Exposición dedicada a la revista 'El Ciervo'
Historias de Cataluña
La burguesía catalana que dirigió la revista El Ciervo
El Palau Robert de Barcelona ha inaugurado una exposición dedicada a esta publicación que estará abierta hasta el 18 de enero de 2026
Con motivo de los 75 años del primer número de la revista El Ciervo, una publicación cultural que durante décadas ha sido una referencia del cristianismo progresista en Cataluña, el Palau Robert de Barcelona ha inaugurado una exposición, que estará abierta hasta el 18 de enero de 2026.
La revista fue fundada por los hermanos Lorenzo, Juan y Joaquín Gomis Sanahuja. A la muerte de Lorenzo, tomó las riendas de la revista su mujer, Roser Bofill Portabella (1931-2011), que en el ámbito eclesial formaba parte de la generación de laicos que quedó marcada profundamente por el Concilio Vaticano II y por la figura de Juan XXIII. Contribuyó a difundir la apertura y la renovación conciliar en Cataluña a través de sus artículos y de diversas asociaciones como Cristianismo en el Siglo XXI o el Colectivo de Mujeres en la Iglesia.
El Ciervo y la figura de los Gomis y Bofill, fueron claves en el periodismo, la literatura, el pensamiento cristiano progresista y el activismo social en la España de la segunda mitad del siglo XX. Todos ellos utilizaron el periodismo y la escritura como herramientas para el pensamiento crítico y el compromiso social.
Roser Bofill formaba parte de la burguesía catalana y era miembro de la nobleza. En la escuela Virtelia -donde estudiaron la mayoría de los políticos y líderes del nacionalismo catalán, como Jordi Pujol, Pasqual Maragall, Ricardo Bofill, Xavier Rubert de Ventós, Luis Bassat, Daniel Giralt-Miracle, todos ellos conocidos como la Generación Virtelia- fundó con María Rosa Ferré Escofet «Cristians pel segle XXI». También fundó la revista Foc Nou. En 2006 se le concedió la Creu de Sant Jordi.
Saga Bofarull
La saga Bofarull la encontramos en Reus con José de Bofarull Gavaldá, ciudadano honrado de Barcelona (1760), Caballero del Principado de Cataluña (1772). Alcalde de Reus. Hizo construir el Palacio Bofarull, en la calle Llovera, entre los años 1780 a 1786. Casado con María Miquel Pagés, tuvieron dos hijos, llamados José y Miquel.
El primogénito José de Bofarull Miquel (1734-1809) siguió la tradición comercial familiar. Se casó con María Morell. Su hijo Francisco Policarpo de Bofarull Morell (1771-1845), se casó con Maria Antonia de Plandolit Gustà, como sus antecesores, estuvo vinculado al comercio y al Banco de Barcelona.
La línea sucesoria pasó a María de la Asunción de Bofarull y de Plandolit, que se casó en 1842 con Sebastián Antonio Pascual Anglada. Un abogado, originario de Villanova i la Geltrú, que fue uno de los fundadores del Banco de Barcelona, junto con los Girona, los Plandolit y los Serra.
Presentación de la exposición dedicada a El Ciervo en el Palau Robert
El hijo del matrimonio, y bisabuelo de Roser Bofill Portabella, fue Manuel María Pascual y de Bofarull (1847-1911), jurista, académico, banquero y filántropo. A parte fue uno de los fundadores de la Compañía Madrileña de Teléfonos y accionista del Banco de Barcelona. Como católico devoto, presidió la Junta Diocesana de Acción Católica de Barcelona.
El Papa Pío X le concedió el marquesado de Pascual en 1905, en reconocimiento a su lealtad a la Santa Sede y su protección y apoyo al catolicismo y a las obras de caridad, incluyendo ser protector del legado de los Salesianos de Barcelona. Se casó con María de la Soledad de Lanza y Pignatelli de Aragón, hija de los duques de Solferino, el 8 de septiembre de de 1875. El matrimonio tuvo una hija.
Esta era María Soledad Pascual y de Llanza, segunda marquesa de Pascual, casada con Ramón Bofill Galtés (1858-1931), heredero de los mansos Noguer y Martí de Viladrau. Era primo de Jaume Bofill Ferro, de Ca l’Herbolari de Viladrau. En 1 de diciembre de 1917, después de casarse, el título nobiliario pasó a ser marqueses de Pascual-Bofill.
El mas El Noguer de Viladrau y el mas Martí se unieron en propiedad a través del matrimonio de Maria Vila y Pau Martí en el siglo XIX. Posteriormente, la familia Bofill se entroncó con este linaje, lo que dio origen a la conocida familia Bofill Martí o Bofill-Noguer, que reedificó la masía y la convirtió en su casa solariega.
Era hermano de Manuel Maria, Sebastián, que se casó con Isidra Pons Serra, marquesa de Villota de San Martín. Esta era nieta de Dorotea de Chopitea y de Villota, una influyente filántropa y benefactora, de origen chileno. Su mayor legado es su colaboración con San Juan Bosco. En 1883, por consejo del santo, fundó las Escuelas Profesionales Salesianas de Sarriá.
Heredó el título y las propiedades de Maria Soledad de Llanza y Ramón Bofill, su hijo Santiago Bofill Pascual, que fue presidente del Colegio de Odontólogos y Estomatólogos de Barcelona. Se casó con Mercedes Portabella Buxens.
Era primo de Jaume Bofill Bofill, máximo representante de la Escuela Tomista de Barcelona. Discípulo del jesuita Ramón Orlandis Despuig, y cofundador del movimiento Schola Cordis Iesu. A él se debe la revista Cristiandad. Actualmente existe una fundación a su nombre. La ideología de esta fundación se aleja de los principios defendidos, en vida, por Jaume Bofill.
Tanto Jaume Bofill, como Francisco Canals Vidal defendieron con el padre Orlandis las doctrinas de Santo Tomás de Aquino, buscando la unidad sintética en el pensamiento. Orlandis ejerció una gran influencia doctrinal y espiritual en una generación de pensadores y laicos católicos.
El centro de su enseñanza era la devoción al Sagrado Corazón de Jesús, siguiendo al Padre Henri Ramière, y la Infancia Espiritual de Santa Teresita del Niño Jesús. Buscaba formar almas pequeñas con un profundo compromiso de fe en la vida pública. El legado espiritual y doctrinal del padre Orlandis, que siguió Jaume Bofill, está muy alejado hoy en día en el espíritu de la fundación que crearon en su nombre, más cercana al nacionalismo catalán y más alejada del Reinado Social de Jesucristo.
El matrimonio Bofill Portabella tuvieron a Ramón, Roser, Soledad, Antonio Maria Claret y Juan Bosco. El título y las propiedades las heredó Antonio María Claret, recientemente fallecido, casado con María Reyes Geis. Ramón ejerció de médico analista hasta su fallecimiento. Todo esto forma parte de la historia de El Ciervo, que quedó representada en la revista, a través de este concepto cristiano y de aquella generación de laicos que quedó marcada profundamente por el Concilio Vaticano II y por la figura de Juan XXIII.