Fachada del Hotel El Palace, en Barcelona
El hotel de lujo más antiguo de Barcelona pasa a manos de Argelia
El emblemático Palace cierra un capítulo turbulento: el Estado argelino recupera el inmueble tras años persiguiendo al magnate corrupto que lo compró
Barcelona ha sido testigo de un cambio de propietario poco habitual en su hotel más legendario. Según ha informado La Vanguardia, El Palace, que durante más de un siglo ha alojado a la élite mundial en pleno corazón de la ciudad, ahora pertenece al gobierno de Argelia. Una operación discreta, cerrada durante el verano, ha permitido que el Fondo Nacional de Inversión argelino —una entidad que responde directamente ante el primer ministro del país norteafricano— tome las riendas del establecimiento de Gran Via de les Corts Catalanes.
Detrás de esta transacción se esconde una trama de corrupción que conecta Barcelona con las convulsiones políticas del Magreb, según publican en La Vanguardia. Ali Haddad, el constructor que reinó como uno de los empresarios más influyentes de Argelia, adquirió este icónico inmueble en 2011. Hoy purga condena en su país por haberse beneficiado ilegalmente durante el extenso mandato del expresidente Abdelaziz Buteflika.
La debacle de Haddad fue tan dramática como vertiginoso había sido su ascenso. Cuando en la primavera de 2019 las protestas multitudinarias convulsionaban Argelia y el ejército orquestaba la salida de Buteflika del poder, el magnate intentó escapar hacia Túnez. Las autoridades lo interceptaron en la frontera apenas horas antes del colapso definitivo del régimen que había propiciado su fortuna.
Según recoge La Vanguardia, las autoridades argelinas sostienen que el Palace barcelonés fue pagado con recursos desviados. Durante años, Haddad encabezó la principal asociación empresarial del país mientras dirigía ETRHB, el mayor constructor privado argelino, tejiendo alianzas con compañías internacionales para desarrollar estadios, ferrocarriles y grandes obras públicas. La española FCC figuraba entre sus socios habituales, aunque la relación no siempre fructificó: en 2015, la firma española se retiró de dos proyectos sin completarlos, asumiendo cuantiosas pérdidas.
El presidente Abdelmayid Tebun ha hecho de la lucha contra la «isaba» —así llaman a la red de oligarcas del anterior régimen— su principal bandera. Recientemente, ante los máximos responsables de las Fuerzas Armadas, anunció triunfante la recuperación de patrimonios por 30.000 millones de dólares. Sin mencionar explícitamente el Palace, lanzó una alusión transparente: las autoridades españolas habrían devuelto un establecimiento de cinco estrellas conseguido mediante operaciones fraudulentas.
Lo peculiar del caso es que esta «devolución» no se ha materializado por orden judicial. La documentación registral muestra que se empleó una dación en pago, fórmula que exige el acuerdo voluntario entre las partes involucradas. Todo sugiere que, más allá de la retórica oficial sobre no pactar con corruptos, finalmente se llegó a un entendimiento con el empresario preso.
El periodista argelino Farid Alilat aporta un detalle esclarecedor en la información publicada por La Vanguardia: cuando en 2022 el ejecutivo argelino tanteó discretamente a varios oligarcas encarcelados para explorar posibles acuerdos, Haddad fue el único que se mostró receptivo. No obstante, aquel canal de comunicación se cerró abruptamente, y el discurso público de Tebun mantuvo después un tono categórico.
El antiguo presidente del FC Barcelona, Joan Gaspart, traspasó el establecimiento a Haddad en diciembre de 2011, cuando aún formaba parte de su Grupo Husa. Aunque La Vanguardia situaba entonces el precio en 80 millones de euros, el propio comprador admitió durante el proceso judicial haber desembolsado 54 millones, financiándose parcialmente con créditos bancarios y el apoyo económico de un allegado.
La documentación registral refleja una hipoteca del Santander por 26 millones sobre un activo valorado en 53 millones. Ese pasivo, cuyo plazo se había extendido hasta comienzos de 2025, recae ahora sobre el fondo estatal argelino. La gestión comercial del hotel corre desde 2014 a cargo de Royal Blue Bird, firma administrada por Radia Bouziane Allaoui, ciudadana argelina con nacionalidad española que también representa legalmente las sociedades de Haddad. La empresa ha evitado pronunciarse ante las consultas de la prensa.
Este episodio barcelonés se enmarca en una campaña diplomática de mayor alcance. Hace dos años, Argelia cursó solicitudes formales a diez países pidiendo asistencia para localizar y recuperar los bienes de los oligarcas vinculados a Buteflika. Fuentes diplomáticas confirmaron a La Vanguardia que la representación española en Argel tramitó apropiadamente estas peticiones, que necesitaron algunas correcciones de forma antes de continuar por vía judicial.
El trasfondo político añadía complejidad al asunto.
Precisamente cuando estas gestiones avanzaban, en marzo de 2022, el presidente Pedro Sánchez respaldó las pretensiones marroquíes sobre el Sáhara Occidental, provocando la crisis bilateral más grave entre Madrid y Argel en décadas. La diplomacia española tuvo que insistir en que los procedimientos sobre los activos de Haddad continuaban su tramitación normal, sin verse afectados por las tensiones políticas.
Los indicios de distensión han aparecido hace poco. El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, voló a Argel la semana pasada en el primer desplazamiento de un integrante del Gobierno español desde el estallido de las fricciones. Previamente, una delegación argelina había mantenido reuniones en Madrid dentro de la comisión bilateral de seguridad, donde se trató específicamente la restitución de capitales obtenidos ilegalmente. Aunque se mencionaron varios hoteles, curiosamente no se citó de manera concreta el caso barcelonés.
Desde el punto de vista legal, el hotel ya es propiedad argelina desde agosto, fecha de la firma notarial de la dación, pese a que la inscripción registral definitiva permanece en suspenso. A finales de octubre, el registro emitió una calificación desfavorable sobre el asiento, sin aclarar si responde a motivos técnicos o sustanciales. En cualquier caso, la legislación española establece que la transmisión de propiedad surte efectos desde la formalización notarial, con independencia de su posterior reflejo registral.