Inscripción hebrea en el barrio judío medieval de Barcelona

Inscripción hebrea en el barrio judío medieval de BarcelonaWikimedia

Historia

El profundo legado de las juderías medievales en Cataluña

De Gerona a Barcelona, pasando por Lérida o Tarragona, los 'calls' dan fe de la huella judía en Cataluña

La historia de Cataluña, tejida con hilos de diversas culturas, guarda un capítulo esencial y melancólico en sus ciudades medievales. Nos estamos refiriendo a los calls o juderías. Estos eran los barrios judíos, delimitados del resto de la ciudad, donde se levantaba la sinagoga, los baños rituales y otras construcciones vinculadas con la cultura judía.

La presencia judía en Cataluña se remonta a la época romana, alcanzando su apogeo en la Edad Media, dejando una huella imborrable que hoy se admira como un valioso patrimonio histórico y cultural.

Durante los siglos XII y XIII la comunidad judía, en Cataluña, experimento un próspero crecimiento. Eran conocidos como aljamas o comunidades autónomas, y estaban bajo la protección directa de los reyes, que los consideraba, por así decirlo, como sus bancos, debido a su papel como prestamistas, comerciantes y artesanos.

Es decir, eran una parte fundamental de la sociedad, tanto catalana como española. Ahora bien, a parte de todo esto, los judíos catalanes brillaron en la intelectualidad europea. Entre ellos debemos destacar a tres barceloneses: el matemático, astrónomo, filósofo, geógrafo y traductor Abraham bar Hiyya (1070-1136); el jurista, filósofo y teólogo Salomón ben Adret (1235-1310); o el filósofo, teólogo, talmudista, rabino y político Hasday Cresques (1340-1412).

El call, como entidad física, era el corazón de la vida judía. Aunque apartados de los cristianos, gozaban de una autonomía interna significativa. Entre las instituciones centrales de los calls estaban la sinagoga, que era el centro de la vida religiosa, social y política; el Miqvé, baño ritual; el cementerio, y los establecimientos comunitarios, como el matadero, la carnicería o la panadería.

El Call de Gerona

El Call mejor conservado de Cataluña es el de Gerona y también el más conocido. En la calle de la Força, la antigua Vía augusta y eje central de la judería, se ubicaban las tres sinagoga, la escuela y las casas de las figuras prominentes.

El Museo de la Historia de los Judíos y el Centro Bonastruc ça Porta, dedicado al médico, cabalista, talmudista y filósofo gerundense Mosé ben Najmán (1194-1270), permite adentrarse en la vida cotidiana, la cultura y la erudición del Call. Las estrechas escalinatas y restos de mezuzá, la hendidura de la puerta donde se coloca un pergamino con el Shemá Israel, susurran historias de un pasado lejano.

Una de las salas del Museo de Historia de los Judíos, en Gerona

Una de las salas del Museo de Historia de los Judíos, en GeronaWikimedia

El Call Mayor de Barcelona se encuentra en el Barrio Gótico. En su momento fue una de las mayores comunidades. Se empezó a formar en el año 70 d.C. durante la primera guerra judeo-romana. En el 1079 ya vivían 70 familias. En el siglo XIII llegaron a vivir 4.000 judíos. Trabajaban como médicos, científicos, comerciantes y prestamistas. Con la llegada de judíos franceses tuvo que construirse el Call menor.

El Call mayor comprendía la calle del Call, Sant Domènec del Call, Marlet, Arco de San Ramón del Call, Sant Sever Bajada de Santa Eulàlia, Sant Honorat, Banys Nous. Allí estaba la Sinagoga mayor, considerada una de las más antiguas de Europa. Esta se puede visitar como museo en la calle Marlet número cinco.

En Sant Domènec estaba la carnicería y la entrada al Call. Miqvé, los baños rituales, estaban situados en la calle Banys Nous, aunque originalmente no formaban parte del recinto judío. El Centro de Interpretación del Museo de Historia de Barcelona (MUHBA) dedicado a la comunidad judía medieval se encuentra en la Placeta de Manuel Ribé, en el corazón del Call Major, y es un excelente punto de partida para explorar el barrio.

El Call menor comprendía las calles Boquería, Rauric, Lleona y Avinyó. Allí estaba la Sinagoga menor. Cuando la expulsión de los judíos, 1492, se convirtió en un convento de Trinitarios. La antigua sinagoga menor estaba situada en el área que hoy se extiende a lo largo de la actual calle Ferran, que en época medieval era una calle estrecha que constituía el eje del Call Menor. Los restos de la sinagoga fueron ocupados posteriormente por el Convento de los Trinitarios Calzados, cuya iglesia es la actual Parroquia de Sant Jaume.

Besalú y Lérida

El Miqvé de Besalú lo encontramos en Baixada de la Mikweh. Se trata de una sala subterránea abovedada, construida con piedra, a la que se accede por 36 escalones que descienden hasta una piscina o cisterna. El agua de esta piscina proviene de un manantial o acuífero, lo que cumple con el requisito de ser agua viva o natural. El complejo también incluye los restos de la Sinagoga de Besalú, que se encontraba junto al baño ritual. Es uno de los mejores conservados de Europa.

La Cuirassa es el nombre singular que recibe el antiguo barrio judío medieval de Lérida. Al igual que el Call de Barcelona, fue uno de los núcleos judíos más importantes de la Corona de Aragón. Se cree que este nombre proviene de la palabra catalana cuirassa -coraza o armadura-, haciendo referencia a una sección de la muralla que protegía el barrio, o a la antigua Coiraça andaluza, un avance de la muralla que descendía desde el monte de la Seu Vella.

Vista de la Cuirassa, en Lérida

Vista de la Cuirassa, en LéridaTurisme de Lleida

Desde el siglo XII hasta el XV, La Cuirassa fue un centro vital de la ciudad, llegando a albergar a unos 500 judíos. En la actualidad es un parque mirador y yacimiento arqueológico en el Centro Histórico, bajo la Seu Vella, que conserva antiguas calles, la Casa Progrom o un taller de pergamineros.

El Call de Tarragona

El Call de Tarragona está ubicado dentro de la Part Alta, cerca de la Catedral y la Plaza del Rei, dentro del perímetro de las antiguas murallas romanas. Estaba construido alrededor de las actuales Plaça dels Àngels, y las calles Santa Anna, Portella, Talavera y Granada. Estaba separado del resto de la ciudad y se comunicaba con el exterior a través de un número limitado de puertas.

Actualmente el Call de Tarragona no es un barrio monumental tan bien conservado como el de Gerona o Barcelona, pero mantiene el trazado urbano medieval. Destacamos dos lápidas con inscripciones hebreas en la fachada de la Casa del Degà. En Ca la Garsa pudo estar la Sinagoga mayor.

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