, incluyendo 19,4 millones para las 21 delegaciones que cubren 72 países. La delegación más costosa es la de Bruselas, con un gasto de 2 millones anuales en 2023, seguida de las de EE.UU., Canadá y Europa Central.

Estas oficinas, que emplean a 96 personas y cuyos delegados perciben salarios de hasta 92.259 euros brutos al año, han sido criticadas por PP y Vox, que las consideran un instrumento de propaganda independentista más que una herramienta de utilidad pública. Y recordemos que el gobierno de Salvador Illa ha optado por mantener esta estructura, e incluso a finales de julio anunció que abriría una nueva en China, la que sería la «embajada» número 22.

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