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Rutas por Cataluña

Cinco excursiones imprescindibles para este invierno en Cataluña

Pueblos con encanto, naturaleza y patrimonio medieval para descubrir en los meses más fríos

El invierno en Cataluña no invita a hibernar. Al contrario: es la mejor época para descubrir pueblos de montaña que conservan su esencia medieval, naturaleza en estado puro y una tranquilidad que cuesta encontrar el resto del año. Del Berguedà a Osona, pasando por el Bages, hay rincones que merecen una escapada invernal. Estas son cinco propuestas para calzarse las botas y explorar.

1. Montclar: distinción merecida

La Agencia Catalana de Turismo no reparte a la ligera el sello de Pueblo con Encanto. Solo ocho municipios catalanes lo tienen, y Montclar es uno de ellos. A quince kilómetros de Berga, este pequeño núcleo del Berguedà reúne una veintena de viviendas alrededor de una plaza mayor que respira historia.

Montclar

MontclarWikipedia

El patrimonio incluye las iglesias de la Santa Creu, Sant Quintí y Sant Martí, esta última del siglo XII aunque modificada en los siglos XVII y XVIII. Del castillo que coronaba el pueblo no quedan restos, pero sí el edificio conocido como el Castell, una casa señorial que probablemente ocupa su antiguo emplazamiento. El entorno boscoso, salpicado de masías convertidas en alojamientos rurales, ofrece excursiones para todos los niveles.

2. Castellar de n'Hug: en el corazón del Cadí-Moixeró

A 1.450 metros de altitud, en pleno Parque Natural del Cadí-Moixeró, Castellar de n'Hug es uno de los pueblos habitados de más altura de Cataluña. En 1984 el Ministerio de Turismo lo premió como uno de los más bonitos de España, y la distinción sigue vigente.

Nacimiento del río Llobregat (Castellar de n’Hug, Barcelona)

El río Llobregat se abre paso entre rocas en Castellar de n’Hug, formando un conjunto de cascadas de aguas blancas y frescas.Getty Images/Txomi Rodriguez Dominguez

Sus calles adoquinadas y ermitas románicas mantienen el carácter medieval y de montaña. Pero el gran atractivo está a un paseo: las fuentes del Llobregat, unos manantiales espectaculares que forman el nacimiento del río y son perfectamente accesibles a pie desde el pueblo. Castellar también ofrece gastronomía de alta montaña, oficios tradicionales aún activos y eventos como el Concurso de Perros Pastores.

3. Mura: premio de la ONU y vida renovada

En 2024, la ONU Turismo eligió Mura como uno de los Best Tourist Village del mundo. El reconocimiento tiene sentido: este pueblo del Bages, a 55 kilómetros de Barcelona, ocupa un valle a 400 metros de altura en el corazón del Parque Natural de Sant Llorenç del Munt i l'Obac.

Mura

Mura

Hace veinte años, gente joven de Sabadell, Terrassa y Barcelona se mudó aquí buscando otro ritmo de vida. Crearon una escuela rural que atrajo más familias y revitalizó el municipio. Hoy, Mura conserva sus calles empedradas medievales sin tránsito rodado, con arcadas, soportales y escaleras de piedra. El centro de información propone rutas de senderismo fluvial, la ruta de las mil fuentes y visitas a masías y molinos. Desde el mirador del antiguo ayuntamiento, junto a la iglesia de Sant Martí (documentada desde 1088), las vistas del pueblo y el parque son espectaculares.

4. Tavertet: el balcón del Collsacabra

Declarado Bien de Interés Cultural, Tavertet es un pueblo pequeño con vistas extraordinarias. Situado junto a Rupit, sus casas de piedra se asoman al Pantano de Sau desde un privilegiado mirador natural. Los bosques y acantilados que limitan el valle del Ter crean un paisaje de encanto especial.

El pueblo de Tavertet, en Cataluña

El pueblo de Tavertet, en CataluñaJosep Maria Viñolas Esteva vía Wikimedia Commons

Las calles de Dalt, del Mig y de Baix conservan la estructura medieval, con casas antiguas de los siglos XVIII y XIX que conviven con la naturaleza salvaje del entorno. No es casualidad que fuera el lugar de residencia del pensador Raimon Panikkar en sus últimos años. Tavertet es un destino para tomárselo con calma.

5. Rupit i Pruit: postal viva de Osona

Con menos de trescientos habitantes, este municipio del Collsacabra es el resultado de la fusión en 1977 de dos poblaciones: Rupit, el núcleo principal, y Pruit, un conjunto de masías donde la tierra y el ganado aún tienen peso. El origen se remonta al año 1000, cuando se construyó un castillo a cuyo amparo crecieron las casas.

Rupit

Rupit

Hoy, el turismo sostiene buena parte de la economía local, pero la ganadería porcina y bovina sigue presente, junto con pequeñas explotaciones de cereales, forraje y patatas. La riera de Rupit riega el territorio, que se extiende por el llano de Montdois y está rodeado de precipicios. Un lugar donde la paz y la naturaleza de Osona se disfrutan a cada paso.

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