Entrada de la antigua Casa de la Moneda de Barcelona, conocida como 'la Seca'
Historias de Barcelona
El templo de la cocina vasca en Barcelona donde se acuñaban las monedas medievales hace casi 700 años
Durante siglos, este rincón cerca del Born acogió a los profesionales que acuñaban las monedas en la ciudad
En el número 2 de la calle de la Seca, en el barrio de la Ribera de Barcelona, se encuentra el Centro Gastronómico Vasco Euskalzaleak. Este fue creado el 27 de octubre de 1978, por lo que mañana lunes cumple sus primeros 47 años de vida junto al paseo del Born. Pero es que, además, quien tiene la suerte de ser invitado para comer o cocinar pronto descubre que el edificio forma parte de la historia de Barcelona.
En este artículo repasaremos la historia de la Seca que da nombre a la calle, y que hace referencia a la Casa de la Moneda de Barcelona, que también se conocía por este sobrenombre. Antes de establecerse aquí, las monedas se acuñaban en los obradores de orfebres y monederos en el barrio judío de la ciudad, el Call, en los siglos X y XI.
Más tarde, la fábrica de moneda pasó a ser dirigida por la Orden del Temple, que la tenía instalada en el Palacio Real Menor, hoy desaparecido. Este palacio luego pasó a ser del obispo de Vic y, posteriormente, de la familia Requesens. Sólo queda en pie la iglesia de la calle Ataúlfo.
En el 1324, el rey Jaime II le pidió a Guerau de Rocabertí, paborde o prepósito en el Capítulo de la Catedral de Tarragona, que trasladara la fábrica de la moneda de las posesiones de los Templarios, ya desaparecidos y en ese tiempo propiedad del obispo de Vic, a un local que se había comprado ex profeso para seguir con la fabricación.
Uno de los rincones de la Seca
Se fueron alquilando varios –del 1336 al 1342 estuvo en la casa propiedad de Jaime y Berenguer Boneny, y del 1342 al 1349, en la casa de Gilabert de Montornés–, y el 19 de octubre de 1349 el rey Pedro IV el Ceremonioso ordenó comprar un local, propiedad de Andrés de Malla, para que se instalara allí, definitivamente, la Seca de Barcelona. Ya en el 1441, durante el reinado de Alfonso V el Magnánimo, se describe que la Seca se encuentra entre las calles Cirera, la Seca y dels Flassaders.
La Seca de Barcelona
Tomaron parte en la restauración y rehabilitación del edificio, los maestros de casas barceloneses Bernat Carbó, Pere Llobet, Berenguer de Ponç, Ramon Carbala, Bernat de Casanoves, Bartomeu Serra y uno apellidado Llaurador. Llevaron a cabo reforzar la estructura existente y redistribuir el espacio para adaptarlo a las necesidades técnicas de la Seca.
La fábrica disponía de un patio y un pozo de agua, indispensable para el proceso de blanqueo. Los departamentos o salas se llamaban «casas». La del carbón se encontraba en el subterráneo, y también estaban la casa de la fundición; la de la aleación, donde se mezclaban los metales; la del ensayo, donde se comprobaba la corrección de los metales en los diferentes momentos del proceso; la del blanqueo, donde se conseguía recuperar el color del metal de las monedas; la del horno, donde las piezas se calentaban para recibir la acuñación, y la del entallador, donde los plateros elaboraban las matrices.
La Seca, también conocida como Real Fábrica de Moneda de la Corona de Aragón, aunque redujo su actividad en el 1717, con los Decretos de Nueva Planta, siguió funcionando hasta 1868, cuando fue cerrada. También en 1717 cambió de nombre, pasando a llamarse Casa de la Moneda de Barcelona o Real Casa de la Moneda de Barcelona.
A partir de esta fecha dejó de depender de las instituciones propias de la disuelta Corona de Aragón y quedó supeditada a la estructura de la Administración Central Borbónica, y más tarde, de la Dirección General de Rentas y la Real Hacienda de Madrid.
Monedas que se acuñaron
En la Seca de Barcelona se acuñaron monedas de Recaredo I, Wilfredo II, Jaime I, Pedro III de Aragón, Alfonso III de Aragón, Jaime II, Alfonso IV -acuñándose gruesos blancos, que eran monedas de valor medio, de plata-, Pedro IV de Aragón, Juan I de Aragón, Martín I el Humano, Fernando I y Juan I de Castilla, Alfonso V, Juan II de Navarra, Fernando II, Juana la Loca y Carlos de Castilla.
También de Felipe II -primera moneda acuñada en Barcelona que llevó la fecha completa grabada, 1595, cuyo valor era un croat-, Felipe III, Felipe IV, Luis IV de Francia, Carlos II, Felipe V, Carlos III -en 1706-, Luis I, Fernando VI, Carlos III -en 1759-, Carlos IV -en 1789-, medalla conmemorativa de la llegada a Barcelona de Carlos IV y María Luisa en 1802, así como monedas provinciales de oro, plata y cobre, durante la invasión francesa de 1808.
Fachada exterior de la Seca, en la actualidad
Por lo que respecta al tipo de moneda se acuñaron diner o óbolo, en cobre o plata baja; croat, en plata, que equivalía a 12 dineros; principarts, en oro, en la época de los Reyes Católicos; florín en oro, de la época Pedro de IV; ardite en vellón o cobre; trentín en oro, real de a ocho o escudo, en plata y oro.
Las monedas provinciales, en la guerra de independencia, fueron piezas de peseta y cuartos con el escudo de Barcelona y valores en reales de vellón, en oro, plata y cobre. En la época de Isabel II se acuñaron céntimos de escudo y reales, hasta su clausura.
La Seca, la Meca…
Finalmente en Cataluña existe una frase que dice: «la Seca, la Meca i la Vall d’Andorra». La frase se utiliza para indicar que alguien ha viajado mucho, ha recorrido el mundo, ha estado en todas partes o que se mueve constantemente de un lugar a otro. De la Seca ya hemos hablado. La Meca es la ciudad Santa del Islam.
La extensión a «i la Vall d'Andorra» es específica del ámbito catalanoparlante y se remonta al menos al siglo XV, ya que aparece documentada en el libro «Spill o Llibre de les dones» de Jaume Roig, donde se menciona «lo món cercant / e traspassant / per Seca i Meca, / la Vila Seca / e Vall d'Andorra».